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    Las orcas no paran en Galicia. Sus acercamientos a embarcaciones en el litoral de esta comunidad autónoma han provocado varias actuaciones de Salvamento Marítimo. Para proteger a los navegantes y a los animales, el Gobierno ha optado por limitar la circulación de pequeños y medianos veleros por parte de las Rías Altas.

    El 30 de agosto saltó a la palestra la siguiente noticia. Un grupo de orcas había atacado a un barco de la Armada española. Sucedió en las aguas de las Rías Baixas, en Galicia. Incidente en el que la embarcación perdió el timón. Horas antes un velero francés tuvo problemas con los mismos cetáceos a cinco millas de la isla de Ons. Sin embargo, lo que parecía una anécdota de finales de verano, se ha acabado convirtiendo en algo más serio.

    Y es que varias embarcaciones han tenido encontronazos con una pequeña manada de orcas que circula por la costa gallega. La mayoría se han producido con veleros de tamaño pequeño o medio a una distancia entre las dos y las ocho millas náuticas de tierra y que navegaban a una velocidad entre los cinco y los nueve nudos, ya fuera a vela o a vela y motor. Algunos se saldan con simples golpes contra el casco de la nave. Otros han acabado con la rotura de elementos necesarios para la navegación. En ocasiones, los desperfectos han ocasionado el remolque de los afectados a puerto.

    En las últimas semanas se han documentado hasta seis encuentros más o menos violentos en las costas de Galicia. Motivo por el que el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana ha tomado la decisión de 'confinar' parte del litoral atlántico español. Así, mediante una resolución emitida por la Capitanía de Ferrol de la Dirección General de la Marina Mercante, la institución estatal ha limitado la navegación a los barcos de vela de eslora igual o inferior a 15 metros en el espacio marítimo adyacente entre el Cabo Prioriño Grande, cercano a Ferrol, y la Punta de Estaca de Bares. Solo se permitirá a este tipo de embarcaciones surcar la zona delimitada cuando realicen maniobras en perpendicular a la costa para entrada o salida de puerto.

    De esta forma, se pretenden evitar estas interacciones y garantizar la integridad de las personas y de las propias orcas. Según la Dirección General de la Marina Mercante se trata de una medida "proporcionada, objetiva y no discriminatoria en la salvaguarda mutua de la conservación de la biodiversidad marina y de la seguridad de la navegación".

    La norma entrará en vigor la noche del 23 de septiembre y se prolongará durante una semana, aunque no se descarta que pueda ampliarse a otras zonas marítimas en las que estos mamíferos marinos se encuentren presentes. Y es que, precisamente, el día antes que se anunciara la limitación, un velero fue remolcado por Salvamento Marítimo después de que las orcas le rompieran el timón. Ha sido llevado al puerto de Muros, situado a más de 100 kilómetros del espacio 'confinado'.

    A pesar de existir un área con una mayor incidencia, estos encuentros se producen a lo largo de toda la costa gallega. Incluso, según los expertos, se podría decir que en la totalidad del litoral atlántico. "Estas interacciones comenzaron el mes de julio en el Estrecho de Gibraltar. También se han producido en Portugal. Luego llegaron a Galicia, donde tenemos registradas 16", explica Alfredo López, biólogo de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos, a Sputnik Mundo.

    Un comportamiento inédito

    Un fenómeno que no deja de sorprender a los expertos en biología marina. Se trata de un comportamiento jamás registrado en ninguna parte del mundo, lo que desconcierta a los científicos que se acercan al caso. "El tema es raro. No es típico que se produzcan este tipo de interacciones", indica Juan Antonio Raga, líder de la Unidad de Zoología Marina de la Universidad de Valencia, a Sputnik Mundo.

    En estos momentos, lo que se sabe es que se trataría de un único grupo de orcas de los tres avistados en los últimos días. En concreto, se sabe que, como mínimo, actúa una pareja de dos jóvenes cetáceos, aunque no se descarta que puedan ser más los que se acercan a los barcos. Para concretar, un avión de reconocimiento de incendios ya ha comenzado a sobrevolar la zona para hacer un censo de estos animales para proceder a su identificación.

    En cuanto al motivo por el que golpean las embarcaciones, solo existen hipótesis. Hay teorías de todo tipo. Desde la posibilidad que solamente estén jugando o practicando técnicas de caza en las que el timón es su presa hasta un sentimiento de desprecio contra los veleros tras haber padecido alguna mala experiencia. Para López, la más probable es la que aboga por la simple curiosidad, dada la juventud de los cetáceos.

    "Estamos trabajando sobre el tema, por lo que no hay conclusiones definitivas. Barajamos que es un comportamiento basado en su curiosidad. Son animales juveniles y juguetones que siempre han gustado de la interacción con los buques", comenta el biólogo de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos.

    Raga rechaza completamente "la venganza o el trauma" como móvil. Para él, la curiosidad, pero también el juego, estarían tras este nuevo comportamiento de los cetáceos. "Cuando hablamos de las orcas, hablamos de animales inteligentes. Seres que forman sociedades complejas y que, al igual que en las humanas, siempre existen individuos más reservados y otros más curiosos".

    "En este caso, hay un par que han formado un grupo de gamberros que han aprendido este tipo de interacción con los veleros, se divierten y la repiten", argumenta el experto en zoología oceánica.

    El experto reconoce que la interacción con estas orcas puede asustar, pero, en ningún momento tienen la intención de herir a los ocupantes de las naves. Opinión que secundan López y la Dirección General de la Marina Mercante que pide a los marineros que cumplan el Real Decreto 1727/2007 de medidas de protección de los cetáceos, con el que se impide que ninguna embarcación se aproxime deliberadamente a menos de 60 metros de cualquier ejemplar. "Hay que ir con cuidado, pero también hay que recordar que ninguno de estos animales ataca un barco para comerse a nadie", admite Raga.

    La presencia de estos cetáceos en aguas gallegas no es extraña. Además, en 2020, se hace más patente debido a "un fenómeno de afloramiento de la fauna marina", según Raga. "Hay un gran número de peces y otros cetáceos, presas de la orca, lo que favorecería su estancia", asevera el biólogo de la Universidad de Valencia.

    En cuanto a la duración de su estancia, no hay respuesta. Dependerá si se trata de un grupo de tránsito o si decide fijar su estancia en Galicia durante un tiempo. En este caso, solo queda armarse de paciencia, amarrar bien el barco y esperar. "Esperemos que a estas orcas gamberras se les pase la tontería y comiencen a dedicarse a los menesteres de las orcas", indica el zoólogo.

    Etiquetas:
    mar, Galicia, velero, ataque animal, ataque, orcas
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