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    Un lobo

    La fauna mutante de Chernóbil sale por primera vez de la zona radiactiva

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    Los altos niveles de radiación que todavía persisten en la antigua central nuclear y en sus alrededores no permiten que se desarrolle la vida humana, pero sí una flora y una fauna desbordantes entre las que se encuentra una comunidad de lobos grises. Por primera vez, uno de sus jóvenes miembros ha decidido salir al exterior.

    La zona de alienación de Chernóbil es un área de unos 4.300 kilómetros cuadrados entre Bielorrusia y Ucrania que todavía sufre los efectos del accidente nuclear de 1986. Desde entonces y dada la radiación, poco se sabe de cómo se ha desarrollado la vida salvaje dentro del territorio.

    Los pocos datos con los que contamos revelan que, por ejemplo, la densidad de lobos grises que vive dentro de la zona prohibida es muy elevada. Incluso superior a la de las poblaciones de lobos fuera de ella.

    En febrero de 2015, un equipo de investigadores de la Universidad de Missouri (Estados Unidos) logró equipar con GPS a 14 lobeznos nacidos en la zona de alienación. No ha sido hasta ahora cuando uno de ellos ha salido de allí.

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    Según el estudio, comenzó a alejarse poco a poco de su hábitat unos tres meses después de que los científicos comenzaran a seguir sus movimientos. Durante el transcurso de 21 días, el animal ha recorrido unos 300 kilómetros fuera de la zona de exclusión.

    Que uno de los lobos de la comunidad que habita en Chernóbil acabase saliendo de la zona era cuestión de tiempo, según ha explicado a Live Science Michael Byrne, uno de los ecologistas responsables del estudio, publicado el 15 de junio en el European Journal of Wildfire Research. La densidad de lobos en la zona es, según los datos que maneja, hasta siete veces superior a la de las reservas naturales de los alrededores.

    Precisamente porque la población de lobos sigue creciendo en esa zona de 4.300 kilómetros cuadrados, los investigadores creen que llegará un momento en el que comiencen dejar la zona otros ejemplares.

    Por ahora, todos los lobos a quienes les siguen el rastro presentan "cuatro patas, dos ojos y una cola y no emiten luz de color verde", ha asegurado Byrne a Live Science.

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    Actualmente no se sabe nada sobre las posibles alteraciones genéticas que pudieran haber surgido de vivir en una zona irradiada, por lo que el viaje de este lobo solitario será, posiblemente, el punto de partida de otros estudios que investiguen las consecuencias de la catástrofe.

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    Etiquetas:
    accidente nuclear, Chernóbil, Bielorrusia, Ucrania
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