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    LAS INTIMIDACIONES IRANÍES A EE.UU. NO RESPONDEN A LOS INTERESES DE RUSIA

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    Las autoridades de Teherán están dispuestas a poner en juego el "arma petrolera" para defender sus intereses nacionales. En opinión de expertos, el chantaje hidrocarburífero podría provocar una crisis global que azotaría a todos los países, Rusia incluida.

     A primera vista podría parecer que la actitud de Irán le hace el juego a Moscú. Teherán se muestra dispuesto a cooperar con todos los enemigos de EE.UU., entre los que, a juzgar por una inusitada intensificación de la cooperación, cataloga también a Rusia. Pero las recientes declaraciones hechas por los altos dirigentes iraníes ponen en entredicho la estabilidad de todo el sistema energético mundial, lo que a fin de cuentas afectaría también los intereses de los socios de Irán.

    "Aun el cierre provisional del estrecho de Ormuz causaría a Rusia daños mayores que la explosión de varias cargas tácticas nucleares -ha manifestado Alexander Konovalov, presidente del Instituto de Apreciaciones Estratégicas y Análisis-. Las acciones de Irán podrán tener para Rusia efectos positivos sólo a corto plazo. Rusia se convertiría en el principal suministrador de hidrocarburos, pero a la larga, tal situación provocaría la crisis de toda la economía mundial cuyas consecuencias afectarían a Rusia en igual medida que a otras naciones".

    A un punto de vista diametralmente opuesto se atiene Shamil Sultanov, director del Instituto de Religiones y Política, miembro del comité para asuntos internacionales de la Duma de Estado. Pronostica que, en caso de la crisis, Rusia, lo mismo que los demás países exportadores de petróleo, obtendría apreciable provecho. "Realmente, Irán lleva todas las de hacer cesar los suministros de petróleo a Estados Unidos -opina el experto-. El 70% de las exportaciones iraníes de petróleo le corresponden a Asia, mientras las reservas probadas se sitúan entre 12 y 13 mil millones de toneladas", explica Sultanov. Ello no obstante, cree que a pesar de jugar premeditadamente con los nervios de EE.UU., "en el fondo, Irán también quisiera evitar una crisis".

    Sin embargo, no todos los expertos consideran en serio la contingencia de una crisis. "No es otra cosa que una intimidación, no hay peligro real de que contra Irán se decreten sanciones (y, consiguientemente, de que estalle una ‘guerra petrolera') -se muestra convencido Sergei Karaganov, presidente del Comité para la Política Exterior y de Defensa-. No se puede tomar en serio tal cariz de desarrollo de los sucesos. Todo lo contrario, vemos que la tirantez en las relaciones de Irán con otros países se va relajando".

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