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    PERSPECTIVAS DEL DÓLAR COMO DIVISA DE CONTRATOS PETROLEROS

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    Igor Tomberg, Centro de Estudios Energéticos del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, - RIA Novosti.

    Igor Tomberg, Centro de Estudios Energéticos del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, - RIA Novosti.

    Para Rusia, que estos últimos tiempos está compartiendo el liderazgo con Arabia Saudí en el comercio de petróleo, el precio de este hidrocarburo,  junto con los respectivos pagos, es una cuestión muy sustancial. El problema fundamental se reduce a que Rusia no es capaz de influir sobre el precio a que su petróleo se vende en el mercado mundial. El sistema de comercio mundial de petróleo está estructurado de un modo que con la ganancia principal queda no aquel que lo extrae sino aquellos que venden la mercancía al consumidor final. Entre éstos últimos no figuran las compañías rusas ( como tampoco iraquíes, iranias, etc.). El precio del petróleo de exportación ruso Urals se determina en las bolsas de Londres y Nueva York: en International Petroleum Exchange y New York Mercantile Exchange. Las cotizaciones bursátiles resultan estar muy lejos del costo real de la mercancía y se determinan por infinidad de factores especulativos y subjetivos.

    Otro rasgo distintivo importante del sistema de comercio de petróleo es la divisa del contrato. Por tradición, las cotizaciones se señalan en dólares de EEUU. Se puede pagar por la mercancía en cualquier moneda, pero la valoración siempre se realiza en dólares. En tal situación, tanto los vendedores como los clientes prefieren efectuar pagos en dólares para evitar gastos superfluos. Precisamente a este sistema de cotizaciones y pagos por el petróleo (y la mayoría de otras materias primas) el dólar de EEUU le debe su condición de moneda mundial de reserva.

    Pero el cambio de la correlación de fuerzas que se produce estos últimos tiempos en el mercado de petróleo, junto con un colosal déficit presupuestario y comercial que se observa en EEUU y la creciente importancia de la moneda europea, originaron intentos de revisar este sistema de comercio, los que a su vez provocaron sustanciales cambios en la política mundial. Por ejemplo, en la prensa circula la versión de que la incursión de EEUU en Iraq comenzó inmediatamente después de que Sadam Husein exigió que los pagos en el marco del programa "Petróleo a cambio de víveres" se efectuaran en euros. En septiembre de 2000, él anunció que Iraq no iba a recibir más dólares por el petróleo que se vendía según ese programa, ordenando a convertir en euros los 10 mil millones de dólares transferidos a la cuenta de que dispone la ONU. "Precisamente esta opción decidió el destino de Iraq. Fue un paso político orientado a obtener beneficios en vistas de la incesante caída del dólar y un último argumento a favor de invadir Iraq. Cuando los marines estadounidenses entraron en Bagdad, el petróleo iraquí volvió a venderse por dólares", dice el experto para cuestiones de seguridad William Clark, autor de una obra en materia de economía del mercado de petróleo.

    Es posible que esta guerra no sea la última que se libre por garantizar la estabilidad del dólar. En 2006, Irán ha hecho del dominio público sus planes de abrir una bolsa de petróleo, en la que el hidrocarburo se cotice en euros. La noticia  ha provocado una seria preocupación en los círculos petroleros, en primer lugar los estadounidenses. Hoy día, tal bolsa tiene todas las probabilidades para constituirse en una digna rival para las dos existentes: más de una tercera parte del petróleo que exporta Irán se destina para Europa. La situación geográfica del país en la cercanía inmediata de los importadores tan grandes de hidrocarburos como China, la India y Europa determina la importancia estratégica de Irán como suministrador mundial de petróleo. Irán posee 130 mil millones de toneladas de reservas exploradas de esta materia prima, o el 10 por ciento de las mundiales.

    También los productores latinoamericanos acogen positivamente la posibilidad de vender petróleo por euros, por ejemplo el presidente venezolano Hugo Chávez. De este mismo parecer son las compañías petroleras del golfo Pérsico, Rusia y China. El propio Teherán desde hace tres años expresa el deseo de cobrar euros por el petróleo que  exporta a Asia y Europa.

    Aunque está claro que al comenzar la venta de petróleo por euros, se pondría en tela de juicio la condición del dólar como moneda mundial de reserva, el tipo de cambio del dólar no se vería muy afectado por tales planes. Aquello en que se cotiza el petróleo no tiene mucha importancia, pues no afecta la moneda en que se efectúan los pagos.

    En el caso de Irán se trata de crear una bolsa, pero en ésta no se hace sino una cotización indicativa, pues en bolsas se venden volúmenes muy reducidos de petróleo. Además, la bolsa fundamentalmente tiene que ver con los contratos, pero no con los suministros reales. El tipo de cambio del dólar se vería afectado si se tratase de un paso masivo a efectuar pagos en otra divisa. Precisamente  un paso así dado por los suministrados y los compradores reales de la materia prima llevaría al surgimiento de una nueva moneda de reserva, pero no el funcionamiento de una bolsa en que las cotizaciones si indiquen en euros. En el caso de Iraq señalado más arriba podía tratarse de pagar en euros por considerables volúmenes reales de la materia prima,  lo que socavaría la posición monopolista del dólar en el mercado de petróleo, sin hablar ya de que a EEUU  le era indeseable el propio hecho de surgir tal precedente.

    En el momento actual, no se vislumbra ninguna amenaza seria para el dólar como moneda única del contrato petrolero. Del 60 al 70% de las operaciones de exportación se realizan en dólares en el mundo. Un 60% de todas las reservas de divisas de los países del mundo también se están en dólares, el 80% de las operaciones en el mercado de divisas se efectúan en dólares y el 70% de los créditos bancarios se conceden en dólares. Los principales financistas rusos de momento enfocan con escepticismo la posibilidad del desplazamiento del dólar de EEUU como divisa de pagos en el comercio de petróleo.

    El ex jefe del Banco Central de Rusia, Victor Gueraschenko, quien actualmente preside el consejo de directivos de la compañía YUKOS, dice: "Aquellos que se dedican al comercio de petróleo tendrán que atenerse al dólar. Creo que durante le próximo decenio nadie en el mercado mundial va a cotizar petróleo en euros, rublos, yuanes ni en otras divisas. Se mantendrá el preció en dólares. Por el nivel y las dimensiones que tiene la economía de EEUU. Sólo China podría estar apretando un poco".

    En opinión de Oleg Viuguin, director del Servicio Federal para los Mercados de Finanzas, ello se debe a varias causas objetivas. "En cuanto al petróleo, no existen sus cotizaciones en euros. Si hasta se concierta un contrato en euros, igualmente tendrá que apelar a las cotizaciones en dólares que rigen en los mercados de petróleo... Si empieza a funcionar un sistema en que el petróleo se cotice en euros, y se trata de un mercado líquido bastante grande, entonces sí que podrán surgir contratos en euros", dice él.

    Expertos rusos desde hace más de un año están tratando el tema de que hace falta crear condiciones para que Rusia participe en la formación de los precios mundiales de petróleo. Este planteamiento adquiere siempre mayor actualidad en vistas de los cambios globales que se vienen operando en el mercado mundial de divisas. Se vislumbra la finalización de la reforma de las instituciones financieras mundiales: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial de Reconstrucción y Desarrollo, a la que muchos analistas se inclinan interpretar como reforma del sistema financiero de Bretton Woods. Como elemento importante de tal reconstrucción se plantearía en primer lugar la reforma del sistema de formación de precios en el mercado mundial de petróleo.

    En Rusia, el plan de participar en la formación de precios petroleros ha empezado a gozar los últimos tiempos del apoyo práctico por parte de las autoridades, verdad que ello se hace en el marco del cumplimiento de la ambiciosa tarea de garantizar la convertibilidad exterior del rublo y transformarlo en un medio de pagos internacionales. A la luz de ello, el presidente de Rusia en su mensaje a la Asamblea Federal del 25 de abril de 2006 propuso organizar en el territorio del país el comercio bursátil de los principales artículos de las exportaciones rusas: petróleo, gas, etc., efectuando pagos en rublos. Según se cree, ello debería empujar a los principales consumidores de los agentes energéticos rusos a acumular rublos, los que ellos necesitarían para adquirir mercancías en mercados patrios. De este modo surgiría demanda internacional de la divisa rusa, y ésta empezaría a utilizarse en bolsas de divisas en el exterior. Pues igualmente  Rusia utiliza el dólar y el euro para pagar por los artículos que importa.

    Si la propuesta promovida por el presidente de Rusia llega a realizarse, aumentará el peso del rublo en el mercado mundial. Pero este mercado no si instituye por un decreto. El comercio de hidrocarburos por tradición se concentra en las bolsas de Londres y Nueva York. Los intentos de Iraq e Irán (en un futuro, probablemente también de Venezuela) de cotizar el petróleo crudo en euros no han cambiado la correlación entre la demanda y la oferta existente en el mercado, y los países en cuestión no se han transformado en centros de comercio ni formación de precios, el petróleo sigue cotizándose en dólares en los mercados mundiales, como indicador de su costo actúa el precio que tiene el petróleo WTI, de Texas Occidental, y el de la marca Brent.

    Al propio tiempo, los planes de Rusia de unirse al "club de reformadores" del mercado petrolero mundial vienen a confirmar la tendencia a revisar el sistema actual de cotizaciones  y pagos en el mercado de petróleo. A fin de cuentas, esa tendencia puede llevar al surgimiento de una o varias monedas del contrato, lo que minaría seriamente el actual monopolio del dólar, el cual ya no da impresión de ser inamovible.

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