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    ALBA Y LA INTEGRACION LATINOAMERICANA CENTRO DE ATENCION EN RUSIA

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    Por Alfredo Nieves Portuondo. Especial para RIA NOVOSTI. En los últimos meses el interés de la prensa y los centros de estudios científicos rusos sobre la realidad integracionista latinoamericana es creciente.

    Moscú, 23 de junio. Por Alfredo Nieves Portuondo. Especial para RIA NOVOSTI. En los últimos meses el interés de la prensa y los centros de estudios científicos rusos sobre la realidad integracionista latinoamericana es creciente.

    Recientemente los embajadores de Venezuela y de Cuba en Moscú ofrecieron una interesante y amplia  conferencia de prensa en la capital rusa donde dieron a  conocer en qué consiste y cuales objetivos tiene el ALBA- Alternativa Bolivariana para las Américas.

    Unos días antes se realizó en Moscú la conferencia "Rusia y el mundo iberoamericano en el siglo XXI. Horizontes de desarrollo y cooperación"  donde  delegados de 13 países de América Latina y España, reunidos con motivo del 45 aniversario del Instituto de América Latina (IAL) de la Academia de Ciencias de Rusia, debatieron sobre la globalización con equidad en nuestro continente, tema actual y esencial para que la internacionalización de todas las esferas de la vida no pierda su esencia humanista.

    Allí en los debates, se reafirmó, que por primera vez un grupo de naciones de América Latina y el Caribe se plantean un proceso de integración, sin aceptar presiones externas, con el objetivo de resolver problemas sociales acumulados durante siglos.

    Por otra parte, en esta misma semana  un experto ruso, Ian Burlay, funcionario del Departamento de América Latina de la Cancillería rusa declaró a la agencia "Prensa Latina" que la herencia de líderes históricos como Simón Bolívar, José Martí y José de San Martín no fue un sueño y debe convertirse en una realidad que responda a los pueblos.

    El ex embajador ruso expresó a esa medio latinoamericano que el proceso de integración que se da a instancias de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) merece una atención más profunda de los expertos.

    Igualmente la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) fue el tema principal de un comunicado de prensa de la Embajada cubana en Moscú donde plantea que Latinoamérica, víctima de las políticas neoliberales, empieza a acelerar la dinámica del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovida por Estados Unidos.

    El comunicado nos explica que en diciembre de 2001, durante la Cumbre Iberoamericana efectuada en isla Margarita, el presidente venezolano, Hugo Chávez, lanzó la iniciativa del ALBA.

    El ALBA pretende ser un proyecto de integración movido por ventajas cooperativas ante las ventajas comparativas del ALCA, herramienta de EE UU para la consolidación de su hegemonía en la región.

    La propuesta del ALBA  es el despertar de la conciencia que se expresa en la emergencia de un nuevo liderazgo político, económico, social y militar en América Latina y El Caribe.

    Se basa en la integración de los pueblos latinoamericanos, no sólo sobre la base de los recursos naturales y defensa de los intereses nacionales, sino también sobre la adopción de cambios estructurales en cada uno de los países para mejorar las condiciones de vida de los pueblos.

    La Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) es una propuesta de integración diferente. Mientras el ALCA responde a los intereses del capital trasnacional y persigue la liberalización absoluta del comercio de bienes y servicios e inversiones, el ALBA pone el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos.

    El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio.

    Se basa en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las primeras potencias.

    Por esta razón la propuesta del ALBA le otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques sub-regionales, abriendo nuevo espacios de consulta para profundizar el conocimiento de nuestras posiciones e identificar espacios de interés común que permitan constituir alianzas estratégicas y presentar posiciones comunes en el proceso de negociación.

    El desafío es impedir la dispersión en las negociaciones, evitando que las naciones hermanas se desgajen y sean absorbidas por la vorágine con que viene presionándose en función de un rápido acuerdo por el ALCA.

    El ALBA es una propuesta para construir consensos para repensar los acuerdos de integración en función de alcanzar un desarrollo endógeno nacional y regional que erradique la pobreza, corrija las desigualdades sociales y asegure una creciente calidad de vida para los pueblos.

    El ALBA constituye ese amanecer de integración y desarrollo que necesitan los países de la región.

    Tan importante como las recuperaciones regionales es la cooperación entre los países.

    Proyectos de integración comunes, al estilo europeo, tienen que servir para que de manera no excluyente se pueda tomar el control de los mercados internos dominados por las grandes corporaciones de los países del centro del capitalismo mundial.

    La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), senda de integración trazada por Cuba, Venezuela y Bolivia, avanza a través de nuevos acuerdos en el área.

    Desde esa fecha hasta la actualidad, Venezuela ha lanzado programas como Petrocaribe, Petrosur, Petroamérica y el canal alternativo Telesur, así como planes bilaterales con naciones de la región.

    Entre estas últimas, la compra de bonos de deuda externa de Venezuela a Argentina, el envío de combustible a varios países del área a precios justos, incluidas algunas zonas pobres de Estados Unidos.

    Hay otros proyectos binacionales y multinacionales como los gasoductos colombo-venezolano y del Sur incluyen a Bolivia, Brasil, Uruguay y Argentina, entre otros.

    Con la ayuda en recursos humanos de Cuba, Venezuela pudo erradicar el analfabetismo en su país y gracias a esa colaboración bilateral más de 230 mil latinoamericanos y caribeños han recuperado la visión en la llamada Operación Milagro.

    Ese plan consiste en operar de manera gratuita a los latinoamericanos de bajos recursos que lo requieran.

    En la misma esfera de la salud, más de 10 mil latinoamericanos se forman como médicos o licenciados en Educación Física en Cuba, para una vez graduados servir a los habitantes de sus naciones con menos posibilidades económicas.

    El ALBA no es sólo una integración basada en el comercio -en el cual se establecen unas relaciones verdaderamente justas y que tiene en cuenta las diferencias en el desarrollo-, sino que prioriza lo social, es decir, al hombre.

    Los síntomas de recuperación son más que latentes. La atención de Occidente con respecto a Latinoamérica se ha centrado en los últimos años en torno a la deuda externa y las desigualdades sociales, con una visión que a veces pecaba de compasiva y, en el peor de los casos, de descreída. Pero se ha visto que los índices de crecimiento son extraordinarios y refuerzan la economía de la zona Sur del continente.

    Hoy más que nunca, hay que relanzar la unidad latinoamericana y caribeña.

    El ALBA, como propuesta bolivariana y venezolana, se suma a la lucha de los movimientos, de las organizaciones y campañas nacionales que se multiplican y articulan a lo largo y ancho de todo el continente contra el ALCA.

    Es, en definitiva, una manifestación de la decisión histórica de las fuerzas progresistas de Latinoamérica para demostrar que Otra América es Posible.

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