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    Es profesor de francés y se hace llamar Freaky Hoody. Cuenta que en algunas ocasiones los padres de algunos niños lo han juzgado por su apariencia porque tiene todo el cuerpo tatuado, inclusive los lugares menos pensados.

    El joven profesor vive en la comuna Palaiseau ubicada en los suburbios de la capital francesa. En la comodidad de su hogar, Sylvain Helaine mostró sus extensos tatuajes que le cubren casi todo el cuerpo.

    Los ojos, las orejas, la lengua, las encías y hasta el paladar los lleva tatuados. A simple vista admite que pocos son los niños que se asustan, pero basta con hablar un poco con ellos y dejan de prestarle atención a su apariencia.

    Sylvain cuenta que con los padres de algunos niños es más difícil porque suelen juzgarlo por sus tatuajes sin haber intercambiado una sola palabra con él, inclusive han llegado a quejarse al director para pedir que sus hijos no pasen clases con él.

    El profesor conocido como Freaky Hoody cuenta los días, su dinero y su tiempo libre para hacerse un nuevo tatuaje porque es su pasión. La mayor parte de los tatuajes se los hizo en un periodo de cuatro años y gastó entre 40.000 y 45.000 €, si bien a fecha de hoy puede ser bastante más. Aunque casi no le quedan espacios libres para nuevos tatuajes en la piel, lo que hace es cubrir los antiguos con unos nuevos.

    El joven maestro confiesa que han tratado de impedirle enseñar y considera que ahora se ha convertido en un símbolo de tolerancia porque demuestra que las personas tatuadas que son discriminadas por su apariencia son tan capaces como cualquiera porque pueden ser útiles y realizar cualquier tipo de trabajo en la sociedad.

    Etiquetas:
    tatuajes, salud, educación, Francia
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