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    La comunidad latina de Nueva York exige que la policía cambie sus tácticas

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    Miles de personas marcharon el sábado por las calles de Nueva York protestando por la muerte de Eric Garner el mes pasado a manos de un agente de la policía.

    Convocadas por el reverendo Al Sharpton, presidente de la Red de Acción Nacional, miles de personas marcharon el sábado por las calles de Nueva York protestando por la muerte de Eric Garner el mes pasado a manos de un agente de la policía.

    Los disturbios raciales en St. Louis, la muerte del joven Michael Brown, influyeron en el ánimo de una convocatoria que reunía a múltiples colectivos; entre ellos varias organizaciones latinas consagradas a la defensa de sus derechos. Jazmine Chávez, coordinadora de comunicación de Latino Justice (un colectivo que según explica «defiende los derechos de los latinos), también participó.

    A preguntas de RIA Nóvosti, Chávez subraya la exigencia de que «que el departamento de justicia investigue lo que le pasó al señor Garner, y a ser posible que la investigación sea federal. Cuando la investigación recae en la propia policía local los casos pueden ocultarse, o archivarse». Cabe recordar al respecto que EE.UU. es uno de los pocos países occidentales que no facilita los datos relativos a la violencia policial, el número de ciudadanos que muere cada año a manos de la policía, etc., tal y como repetidamente han denunciado organizaciones como Amnistía Internacional.

    Para Chávez, y refiriéndose al caso de Garner, «no hablamos de un policía que se haya comportado mal, sino de algo sistémico, de la forma errónea en la que les está enseñando a los agentes a dialogar y comportarse con la comunidad». O sea, «también exigimos que la policía cambie sus tácticas. A veces, en Nueva York y en el resto del país, los policías trabajan como si fueran individuos ajenos a la comunidad. Es fundamental que los departamentos de policía recuerden que su obligación es cuidar de la gente, no tratarla mal o actuar como si fuera culpable».

    Respecto a la progresiva militarización de los cuerpos policía, señala que «para ser local tienen demasiado equipo, y en las academias los están entrenando para ser luchadores. El resultado final es que la comunidad desconfía de ellos, y eso genera que muchos crímenes no se denuncien, porque la gente los teme».

    Respecto a la polémica normativa que en la ciudad de Nueva York permitía parar a la gente por su aspecto, recalca que se ha avanzado, «gracias entre otras cosas a una demanda que pusimos el año pasado, pero todavía persiguen de forma muy seria a unos colectivos que no hacen daño, a las mujeres que venden churros, a los jóvenes que bailan en el metro, y esas detenciones causan un gran malestar y no pocos problemas en el tejido social».

    «A veces», dice, «cuando un joven se enfrenta al policía diciéndole que conoce sus derechos, lo tratan peor, lo maltratan, añaden cargos, y tememos que si se da otro caso similar al de Garner, y dada la tensión que ya existe, la sensación de amenaza y frustración, se reproduzcan unos disturbios como los que hemos vivido de Ferguson». Con estos y otros argumentos, los latinos de Nueva York, Latino Justice, pero también sindicatos como la Federación Unida de Maestros, toman las calles en un intento de reconducir las dañadas relaciones entre las fuerzas del orden y las minorías raciales, exigiendo justicia y, también, promoviendo el diálogo.

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