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    ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR OPORTUNIDAD DEL CAMBIO MEXICANO

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    Ciudad de México, 30 de junio.  El candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador tiene ventaja sobre su principal rival, el oficialista Felipe Calderón, en la recta final para las elecciones presidenciales de México del 2 de julio, informan medios latinoamericanos.

    Andrés Manuel López Obrador, para muchos la opción más clara de cambio en México, reiteró que su único y fundamental compromiso es cumplirle al pueblo de México, y anunció que a partir del próximo lunes convocará a todos los sectores de la sociedad para construir un nuevo pacto nacional.

    Dijo que este acuerdo tendrá como principal objetivo colocar al país en el sitio que le corresponde y, sobre todo, sacar al pueblo del atraso, la pobreza y la marginación.

    México "ya no aguanta más de lo mismo": requiere una transformación profunda, una renovación tajante, una verdadera purificación de la vida pública, porque no ha habido crecimiento económico ni generación de empleos, enfatizó.

    Señaló que sus adversarios tuvieron que salir a defender, sin tapujos, el proyecto antipopular y entreguista que se ha venido aplicando, y lo hicieron con expresiones como que "debemos seguir por el mismo camino" o "hay cambiar de jinete, pero no cambiar de caballo", ambas acuñadas por el presidente Vicente Fox.

    Reiteró además la necesidad de remover las viejas estructuras de poder; terminar con el caduco sistema de control y manipulación, y hacer a un lado a todo político prepotente, fantoche, mediocre y ladrón, que tanto daño le han hecho a la nación.

    Insistió en que cree firmemente en la necesidad de establecer una nueva convivencia social, más humana y más igualitaria, para darle a cada ciudadano "nuevas, importantes y poderosas razones para vivir, soñar y triunfar en este país generoso y fraterno".

    López Obrador aseguró que de ganar la Presidencia de la República en los comicios del próximo domingo reactivará la economía, generará los empleos necesarios y garantizará mejores condiciones de vida para la mayoría de los mexicanos.

    Enumeró algunas de las principales acciones que emprenderá para lograr estos propósitos y ratificó que no actuará de manera irresponsable: mantendremos el control en las variables macroeconómicas y habrá un manejo técnico, no ideológico, de la economía, puntualizó.

    Respecto al modo en que obtendrá los recursos para financiar el desarrollo, dijo que lo hará impidiendo la corrupción, con la aplicación de una política de austeridad de Estado y poniendo fin a los privilegios fiscales.

    López Obrador, quien cumplirá 53 años el próximo 11 de noviembre, culmina el prolongado e intenso proceso proselitista con una estrecha ventaja en las encuestas -de dos a cinco puntos- sobre su más cercano rival, el oficialista Felipe Calderón.

    Fue postulado por la coalición Por el bien de todos, integrada por los partidos de la Revolución Democrática (PRD, al cual pertenece), del Trabajo y Convergencia por la Democracia, que se identifican con posiciones de izquierda y centroizquierda.

    Su lema de campaña es "Primero los pobres" y, a tono con ello, prometió introducir cambios en el modelo económico neoliberal impuesto con fuerza en el país desde la década de los 90 del siglo pasado, con graves consecuencias sociales.

    Andrés Manuel López Obrador nació en el poblado de Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco, México, en 1953. Cursó la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México y es uno de los miembros más distinguidos del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

    Se afilió a mediados de la década de 1970 al Partido Revolucionario Institucional, para colaborar en la campaña a senador de Tabasco del poeta Carlos Pellicer. En 1977 fue nombrado director del Instituto Indigenista de Tabasco, desde donde promovió la publicación de literatura en lenguas amerindias. En 1984, emigró brevemente a la ciudad de México para asumir la Dirección de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor. De esta época son sus libros Los Primeros Pasos y Del Esplendor a la Sombra.

    En 1988 López Obrador se sumó al grupo de militantes del PRI autodenominado Corriente Democrática, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas y que, a la larga, se escindiría de aquel partido. Ese mismo año, López Obrador se integra al Frente Democrático Nacional, que le postula como candidato a gobernador de Tabasco. Tras perder la elección, asumió la presidencia estatal del recién creado Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989 y publica entonces el libro: Tabasco, Víctima de un Fraude. Durante su periodo se estructuró el PRD en ese estado, se formaron comités de base en pueblos y colonias y se brindó apoyo y asesoría a campesinos y obreros.

    En 1994, fue postulado nuevamente a la gubernatura de Tabasco, ahora como candidato por el PRD. La elección fue ganada por el candidato del PRI, Roberto Madrazo Pintado. López Obrador apeló la legitimidad de los comicios y marchó a la ciudad de México donde presentó pruebas, según él, de gastos excesivos de Madrazo y de prácticas fraudulentas. Incluso el presidente Zedillo se declaró por anular la contienda electoral aunque, finalmente, decidió apoyar a Madrazo.

    En 1995 se declara por la defensa de la soberanía nacional, la democracia, el desarrollo económico con sentido social; así como impedir la privatización de Pemex bajo el lema de "Primero Comer y luego Pagar".

    El 9 de mayo del mismo año, participa en la iniciativa de creación de una Alianza Nacional Democrática cuya propuesta era "unir inconformidades, voces y acciones, luchando por causas propias pero sumadas y rechazando sectarismos y ambiciones personales para lograr un México más democrático y más justo".

    El 17 de abril de 1996 contendió por la Presidencia Nacional del Partido de la Revolución Democrática contra Heberto Castillo y Amalia García. Durante la campaña, Castillo criticó la postura de López Obrador de tratar de buscar un pacto entre el PRD y diversos actores políticos, entre otros, con el gobierno del entonces Presidente Ernesto Zedillo. López Obrador ganó la contienda y sus contrincantes le reconocieron el triunfo. Ocupó el cargo de presidente del PRD del 2 de agosto de 1996 al 10 de abril de 1999.

    El 29 de marzo de 2000, Andrés Manuel López Obrador se inscribió como candidato para la elección de Jefe de Gobierno del Distrito Federal de ese mismo año. Su registro como candidato a esta contienda estuvo cerca de ser impugnado ante el Tribunal Electoral bajo el argumento de que, supuestamente, no contaba con los cinco años de residencia en la ciudad de México que el reglamento exige. Demetrio Sodi y Pablo Gómez, aspirantes también a la candidatura del PRD, fueron quienes se inconformaron ante la precandidatura de López Obrador. El PRI y el PAN llegaron a pronunciarse al respecto, pero finalmente no impugnaron. López Obrador ganó la elección interna con cerca de 80% de los votos, y fue reconocido por el PRD como su candidato.

    El 2 de julio de 2000, López Obrador ganó la elección para la jefatura de Gobierno del Distrito Federal con un 38,3% de los votos emitidos, contra 33,4% de su más cercano rival, Santiago Creel del Partido Acción Nacional.

    López Obrador tomó posesión de la jefatura de Gobierno del Distrito Federal el 5 de diciembre de 2000 y, desde el inicio de su administración, se vio involucrado en un golpeteo político mutuo con el presidente Vicente Fox Quesada, convirtiéndose en uno de sus principales críticos .

    El 29 de julio de 2005 pidió licencia al cargo de Jefe de Gobierno del Distrito Federal para iniciar una nueva etapa de lucha por la transformación de México y por un cambio verdadero en el país.

    El ex alcalde del Distrito Federal tiene en esta ciudad a millones de incondicionales que representan su capital político más plausible en una campaña que ha estado dominada por la fuerte personalidad del aspirante.

    Con lemas como 'La honestidad valiente' y 'Por el bien de México, primero los pobres', el líder del Partido de la Revolución Democratica (PRD) se presentó ante el electorado como un hombre incorruptible y decidido, que luchará por construir un país más equitativo.

    Según analistas, la corriente izquierdista de América Latina ya ha llegado al país azteca.

    El próximo domingo 2 de julio será crucial para México. Ese día los electores tendrán que definir con su voto si llevan a la izquierda al poder por primera vez en su historia, o si siguen con un gobierno de corte conservador.

    Si algo ha llamado la atención en estas elecciones es el liderazgo del ex jefe de gobierno del distrito federal, el izquierdista López Obrador. Él se mantuvo en las preferencias del electorado, a pesar de que nunca antes un candidato de izquierdista había llegado tan lejos.

    El discurso de López Obrador se centró en atención para los pobres y en el combate a la corrupción y esto le ganó simpatía de los sectores sociales, en un país en donde cerca de la mitad de sus aproximadamente 105 millones de habitantes son pobres.   

    El analista político Gilberto López y Rivas dice que actualmente en México se identifica "una izquierda organizada en partidos, que privilegia la acción electoral, que forma parte del sistema político y que actúa dentro del marco institucional".

    Añade que la corriente que apoya al Partido de la Revolución Democrática , que respalda a López Obrador, está conformada por la confluencia de una vertiente socialista; otra que se puede definir como su venero social [urbano, popular, campesino] y una tercera proveniente de desprendimientos de grupos o personalidades del Partido Revolucionario Institucional

    Según analistas, en México podría repetirse las experiencias de países suramericanos donde los candidatos de izquierda han llegado al poder mediante elecciones democráticas.

    Según ellos, la izquierda tiene vigencia y fuerza en América Latina y al parecer México no se escapa de la posibilidad de que la casa de Los Pinos sea habitada por un presidente izquierdista.

    ¿Causará un gobierno de izquierda una crisis económica en México? Lo mismo se dijo de Lula, cuando cuatro años atrás era candidato del PT brasileño, pero la crisis nunca se materializó. Se dice que se previno gracias a que Lula hizo todo lo que los mercados financieros recomendaban. Sin embargo, al otro lado de la frontera, el presidente Néstor Kirchner hizo en Argentina lo contrario a las recomendaciones de los mercados financieros, y en ese país hay un boom económico que lleva más de tres años, con una tasa de crecimiento de alrededor de 9 por ciento anual.

    Los gobiernos de izquierda de América Latina están desempeñándose bien, independiente de que Washington, o quien sea, apruebe o no sus políticas.

    Venezuela es, a la par de Argentina, una de las economías con crecimiento más rápido del hemisferio. Y en Bolivia, mientras Evo Morales ha sido presidente por sólo medio año, el incremento en los ingresos del gobierno por la venta del gas natural ha ayudado a financiar el programa de reformas, y la renacionalización de la industria no ha causado ninguna crisis económica o política.

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