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    TODOS LOS ISRAELÍES Y PALESTINOS SE HAN VISTO EN SITUACIÓN DE REHENES

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    Mariana Belenkaya, analista de RIA Novosti. Las tropas de Israel han regresado al sector Gaza, territorio controlado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

    Mariana Belenkaya, analista de RIA Novosti. Las tropas de Israel han regresado al sector Gaza, territorio controlado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

    Hace un año ellas se fueron de allí, pero se reservaron el derecho a retornar, si la situación lo exige. ¿A quién le conviene esta nueva agravación de la situación en la región?

    El retorno de los militares israelíes al sector Gaza se practicó con el fin de liberar al caporal Gilad Shalit, de 19 años, secuestrado hace unos días por extremistas palestinos. Como condición de su liberación, éstos exigieron de Israel excarcelar a todos los niños y mujeres palestinos. Otro rehén, Eliagu Asheri, de 18 años, habitante de Itamar, fue encontrado muerto. Se sospecha que en manos de los terroristas se encuentre un israelí más.

    Esa trágica historia tiene muchos aspectos. La toma de rehenes se realizó pasados sólo unos días desde que el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, y el cabeza de la ANP, Mahmud Abbas, al asistir en Jordania a una comida ofrecida en honor a los laureados con el Premio Nobel , acordaron empezar a preparar un encuentro más enjundioso. Por vez primera desde que el Movimiento Islámico de Resistencia, HAMAS, ganó las elecciones en Palestina, los políticos pudieron verse. Antes, se lo impedían las "circunstancias". Y ahora su acuerdo de volver a reunirse ya no podrá realizarse. ¿Se tratará de una casualidad?

    La responsabilidad por el secuestro de Guilad Shalit fue asumida por varios grupos, incluida el ala combativa del movimiento HAMAS: Brigadas de Izeddin Al Kassam. Exigieron liberar al soldado israelí secuestrado tanto Abbas, jefe de la ANP, conocido como partidario de hacer paces con Israel, como ciertos miembros de HAMAS que forman parte del Gobierno palestino, incluido el primer ministro Ismail Hania. Pero lo hicieron antes de que los israelíes entraran en el sector Gaza.

    Ciertos medios noticiosos informan que Abbas y los mediadores egipcios que intentan hacer su aporte a la salvación del rehén israelí se dirigieron al presidente sirio Bashar Asad, pidiendo presionar sobre Haled Mashaal, jefe del buró político de HAMAS que reside en Damasco. Asad aceptó, peros sus conversaciones con Mashaal no dieron resultado, dice la prensa israelí.

    Es difícil juzgar en qué grado es verídica esa historia, pero parece ser muy verosímil. A los líderes árabes no les preocupa tanto el destino de Guilad Shalit cuanto una nueva escalada de tensión en la región. De producirse un desenlace trágico, se verán en peligro tanto los palestinos, que ya sin ello están viviendo una desastrosa situación económica y social tras la victoria de HAMAS, como Siria. Damasco no quiere aparecer a los ojos de la comunidad mundial como involucrado en cierto modo en el asesinato de los rehenes israelíes. A la élite siria le sobran sus propios problemas.

    Igual que la mayoría de los miembros de la comunidad mundial, Rusia mantiene al respecto una posición muy rígida. Nadie justifica a los secuestradores. Pero al propio tiempo, en esta situación se abre una ventana de posibilidades para aquella fuerza política que se vea capaz de encontrar una salida feliz de la crisis. El que logre salvar a los rehenes podrá contar con recibir no pocos dividendos políticos.

    Pero de momento sólo se hace cada vez más evidente lo profundo de la escisión operada en el campo de los islamistas. Lo vienen a confirmar tanto la supuesta renuncia de Mashaal a contribuir a la liberación del rehén como las contradicciones existentes entre el ala combativa de HAMAS y los líderes de ese movimiento que forman parte del Gobierno. La línea divisoria pasa entre quienes intentan inscribirse en el contexto político actual  y aquellos que quieren seguir el camino de la "resistencia en aras de la resistencia".

    El Movimiento de Liberación de Palestina (FATAH) está atravesando una crisis análoga. Mientras que su líder Mahmud Abbas intenta reanudar las negociaciones de paz con Israel, el ala combativa - las Brigadas de los Mártires de Al Aksa - lanza cohetes contra la ciudad israelí de Sderot, así como manifestó que el secuestro del tercer israelí era obra de las Brigadas.

    También dentro de Israel hay discrepancias, aunque de otro nivel, entre los "halcones" y los "palomas". A veces da la impresión de que a ciertos grupos de israelíes y palestinos les es más fácil llegar a un acuerdo entre ellos que encontrar  comprensión mutua con sus compatriotas. Precisamente por ello la situación en la región de hecho carece de perspectivas.

    La baja probabilidad de que los líderes palestinos logren que los extremistas suelten a Guilad Shalit les impulsó a los israelíes a comenzar una operación militar en Gaza.

    La oficina de prensa del Ejército de Israel ha comentado de modo siguiente a RIA Novosti esta decisión de las autoridades israelíes: La operación está llamada, primero, a demostrar que no vamos a estar esperando hasta lo infinito, y segundo, a impedir que los extremistas palestinos saqueen de Gaza al secuestrado". También existe el aspecto psicológico: desde ahora no son los israelíes quienes deben hacer concesiones, sino los palestinos. La fórmula se ha modificado: la vida de Guilad no a cambio de la excarcelación de los presos, sino a cambio del abandono de Gaza por los israelíes.

    Desde el punto de vista de una guerra global contra el terrorismo, se trata de una jugada acertada: la política de hacer concesiones sólo lleva a que los terroristas se hacen aún más insolentes. ¿Mas salvará tal paso la vida de este hombre concreto?  También surge otra pregunta: ¿Por qué no se pretendió lograr la liberación de los presos palestinos con otros métodos: por ejemplo, por medio de sostener negociaciones en el marco de la mencionada reunión entre Abbas y Olmert?

    Ahora la situación se ha agravado aún más, por las dos partes aumenta tanto el número de las víctimas como de los presos. Además, el proceder de los irreconciliables ha debilitado mucho las posiciones de los partidarios de la paz entre los palestinos y los israelíes.

    O sea que todos los israelíes y palestinos, no sólo Guilad Shalit, se han convertido en rehenes del terrorismo. ¿Tendrán ellos una probabilidad de verse libres?

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