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    Cuatro cifras del actual panorama caótico y contradictorio de Estados Unidos son elocuentes.

    • Los contagios por coronavirus sumaban casi cinco millones a comienzos de agosto.
    • Los muertos por la pandemia llegaban a las 160.000 personas.
    • El PIB se derrumbó a un ritmo anualizado del 32,9% en el segundo trimestre en comparación con el anterior, el peor registro desde 1947 cuando el Departamento de Comercio comenzó con la actual serie.
    • El índice bursátil de acciones S&P500 aumentó 26,6% en ese mismo trimestre, completando un ciclo de subas mensuales continuada sin registro desde 1998.

    Contradicción

    ¿Cómo se explica que mientras la potencia mundial tiene la caída más pronunciada de su economía se produzca una muy fuerte alza del promedio de las acciones de las principales empresas cotizantes en la Bolsa de Nueva York?

    La revista británica The Economist intenta dar una respuesta cuando sentencia Una brecha peligrosa. El mercado vs. la economía real. 

    Detalla que entre el entre el 19 de febrero y el 23 de marzo, el índice S&P500 perdió un tercio de su valor. Con apenas una pausa, se ha disparado al alza desde entonces, recuperando casi toda esa pérdida

    El catalizador fue la noticia de que la Reserva Federal (la banca central de EEUU) compraría bonos corporativos, ayudando a las grandes empresas a pagar sus deudas comerciales y bancarias. Ya lleva destinados más de 600.000 millones de dólares en el plan de salvataje de corporaciones y bancos comerciales.

    Los inversores bursátiles pasaron entonces del pánico al optimismo sin perder el ritmo.

    Confinamiento

    El mismo día en que se difundió la caída más grande de la economía estadounidense desde hace décadas, la Bolsa de Nueva York reportó las ganancias extraordinarias de Amazon por 5.200 millones de dólares en el segundo trimestre del año.

    También se comunicó el aumento en las ventas de Apple en 11%, lo que implicó que en apenas 24 horas la empresa incrementara el valor de capitalización en 172.000 millones de dólares por la suba de la cotización de sus acciones.

    A pesar de la errática política sanitaria y sin un confinamiento estricto, igual la economía de EEUU se derrumbó, con un alza del desempleo desde el 4% al 16%, la tasa más elevada desde que comenzaron los registros en 1948.

    El precio promedio de las acciones de las compañías ya se ubica por encima del de agosto del año pasado. Lo que está pasando en Wall Street está cada vez más lejos de la vida en Main Street.

    Es el reflejo de la incoherencia de tener acciones más caras ahora que hace un año mientras los niveles de recesión y de pérdida de trabajo van en aumento.

    Ese desbalance está provocando cada vez más tensión política. Los demócratas aseguran que es la segunda vez que la Reserva Federal salva a los grandes inversores, corporaciones y bancos. La anterior fue en 2008/2009 con la debacle provocada por el estallido de la burbuja inmobiliaria de los créditos subprime.

    El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, que según las últimas encuestas está aventajando por 15 puntos al presidente republicano Donald Trump que busca la reelección, no se ahorró palabras: "Esta es la segunda vez que les rescatamos el culo" a los financistas.

    Bombero

    La Reserva Federal actuó como como el bombero que sale inmediatamente a apagar un incendio. Con la experiencia de la crisis 2008 no dudó en poner a disposición todas las herramientas monetarias y financieras para evitar una debacle aún mayor.

    La primera iniciativa fue bajar la tasa de interés a casi 0%, nivel que según informó la banca central estadounidense estará vigente hasta 2022. Su titular, Jerome Powell, lanzó un plan de estímulo monetario inyectando a la economía 2,3 billones de dólares.

    En ese paquete de rescate se incluyó además de la compra de ETF (fondos de acciones y bono), el rescate de 750.000 millones en títulos del Tesoro y el salvataje de 600.000 millones de deuda corporativa con bancos comerciales.

    Para esa tarea, la Reserva Federal contrató al poderoso BlackRock, fondo que lideró las negociaciones de la deuda con el Gobierno argentino de Alberto Fernández, para alcanzar un acuerdo esta semana.

    La participación de BlackRock en la compra de deuda corporativa, cuando esa misma compañía de administración de carteras de inversión tiene acciones y bonos corporativos, constituye un evidente conflicto de intereses que la Administración Trump y la Reserva Federal no consideraron.

    Bolsa

    El premio Nobel Paul Krugman escribió La Bolsa sube mientras la economía se hunde y explica la razón de ese comportamiento.

    Indica que las acciones actúan como refugio de valor porque no hay otra alternativa más rentable en estos momentos de crisis.

    Los bonos de la deuda pública emitidos por el Tesoro de EEUU, tradicional alternativa conservadora en momentos de crisis financieras, "ofrecen una rentabilidad increíblemente baja", dice Krugman.

    Esos activos rinden 0,6% frente al 3,0% que ofrecían en 2018. Agrega que "si el inversor quiere bonos protegidos contra la inflación futura, la rentabilidad es de -0,5%". Todavía menos atractivos.

    Niveles tan bajos de rentas tienen la siguiente lectura para definir la estrategia de los financistas:

    1. La economía de EEUU seguirá estancada varios años.
    2. La Reserva Federal mantendrá la política de emisión y tasas de interés cercanas a cero por esa perspectiva económica sombría.

    Paul Krugman sentencia por lo tanto que "se tiene la sensación de que las acciones están fuertes precisamente porque la economía real está débil".

    ¿Cómo se entiende entonces que las acciones cayeron cuando se conocieron las primeras noticias de la pandemia y su impacto en la economía?

    Krugman cree que fue porque "durante unas semanas de marzo el mundo se balanceó al borde de una crisis financiera similar a la de 2008, lo que hizo que los inversores huyesen de todo lo que presentara el más mínimo asomo de riesgo".

    Pero luego vino la intervención de la Reserva Federal con sus medidas de rescate, lo "que apresuró [a los inversores] a comprar activos en un volumen y una variedad sin precedentes".

    Con la opción de los bonos desplazada, quedaron de ese modo las acciones. Y, en especial, de las empresas que siguen siendo rentables a pesar de la crisis del coronavirus.

    A pesar de ested errumbe económico que ya los expertos ubicaron más profundo que la Gran Recesión de 1929, esas acciones, señala Krugman, "parecen de lo más atractivo" para los inversores. Igualmente concluye que "cada día que pasa me convenzo: hay algo loco en este mercado".

    Divorcio

    Para analizar el divorcio entre la macroeconomía de Estados Unidos y el mercado bursátil es relevante analizar qué ocurre en esos dos frentes.

    Por ahora el derrumbe del PIB, a lo que se le suma la crisis sanitaria por el descontrol en el manejo de las medidas de prevención para contener el virus, indica que es probable que la economía se recupere lentamente.

    Cuanto más dure la pandemia sin una vacuna, la producción económica se mantendrá por debajo de los niveles previos a la crisis, dejando cicatrices permanentes en muchas empresas y trabajadores.

    Por el lado de la microeconomía se descubren las fortalezas e innovación de algunos sectores que están explicando la recuperación sostenida de Wall Street.

    El coronavirus ha traído la aceleración de la adopción de tecnologías de consumos y comportamientos sociales, destacándose el e-commerce.

    Tecnológicas

    La gran recesión no será igual para todos. El coronavirus que está generando muchos padecimientos sociales, económicos y laborales se ha convertido en el mundo perfecto para los gigantes de Internet.

    Alphabet (el conglomerado que contiene a Google), Apple, Microsoft, Amazon, Netflix y Facebook ha aumentado sus ganancias y el valor de capitalización bursátil.

    ​Desde la última semana de marzo, cuando la pandemia derivó en crac bursátil, hasta principios de agosto, la cotización conjunta de esas grandes empresas tecnológicas subió poco más de 1 billón de dólares.

    En este ciclo de transformación productivo, mientras Amazon, Apple, Netflix anuncian ganancias récord e impulsan al alza el índice S&P500, las petroleras Exxon y Chevron publicaban pérdidas fabulosas de 1.100 y 8.300 millones de dólares, respectivamente.

    En tanto, Apple, Alphabet (Google), Amazon, Facebook y Microsoft ganaron en conjunto 30.000 millones de dólares en el último trimestre.

    Transformación

    Operadores bursátiles afirmaban, antes de la pandemia, que esas compañías habían alcanzado un nivel de madurez que implicaría un sendero más lento de expansión.

    La curva de crecimiento de esas compañías se había empezado a achatar, lo que no significaba que estuviera perdiendo dinero, sino que ya no crecían en forma acelerada.

    Hasta que un virus modificó el escenario sanitario y económico global y las colocó nuevamente al frente del dinamismo de crecimiento corporativo.

    Se instaló de ese modo un cuadro de supuesta contradicción (caída del PIB con alza de Wall Street) cuando, en realidad, ese comportamiento es la manifestación del tránsito acelerado de un proceso de transformación productiva y de funcionamiento de la economía de EEUU.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, coronavirus, crisis, mercado, bolsa, economía, EEUU
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