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    CONVENIO EUROPEO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES Y EL SISTEMA JURÍDICO DE RUSIA

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    El Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales ejerce creciente influencia sobre la jurisdicción de Rusia.

    Yuri Filippov, RIA Novosti. El Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales ejerce creciente influencia sobre la jurisdicción de Rusia.

    A este respecto importante papel desempeñan las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En primer lugar, sus decisiones son vinculantes para Rusia, lo mismo que para los demás países signatarios del Convenio Europeo. Segundo, el carácter y los precedentes del Tribunal Europeo son también vinculantes para Rusia, lo que ejerce especial influencia en su sistema jurídico. Al oir las peticiones el Tribunal Europeo analiza, de hecho casi siempre, los rasgos peculiares de la legislación nacional y la aplicabilidad de derechos. Teniendo en cuenta esta circunstancia, resulta difícil sobreestimar el alcance de las disposiciones  del Tribunal Europeo  para la mejora de los sistemas jurídicos nacionales.

       De la Constitución de la Federación de Rusia dimana que, en esencia, los veredictos del Tribunal Europeo son una fuente del derecho ruso, lo que está ratificado por la Corte Constitucional de Rusia que hacia el presente, en más de 90 ocasiones, apeló al Convenio Europeo y a los Protocolos para éste, tanto como a las decisiones tomadas por las instituciones y otros órganos del Consejo de Europa constituidos en base al Convenio.

       ¿Cómo influye la práctica jurisprudencial del Tribunal Europeo en la evolución de la legislación de Rusia? A este respecto, procede señalar uno de los casos  más conocidos, es decir, las enmiendas introducidas en el Código de Procedimiento Penal relativos al derecho a la defensa en las fases prejudiciales del procedimiento penal. En su auto con fecha 27 de junio de 2000 la Corte Constitucional de Rusia alegó las decisiones con fecha 24 de mayo de 1991 dictadas por el Tribunal Europeo en la causa “Quaranta”; con fecha 24 de noviembre de 1993, en la causa “Imbrioscia”; con fecha 8 de febrero de 1996, en la causa “John Murrey”; con fecha 27 de febrero de 1980, en la causa “Deweer”; con fecha 15 de julio de 1982 en la causa “Eckle”, y algunas otras, habiendo reconocido que las disposiciones del Código de Procedimiento Penal, entonces en vigencia en Rusia, no correspondían a la Constitución. De este modo, la negativa a prestar asistencia del defensor inmediatamente después de detenida o internada la persona acusada, ya se considera en Rusia como incompatible con el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y  Libertades Fundamentales. En  semejantes casos el derecho del hombre a ser asistido por el defensor fue fijado en la nueva Legislación de procedimiento penal de Rusia.

       Especial lugar en el sistema jurídico ruso se reserva a las decisiones tomadas por el Tribunal Europeo sobre las quejas presentadas contra Rusia. Por el momento, la Corte Constitucional de Rusia utilizó tan solo una de estas, la relativa al caso “Burdov versus Rusia” (de fecha 7 de mayo de 2001). En Rusia apareció un nuevo precedente: el Estado no tiene derecho a alegar escasez de recursos monetarios motivando el no pago de la deuda por auto judicial. Debido a que la demanda de Burdov se refería al orden de resarcir el daño causado por la catástrofe en la central nuclear de Chernobyl, miles de liquidadores de sus secuelas recibieron apoyo jurídico para poder salvaguardar sus derechos civiles.

       Es evidente que precisamente las demandas presentadas contra Rusia que llevan también acento político y son capaces de influir en la imagen de Rusia ante los ojos de la comunidad mundial, y las decisiones pronunciadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos respecto a las mismas, podrán tener ascendiente máximo en la legislación de Rusia: impulsar su evolución y eliminar de ésta las disposiciones divorciadas del Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales.

       Es notorio que los tratados internacionales de Rusia estipulan el derecho de todo ciudadano de  Rusia a cursar peticiones a los organismos interestatales encargados de proteger los derechos y libertades del hombre tras haber sido agotados todos los medios de defensa jurídica que les ofrece el Estado. Por su parte, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admite a trámites las causas que habían pasado dos instancias nacionales: la primera y de casación (en cuanto a las causas que tramita el juez de paz, se agrega la tercera instancia).

       ¿Qué consecuencias jurídicas tienen para Rusia las decisiones del Tribunal Europeo? Con arreglo al Convenio de Derechos Humanos y Libertades  Fundamentales, estas decisiones exigen adoptar “medidas eficaces para prevenir nuevas violaciones del Convenio semejantes a las reveladas por decisiones del Tribunal”, es decir, impedir su repetición en el futuro. Estos principios presiden la nueva legislación de procedimiento penal y de arbitraje de Rusia. El Código de Procedimiento Penal de  Rusia cataloga entre las “nuevas circunstancias” como argumento para reanudar el procedimiento penal, la violación de las disposiciones del Convenio Europeo, prevista por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al ser oída la causa penal. En tales casos, la revisión del auto dictado corre a  cargo del Tribunal Supremo, en pleno, de Rusia a instancias de su presidente. El Código de Procedimiento de Arbitraje también tiene previstas las normas análogas.

       Pero la situación es distinta, si la norma de la legislación nacional esté en contradicción con el Convenio Europeo, conforme a la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Los defectos de la Ley tendrán que ser corregidos por el legislador (la Asamblea Federal y el Presidente); en algunos casos su decisión sobre el particular podrá presentar la Corte Constitucional de Rusia.

         En virtud de los tratados internacionales, Rusia y el sistema jurídico ruso se consideran como parte integrante del espacio jurídico europeo único. Es evidente que el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales constituye una de las bases fundamentales de esta unidad.  La práctica judicial de los Estados  europeos y el diálogo jurídico con el Tribunal Europeo y las Cortes Constitucionales de los países de  Europa ayudan a Rusia a seguir avanzando en esta dirección.

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