07:40 GMT25 Septiembre 2020
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    Tal día como hoy, en 1963, un avión de la aerolínea soviética Aeroflot enfrentó graves problemas técnicos que obligaron a su piloto a posarlo en la superficie del río Nevá, en el corazón de Leningrado —actual San Petersburgo—.

    Debido a un fallo en el tren de aterrizaje de la aeronave, que viajaba de Tallin a Moscú, se decidió que era necesario llevar a cabo un aterrizaje de emergencia, por lo que el vuelo fue desviado a Leningrado. Sin embargo, camino al aeropuerto de la ciudad, los dos motores del avión Tu-124 dejaron de funcionar.

    Para evitar que la aeronave colisionara con los numerosos edificios del centro de la ciudad, el piloto Víktor Mostovói tomó una decisión arriesgada: realizar un amerizaje en el río que cruzaba Leningrado. Después de 14 segundos de caída controlada, logró la hazaña.

    Además de llevar a cabo la arriesgada maniobra sin que nadie se hiriera, Mostovói también pudo frenar el avión, a bordo del cual viajaban 35 pasajeros y siete miembros de la tripulación, antes de que colisionara con un enorme puente de ferrocarril.

    Un remolcador llevó la nave hasta la orilla del río, donde pronto rescataron a todos los que se encontraban a bordo. Las autoridades rápidamente aislaron el local y dispersaron a la multitud. Los pocos registros de lo ocurrido son unas instantáneas registradas por un fotógrafo aficionado que se encontraba cerca del local.

    ​En 2018, el canal televisivo ruso Mir lanzó un documental con motivo del 55 aniversario de la hazaña. De acuerdo con la producción, lo que logró Mostovói en el río Nevá en 1963 es uno de los cinco escasos casos en la historia de la aviación mundial en el que nadie se hirió en un amerizaje de emergencia.

    Etiquetas:
    Leningrado, aviones, río Neva, Aeroflot, URSS
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