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    RUSIA Y EL MUNDO ISLÁMICO

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    El asesor del presidente de Rusia, Aslambek Aslajanov, entrevistado por Marianna Belenkaya, analista de RIA Novosti, comenta el desarrollo de la cooperación entre Rusia y el mundo islámico.

    A mediados de junio, en Bakú se celebró la 33 sesión del Consejo de Ministros de Exteriores de los países miembros de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), a la cual Rusia asistió por vez primera con estatuto de observadora. A comienzos del mes, con la primera visita oficial arribó a Moscú el secretario general de la OCI, Ecmeleddin Ihsanoglu. El asesor del presidente de Rusia, Aslambek Aslajanov, entrevistado por Marianna Belenkaya, analista de RIA Novosti, comenta el desarrollo de la cooperación entre Rusia y el mundo islámico.

     

    - ¿Para qué le hacen falta a Rusia el Oriente Próximo y el mundo islámico?

    -  Rusia es una de las más grandes potencias del mundo, es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, y no puede menos que participar en los procesos de mucha importancia que se operan en esa extensa región. He aquí las cifras que ilustran sus proporciones: la Liga Árabe está integrada por 21 miembros, incluida la Autonomía Palestina; la Organización de la Conferencia Islámica, por 57 países; la población total de los Estados árabes excede 250 millones; en el mundo hay más de 1 mil 300 millones de musulmanes. Oriente Próximo y el mundo islámico  nos importan como socios comerciales y participantes de la cooperación económica. El mundo árabe-islámico presenta interés para Rusia como un mercado para nuestro material de guerra, y en una perspectiva, como participante de la cooperación en el sector energético y altas tecnologías industriales.

    Rusia está interesada en seguir fortaleciendo sus posiciones de mediadora política en el arreglo de relaciones entre diversos Estados y civilizaciones. Nuestro país coopera con todos los Estados árabes musulmanes con el fin de neutralizar o mitigar las amenazas para su propia seguridad nacional, entre  ello en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional. Al propio tiempo, Rusia aplica una política bien equilibrada y logra mantener relaciones de alto nivel con Israel.

    - ¿Y cómo ve usted el lugar de Rusia en el llamado conflicto de civilizaciones?

    - En Rusia, por poco 1 de cada 7 ciudadanos (unos 20 millones) representa a la parte musulmana de la población, circunstancia que no podemos menospreciar al edificar relaciones constructivas con el mundo circundante.

    Precisamente en Rusia, las dos confesiones - los cristianos y los musulmanes - no simplemente coexisten a lo largo de siglos, sino que enriquecen una a otra con sus tradiciones culturales, costumbre y logros espirituales, conservando cada una su religión,  sin pretender imponer su sistema de valores a la otra parte.

    Mientras que se observa una tendencia de confrontación entre Occidente y el mundo islámico, Rusia está demostrando un enfoque sopesado, que no admite confrontación, y asume el papel de una especie de puente entre dos civilizaciones. Por algo a Rusia se la ha concedido el estatuto de observadora en la Organización de la Conferencia Islámica. Yo lo caracterizaría como un logro notable de nuestra política exterior y nuestra diplomacia. El estatuto en cuestión, entre otras cosas, permite desarrollar más estrecha cooperación económica con muchos países del mundo islámico, y no en el último lugar con los Estados del golfo Pérsico.

    - ¿Aplica Rusia una política independiente y bien definida en la región?

    - Sí, durante los últimos años Rusia aplica en el mundo islámico una política bastante independiente. No tenemos el derecho a ir en pos de otros Estados, aunque se trate de los países con el más alto nivel de desarrollo en el momento actual, pero tampoco excluimos la posibilidad de mantener estrecha cooperación con otros Estados. A título de ejemplo de tal cooperación, se puede aducir  el "cuarteto" ONU, EEUU, Rusia y la UE, el que con esfuerzos mancomunados ha elaborado la llamada Hoja de Ruta para el arreglo mesoriental. Lo de transformarse Rusia en una jugadora independiente en la palestra internacional ha resultado ser una sorpresa para muchos de nuestros contraagentes, y no siempre se percibe positivamente por ellos, en primer lugar por EEUU. Al propio tiempo, Rusia no se niega a cooperar con Occidente en las cuestiones clave de la agenda internacional.

    Al debatir los problemas mesorientales, hemos de tener presente que en la época de globalización, en la que los Estados se complementan y dependen muchos unos de otros en todos los campos de la actividad, el país solo, por muy grande que sea su potencial político, económico y militar, no es capaz de resolver muchos problemas.

    - ¿Existe rivalidad entre Rusia y EEUU en Oriente Próximo y el mundo islámico?

    - Rusia y EEUU pueden mantener distintas posiciones con respecto a unos u otros problemas internacionales y regionales, entre ello con respecto a los Estados del mundo islámico. Por supuesto, existe rivalidad entre ellos tanto en Oriente Próximo como en el mundo islámico. Pero importa más el siguiente problema: ¿sobre qué base descansa tal rivalidad y cuán lejos puede ir?  Parece que Rusia ya no quiere jugar el papel de socia menor de EEUU en los asuntos mesorientales ni en las cuestiones atinentes a los destinos del mundo islámico. Pero al propio tiempo, ella puede y debe actuar como partenaire de EEUU y Occidente allí donde sus intereses nacionales no se menoscaban.

    Tanto Rusia como Occidente están interesados en el logro de la estabilidad y la modernización en los países árabes e islámicos, y pueden intentar contribuir juntos a ello. Máxime que Rusia y EEUU tienen buenos ejemplos de cooperación mutua: es la lucha conjunta contra el terrorismo internacional, la elaboración de la Hoja de Ruta y la prevención de la propagación de armas de exterminio en masas. Junto con EEUU y el G8, del que ella forma parte, Rusia desarrolla serios esfuerzos por erradicar la pobreza,   lucha contra las enfermedades infecciosas y  hace frente a otras amenazas y retos con que choca la Humanidad.

    - ¿Cómo valora usted la situación configurada en Iraq? Si se trata de un fallo cometido por EEUU, ¿cómo lo enfoca Rusia? ¿Gana o pierde  Rusia de los reveses que está sufriendo EEUU en Iraq (si tal pregunta le parece apropiada a usted)? ¿Qué perspectivas tiene Rusia en Iraq?

    - La situación en Iraq es muy mala, se trata de un obvio revés sufrido por la política exterior estadounidense. A Iraq lo ha invadido una oleada de atentados, saqueos, violencia y secuestros. El país se encuentra al borde de una guerra civil. Se ha agravado la confrontación entre dos ramas del islamismo: la chiíta y la sunita, el problema de la población curda también se ha agudizado mucho. La guerra de Iraq puede catalogarse como un fallo grande de Washington. En vez de llevar a cabo la tarea de apaciguamiento y reconstrucción socio-económica de Afganistán (donde EEUU tenía ciertos fundamentos para inmiscuirse), EEUU emprendió una nueva acción militar, que estaba mal preparada en el plano internacional, era muy costosa y de pocas perspectivas. Como resultado, en Iraq se tiene una crisis permanente, en Afganistán  vuelven a levantarse las fuerzas radicales (los talibán), la oleada islamista amenaza con cubrir a Paquistán, pueden surgir nuevos puntos calientes en todo el cinturón islámico: desde África hasta Asia del Sudeste.

    Al propio tiempo, Rusia no tiene motivo para sentir una maliciosa alegría con motivo de los reveses que está sufriendo EEUU. La agravación de la situación en Iraq hace un efecto desestabilizador en toda la región, alcanzando hasta las tierras ubicadas en la cercanía inmediata con Rusia: el Cáucaso y Asia Central. Por ello a Rusia le conviene actuar al unísono con EEUU y sus aliados para prevenir aún mayor empeoramiento de la situación, incluidos los secuestros y la propagación del terrorismo. No será fácil alcanzar estos objetivos, pero hace falta actuar, para que la situación no empeore aún más.

    El cambio radical de la situación en Iraq podrá alcanzarse, probablemente, sólo al pasar un tiempo, pero ya ahora es posible, al parecer, frenar la propagación del conflicto político interno en  el país. En relación con ello, Rusia tiene buenas probabilidades para contribuir al progreso real en el diálogo entre todas las fuerzas políticas y étnicas del país. Tal formato de la labor conjunta puede dar frutos reales. Y sólo entonces se podrá hablar de las perspectivas que Rusia tiene en Iraq.

    -  ¿Cómo valora usted la situación existente en torno al programa nuclear de Irán y la estrategia que Rusia aplica con respecto a este país?

    -  Igual que cualquier otro Estado del mundo, Irán tiene el derecho a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos, cooperando estrechamente con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). Bajo esta condición Rusia está dispuesta a seguir prestando cooperación técnica a Irán. Nuestro país comparte las preocupaciones que expresan con respecto a este problema los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y toda la Comunidad Mundial. Es fácil ver que la perspectiva de poseer Irán arma nuclear le preocupa a Rusia no menos que a EEUU y Europa Occidental, pues estamos más cerca de Irán en lo geográfico.

    ¿Pero qué se debe hacer concretamente? Sin lugar a dudas, sería contraproducente la aplicación de sanciones económicas. Tal línea sólo le empujaría a Irán a desarrollar arma nuclear. Además, la vida muestra que las sanciones no hacen sufrir a la cúpula gobernante, sino a la población del país.

    Precisamente por ello queda en vigor la propuesta de Rusia de enriquecer uranio en su territorio para las centrales nucleares de Irán y después devolver a Rusia el combustible usado. Pero se sobreentiende que Irán debe realizar su programa nuclear bajo pleno control de la AIEA.

    La estrategia de Rusia para Irán está dirigida a conservar las relaciones de buena vecindad, las que permiten obtener beneficios recíprocos tanto en el aspecto geopolítico como en materia económica. En Irán, igual que en Rusia, el separatismo étnico pone en peligro la conservación de la integridad territorial, por ello Irán está interesado en que se logre estabilización en la región adyacente al Cáucaso. La orientación general de la política exterior de Irán - éste comparte la concepción de un mundo multipolar - responde a los objetivos por los que aboga Rusia en la palestra internacional.  La situación geográfica de Irán, con su salida al océano, aumenta objetivamente el interés de Rusia hacia este país en su calidad de arteria de transporte, especialmente en relación con la pérdida por Rusia de varios puertos en el mar Negro. Se está realizando el proyecto Norte - Sur. Las compañías de petróleo y gas rusas muestran interés por ampliar su participación en proyectos que podrían realizarse junto con Irán. Por ejemplo, la TATNEFT registró en 2005 una empresa mixta creada en la zona Kish conjuntamente con el Fondo de los Preteridos de Irán. La LUKOIL se hace fuerte en el mercado iranio por medio de participar en las labores de una compañía iranio-noruega. La cooperación en materia energética ofrece buenas perspectivas. Entre sus nuevos derroteros figura la participación de la compañía irania Tavanir y la rusa RAO EES en los proyectos que prevén unir sistemas energéticos de Rusia e Irán, así como realizar el tránsito e intercambio de energía por temporadas a través de Armenia o Azerbayán. Se trazan planes de crear un anillo energético único de la región del mar  Caspio.

     - ¿Se desarrolla bien la cooperación económica de Rusia con el mundo árabe, en particular, y el islámico en su conjunto?

     - Nuestra cooperación económica con esta región todavía es débil. Sólo se observa un éxito notable en la que se desarrolla con Argelia y Malaysia. Intervienen como obstáculo la imperfección de la base legislativa y la "resistencia que opone el medio". Todavía no estamos adaptados para mantener amplios vínculos económicos y financieros con el mundo islámico. Para mejorar la situación, debemos aprovechar más ampliamente la experiencia acumulada por los expertos, elaborar con mayor minuciosidad nuestros planes y pronósticos.

    -  Pero ya se realizan ciertos proyectos conjuntos. ¿Cuáles señalaría usted?

    - El de Bushire, que se realiza en Irán, es uno de los más grandes. No menos importante es el de la Corriente Azul,  que es el nombre del gasoducto tendido con la ayuda de la compañía italiana ENI por el fondo del mar Negro a Turquía. Entre los defectos de este proyecto - que en general es exitoso -  se puede señalar el llenado no completo de la tubería, por lo limitado de la demanda de Turquía y su aspiración a diversificar las fuentes de donde ella recibe gas. Para corregir tal situación, Rusia ha concertado un convenio con Turquía e Italia sobre la prolongación del gasoducto hasta Italia (ello fue acordado por los líderes de los tres países durante la ceremonia de apertura del gasoducto a finales del año pasado). Se desarrollan bastante bien las relaciones con Argelia y Malaysia.

     - ¿Y qué se puede decir de los demás?

     - En los últimos cinco años,  gracias a los esfuerzos desarrollados por la Cámara de Comercio e Industria de Rusia (CCIR)y su presidente Evgueny Primakov, hombre de mucho peso político, que goza del merecido respeto tanto en Oriente Próximo como en todo el mundo, Rusia está desarrollando cooperación económica con varios países de la Organización de la Conferencia Islámica.

    En 2002, en Moscú se firmó el Convenio de Cooperación entre la CCIR y la Unión General de las Cámaras de Comercio, Industria y Agricultura de los Países Árabes.

    En 2003, a iniciativa de la CCIR se instituyó el Consejo de Empresarios Ruso-Árabe, en el que la parte árabe está representada por las cámaras de comercio e industria y las élites empresariales. Uno de los importantes proyectos conjuntos que prevén realizar el Consejo en cuestión, el Gobierno de Rusia y el de Moscú es la construcción en la capital rusa de un conjunto arquitectónico de lujo, llamado convencionalmente la Casa Árabe o el Oriental Cuento de Hadas, donde se ubicarán oficinas de grandes compañías del mundo islámico, un hotel de siete-cinco estrellas y otros locales.

    Entre los más prometedores proyectos de gas conviene señalar la eventual participación del consorcio ruso GAZPROM en la construcción del gasoducto Irán-Paquistán-India y/o en el tendido de la tubería transafgana de Turkmenia a Pakistán y luego a la India. Pueden tener perspectivas los planes de invertir capitales rusos en obras energéticas, de industria pesada, transporte y comunicaciones. A la par con Irán y Turquía, otros derroteros atractivos son los Estados musulmanes de Asia Central. En 2005, compañías rusas empezaron a erigir dos obras energéticas grandes en Tayikistán: la central hidroeléctrica número uno de Sangtudin y la de  Nurek. En una perspectiva se prevé exportar las sobras de la energía eléctrica  tayica a Afganistán y, probablemente, también a Pakistán. Con la ayuda de la energía tayica, y en lo venidero con la kirguiza, puede satisfacerse la respectiva demanda tanto de los países de Asia Central como de los Estados limítrofes.

     

     

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