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    La Canciller alemana, Angela Merkel, es uno de los líderes europeos que salen reforzados en la lucha contra COVID-19. El virus ha reanimado a una jefa de gobierno que hace seis semanas estaba en coma político.

    Prudencia, humildad, pragmatismo. La prensa alemana y una mayoría de la población, según los sondeos, aplaude las decisiones tomadas por Angela Merkel para enfrentar lo que ella considera "el mayor desafío al que hace frente Alemania después de la II Guerra Mundial".

    Merkel no ha recurrido sin embargo al lenguaje guerrero, no ha pretendido, como otros de sus colegas europeos, lanzar mensajes almibarados y cursis en esa carrera de ridículos asesores de comunicación intentando imitar tonos "churchillianos" para sus jefes.

    Las cifras de muertos por COVID-19 en Alemania no llegan, cuando se escriben estas líneas, a los 4300. Es ya una cifra dolorosa, pero si se compara con la de Francia en el mismo momento, 19.223, o la de España, 23.043, demuestra la diferencia de gestión entre algunos países del Viejo Continente.

    La previsión es uno de los factores que ha jugado en favor de Alemania. Con un 21.5% de población por encima de los 65 años (19,8, Francia), (18,15, España), el país contaba antes de la crisis con 6 camas de cuidados intensivos por 100 habitantes.

    La solidez del sistema sanitario se evidencia en la cifra de pruebas realizadas. De 50.000 por semana a principios de marzo, a más de medio millón de test en la actualidad. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, manifiesta, además, que los hospitales alemanes nunca han estado saturados.

    Transparencia, apertura, consenso

    Son solo algunos datos que envidian muchos de sus socios europeos. Pero a la solidez del sistema sanitario alemán, fruto de años de previsión y consenso, no hubiera sido suficiente sin una labor política de transparencia y apertura aplicada por de la Canciller.

    Cada una de las decisiones aplicadas por el Gobierno ha sido explicada y consensuada con los ministros-presidentes de los 16 lander (estados federados) que componen Alemania. Merkel no ha cometido esta vez el error de 2015, cuando decidió sin consultar a los jefes de las regiones abrir las fronteras del país a emigrantes y refugiados. A Merkel no se la ha ocurrido requisar material sanitario de los lander, como ha hecho Pedro Sánchez en España con las comunidades autónomas, o Emmanuel Macron en Francia con los ayuntamientos franceses.

    Esa transparencia con los ministros-presidentes la ha aplicado también a la prensa. Pocas apariciones, pero abiertas a todos, sin censura y sin mencionar la palabra bulo para defenderse o justificarse. Merkel no ha cantado victoria, muy al contrario, sigue insistiendo en que la situación es frágil y podría empeorar.

    Apoyo verde y de los nacionapopulistas

    La buena gestión de Angela Merkel ha sido también favorecida por la existencia de un gobierno de "unión nacional" de hecho, representado por la coalición de los cristianodemócratas (CDU) de Merkel y los socialdemócratas del SPD. La "Gross Koalition" entre los principales partidos alemanes se tambaleaba en diciembre pasado. Hoy, los socialdemócratas tienen menos razones para dejar el gobierno y han puesto en cuarentena sus críticas y deseos de independencia.

    Para Los Verdes y para los nacionalpopulistas de "Alternativa para Alemania" (AfD) no son momentos para ocupar el foco de las cámaras. Los ecologistas se muestran "constructivos". AfD ha apoyado todas las medidas del Gobierno. Para ellos, el cierre de fronteras aplicado por Merkel y el rechazo de Berlín a los llamados "coronabonos" exigidos por los países del Sur de Europa son medidas que forman parte de su corpus ideológico.

    La gestión de Merkel tiene como consecuencia inmediata que su país sea uno de los primeros en rebajar las normas de confinamiento en Europa y, por lo tanto, iniciar la recuperación económica.

    Su partido sube en los sondeos y a menos de 16 meses de las elecciones generales ya hay quien apoya que la Canciller aspire a un quinto mandato. Su jefe de gabinete se ha apresurado a desmentir que Merkel vaya a cambiar de opinión y dejará paso a nuevos candidatos de la CDU. La pandemia puede decidir lo contrario.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    situación política, política, lucha, coronavirus, Alemania, Angela Merkel
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