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    Hermenéutica Geopolítica (98)
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    La nominación demócrata está muy reñida, lo que aprovecha el multimillonario Mike Bloomberg, exalcalde de Nueva York con una fortuna de unos 62.000 millones de dólares, para gastar 200 millones en publicidad e intentar comprar su nominación. El senador Lindsey Graham, confidente de Trump, juzga que Bloomberg tendrá un gran peso en la elección.

    La democracia de EEUU —que no lo es por tratarse de una genuina plutocracia prototeocrática— deja mucho que desear, y la cada día mas probable compraventa de la nominación por el multimillonario Mike Bloomberg —tres veces exalcalde de Nueva York tanto por el Partido Republicano como por el Partido Demócrata, lo que denota el saltinbanquismo sin principios de su clase política cercana a los intereses neoyorquinos de Wall Street— mancillará todavía más su dinámica electoral plagada de fraudes y fallas digitálicas del sistema que infla, desinfla y reinfla a placer a los candidatos de acuerdo a los intereses del establishment, en este caso, del Partido Demócrata.

    La fétida exhibición de la tripleta empresarial Shadow/Acronym/Patronym que controla el megaespeculador George Soros dejó en tal ridículo al Partido Demócrata que hasta su presidente en Iowa renunció por pura vergüenza.

    En Nevada se han curado en salud y no aceptan el sistema digitálico viciado de Shadow/Acronym/Patronym.

    El despunte del socialista demócrata Bernie Sanders, de 78 años e ídolo de los millennials, está siendo frenado por el establishment mediante la candidatura artificial, exageradamente inflada, del exalcalde Pete Buttigieg, de 38 años, quien fue espía del Pentágono en Afganistán y es egresado de la Universidad de Harvard, controlada por las élites del Partido Demócrata.

    Al corte de caja de hoy, después del fraudulento caucus de Iowa y de la primaria de New Hampshire Bernie Sanders hoy se encuentra con 12 delegados detrás de los 13 de Buttigieg, pese a que ha obtenido un mayor número de votos a nivel popular.

    Ante el desplome del exvicepresidente Joe Biden debido a las tratativas mafiosas de su hijo Hunter, ahora el establishment intenta o intentará que Sanders y Buttigieg se despedacen entre si para colocar a un tercero en discordia, que sería Mike Bloomberg. Puede descolgar un número suficiente de delegados en el supermartes del 3 de marzo con el fin de encaminar a la Convención del Partido Demócrata a dos opciones: otorgarle la candidatura en caso de que obtenga un número sustancial de delegados o redireccionar el voto para quien el establishment considere menos nocivo a sus intereses y así frenar el impulso de Sanders.

    El israelo-estadunidense Michael Rubens Bloomberg —noveno hombre más rico de EEUU y décimosegundo del mundo— se formó en la prestigiosa Universidad Johns Hopkins y en la Escuela de Negocios de Harvard para luego ser corredor de seguros en Salomon Brothers, que se transmutó en la rama de inversiones Salomon Smith Barney —salpicada de múltiples escándalos financieros— de CitiGroup.

    La inmensa fortuna de Bloomberg —casi 62.000 millones— provino de sus servicios financieros globales con un sistema de software computacional que provee datos financieros de su célebre empresa Bloomberg LP.

    Curiosamente, Bloomberg fue sucesor de Rudy Giuliani —abogado particular de Trump y quien conserva los secretos de los atentados del 11 de septiembre—, elegido alcalde en 2002.

    Desde su divorcio, Bloomberg mantiene una relación de 20 años con su pareja, Diana Taylor, quien fue superintendente de bancos en el Estado de Nueva York.

    El muy influyente senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, además de ser uno de los principales confidentes de Trump admitió que Bloomberg será "una fuerza que hay que reconocer" en la campaña presidencial y que "puede causar algún daño" a Trump con su inmensa fortuna, aunque no sea el nominado demócrata: "Pienso que fue un buen alcalde" y que "con 60.000 millones puede contar su propia historia", reconoció.

    Abiertamente los candidatos a la nominación, la senadora Elizabeth Warren, quien se ha visto muy opacada, y Sanders han fustigado que el multimillonario exalcalde de Nueva York va a comprar la nominación en la Convención Demócrata a celebrarse del 13 al 16 de julio en Milwaukee (Wisconsin).

    Bloomberg entró tardíamente a la contienda, pero ha gastado hasta ahora 200 millones de dólares para aparecer como candidato en el supermartes, cuando votan simultánea y masivamente varios Estados que designarán a sus delegados.

    A juicio del senador Graham, en caso de que Bloomberg descuelgue varios delegados en el supermartes, puede generarse una convención negociada para llenar el vacío del hasta ahora fallido candidato Joe Biden.

    Graham valora que "la energía del Partido Demócrata permanece con el senador Bernie Sanders de Vermont" cuando "el Partido Demócrata intenta encontrar su identidad entre socialismo, liberalismo y moderación, y toda la energía parece estar con Bernie".

    Graham juzga que "no cree que el votante de Bernie pueda aceptar una candidatura de Bloomberg". Es evidente que a Trump, no se diga a Graham, le conviene una candidatura del socialista demócrata Sanders, quien podrá ser más fácil de derrotar —debido al anatema y exorcismo que imperan en EEUU contra el socialismo— que al multimillonario Bloomberg, quien está dispuesto a invertir 1.000 millones en su candidatura y quien puede poner en serios aprietos a Trump.

    Tom Barrack, un cercano amigo de Trump y anterior jefe de su Comité Inaugural,comentó que Bloomberg "sería un presidente fabuloso". Dice conocer a Bloomberg, quien fue un "asombroso alcalde", además de tener "un negocio de primera clase, es inteligente, pensativo y no necesita nada". Agrega que el simple hecho de que Bloomberg pueda autofinanciar su campaña es una razón suficiente para tomarse su candidatura en serio. Finalmente Barrack adujo que Bloomberg va a competir para ganar y no solamente para dañar a Trump.

    Por cierto, desde hace dos meses vislumbré la alta probabilidad de que dos multimillonarios neoyorquinos compitieran por la presidencia: Trump por el Partido Republicano y Mike Bloomberg por el Partido Demócrata.

    Según el New York Post, Bloomberg ha canalizado parte de su fortuna en una nueva campana estratégica mediante la colocación de memes extraños en Instagram para intentar capturar a los millennials y demostrar que no es una persona insensible.

    El multimillonario ha entrado de lleno en la batalla digitálica y ha pagado 150 dólares a varios influencers para que lo vean como a alguien cool.

    La batalla digital entre Trump, de 73 años, y el virtual candidato Bloomberg, de 77 años, ya empezó en Twitter en un genuino pleito de septuagenarios.

    ​Trump se mofó de Bloomberg llamándolo "Mini Mike" por no llegarle a la mitad de su estatura y estar carente de energía. A lo que Bloomberg replicó diciendo que Trump era "un payaso ladrador de carnaval" y recordando que tiene "el récord y los recursos" para derrotar al magnate. "Y lo haré", dijo.

    ​¡Los niveles de desagüe a los que ha llegado la política en EEUU, hoy más fracturado que nunca!

    Bloomberg le ripostó a Trump que la élite de multimillonarios —como Rupert Murdoch, mandamás de Fox News y Wall Street Journal, y Jamie Dimon, jerarca de JPMorgan Chase— se burla de Trump a sus espaldas por haber realizado pésimas inversiones en sus bienes raíces.

    En caso de que Bloomberg descuelgue, por no decir compre, la nominación del Partido Demócrata, se asentará todavía más que en EEUU no existe una democracia, sino una plutocracia prototeocrática.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Tema:
    Hermenéutica Geopolítica (98)
    Etiquetas:
    Donald Trump, elecciones, EEUU, Partido Demócrata (EEUU), Michael Bloomberg
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