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    "Tender puentes", bajo este lema se ha celebrado la sesión clave del Foro Económico Oriental, titulada 'Cooperación Energética en Asia Pacífico', en la ciudad de Vladivostok.

    El Foro Económico Oriental ha impulsado el diálogo internacional alrededor del proyecto del llamado anillo energético asiático, que unirá los sistemas energéticos de Rusia con los de Japón, Corea del Sur, China y Mongolia, una oportunidad de desarrollar el potencial de Siberia y el Lejano Oriente ruso, regiones que cuentan con ricos yacimientos de gas y petróleo.

    El marco de la futura cooperación se estableció en marzo de este año en Pekín. En aquel momento, la compañía eléctrica rusa Rosseti, la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China —SGCC, por sus siglas en inglés—, la Corporación de Servicio Público de Corea (KEPCO) y la empresa japonesa de telecomunicaciones Softbank Group rubricaron el memorándum sobre la promoción del sistema interconectado de energía eléctrica que abarcará la mayor parte del noreste de Asia.

    El ex director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Nobuo Tanaka, no considera que este proyecto sea utópico y, según su criterio, no solo es económicamente viable, sino que también contribuirá a fomentar el diálogo geopolítico multilateral.

    Se espera que a medio plazo se lleven a cabo algunos proyectos en particular, como la conexión energética entre Sajalín y Hokkaido. En agosto, las empresas RusHydro y Mitsui se comprometieron a tender un cable submarino entre la isla rusa y la nipona, lo que permitirá suministrar electricidad directamente a Japón.

    La iniciativa contempla la creación y el desarrollo de instalaciones energéticas y la red eléctrica en la isla de Sajalín. La construcción de la nueva central Sajalín GRES-2, con una potencia total de 360 MW, estará finalizada para 2017.

    Las negociaciones ruso-japonesas en materia energética se activaron tras la avería de la central nuclear de Fukushima en marzo de 2011. A partir del trágico incidente, el país nipón sufrió una escasez de electricidad debido a la paralización de todas las plantas de energía nuclear.

    Rusia fue elegida entonces como socio estratégico de Japón con tal de reducir los riesgos asociados con los suministros provenientes de Oriente Próximo, sostuvo Nobuo Tanaka en la conferencia de prensa llamada Gaztech:

    "La situación inestable en esta región nos obliga a diversificar tanto los recursos energéticos, sea energía nuclear, petróleo, gas o carbón, como a los proveedores. Si apostamos por el gas, sería razonable pasar de Oriente Próximo a los suministradores de Norteamérica, Australia, los países del APEC —Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico— y especialmente Rusia, que puede convertirse en la mayor fuente de energía".

    A su vez, el Lejano Oriente ruso puede ofrecer a Japón unas condiciones favorables para la inversión en los llamados 'territorios de desarrollo prioritario' a cambio de incentivos fiscales y beneficios administrativos. Dicho modelo prevé la gestión de los negocios en la zona por parte de la empresa extranjera, como en el caso de la región de Amur, donde desde hace tiempo operan exitosamente inversores chinos.

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    Etiquetas:
    electricidad, energética, Foro Económico Oriental, AIE, Rusia
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