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    Una estadounidense descubrió a sus 41 años que padecía cáncer de mama en fase terminal. Así que dejó a su esposo para tener relaciones carnales con otros hombres antes de morir. En total acumuló más de 185 pretendientes en su móvil.

    La mujer, que se llamaba Molly, falleció en marzo del 2019 a sus 45 años, y reveló su historia en un podcast de seis episodios titulado Dying for sex (morir por sexo).

    "El sexo hace que me sienta viva y me distrae mucho de mi enfermedad", reveló Molly durante un episodio al subrayar que había acumulado los números de más de 185 pretendientes en su móvil.

    La idea de crear el podcast sobre su vida se le ocurrió a la actriz Nikki Boyer durante un almuerzo con su amiga cuando supo que ella había tenido dos citas aquella mañana.

    "Dije: 'aquí hay una historia'. Del sexo y de la enfermedad se habla poco", aseveró Boyer, citada por el tabloide británico Daily Mail.

    Boyer conoció a Molly en una clase de interpretación en Nueva York hace 20 años. Molly nunca tuvo aspecto de estar enferma. En un episodio del podcast titulado Finales felices, Molly explicó que ella y su esposo habían estado luchando contra la intimidad corporal antes de que fuese diagnosticada con cáncer. 

    "Sexualmente hemos tenido dificultades en mi matrimonio antes de que el cáncer avanzase. Había pasado mucho tiempo apartándole por mis propias razones", señaló, y agregó que también había intentado "recargar su vida sexual".

    Posteriormente Molly fue sometida dos veces a una mastectomía, a radiación, a quimioterapia y a cirugía reconstructiva mientras luchaba contra su enfermedad. Admitió que ni siquiera se sentía una mujer sexualmente atractiva tras haber perdido sus pechos y después de que le dijesen que no podía tener hijos.

    "El cáncer no es realmente la mejor dolencia para empezar a explorar tu sexualidad", ironizó.

    Además, la mujer empezó a someterse a una terapia hormonal que amenazaba con eliminar su libido. No obstante, causó un efecto completamente diferente sobre ella.

    "Literalmente quise follarme a todos los hombres que veía. Estaba cachonda todo el tiempo. Me sentía como una adolescente", reconoció.

    Esta fue la razón por la que empezó a compartir sus selfis sexuales en una aplicación, actitud aprobada por su esposo mientras que ellos trataban de seguir juntos durante su primera recaída debido al cáncer.

    Etiquetas:
    cáncer, sexo, mujeres
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