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    La cumbre de la OTAN en Londres en 2019 (37)
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    Que un video en el que supuestamente algunos de los asistentes se mofan de Donald Trump se haya convertido en la principal noticia de la reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de Londres dice ya mucho sobre la falta de contenido del encuentro, motivada por las divisiones entre sus principales actores.

    "Todos para uno y uno para todos", el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, se veía obligado a recurrir a Alejandro Dumas para subrayar que la unidad de los miembros de la alianza militar estaba intacta; que como dice el artículo 5 de la organización, si uno es atacado, todos se sentirán atacados. Pero los mosqueteros de la obra literaria parecían más convencidos de la necesidad de solidaridad que los dirigentes que han protagonizado la 'cumbre' de Londres.

    El presidente francés, Emmanuel Macron, había sembrado la discordia para intentar revolver las meninges de sus aliados con su famosa declaración a The Economist sobre la muerte cerebral de la OTAN, con la que pretendía una "clarificación estratégica" sobre el papel de la institución. Demasiado pedir para el resto de sus socios militares que preferían pasar de puntillas sobre un 70 aniversario que no era una reunión oficial de trabajo, sino un encuentro para celebrar el cumpleaños. Solamente su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan acudía con otra propuesta más concreta: conseguir que los 29 miembros aceptarán señalar el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como una entidad terrorista.

    Eterna amenaza rusa

    Dos iniciativas que responden, como es natural, a necesidades de política interna. Erdogan amenazó incluso con ignorar la atención especial sobre la alarma antirrusa mantenida por los países bálticos. No llevó a cabo su boicot. El presidente francés —como otros europeos que lo callan— considera que Rusia no es ya el "peligro número uno" de la OTAN, y defiende que la lucha contra el terrorismo islamista —sin pronunciar este adjetivo— debe ser la prioridad de la organización que nació del huevo de la Guerra Fría.

    La implicación francesa en la lucha contra el yihadismo en el Sahel, donde operan 4.500 de sus soldados, es para París una prioridad por encima de supuestas amenazas militares sobre el norte de Europa. Y en esa batalla Macron entiende que sus aliados europeos no son solidarios. Y no solo ellos; el presidente francés aprovechó su visita a Londres para anunciar que revisará su compromiso con los países africanos a los que presta ayuda militar contra el terrorismo islamista. La muerte accidental de 13 soldados franceses en Mali y la creciente hostilidad de medios oficiales a la presencia de los efectivos de la "Operación Barkhane" obligan a Macron a blandir esa amenaza.

    Pero 70 años después del nacimiento de la OTAN y 28 tras de la desaparición de la Unión Soviética, ante la falta de consenso sobre asuntos más adaptados al siglo XXI, "las acciones agresivas de Rusia" perpetúan la amenaza que sigue jugando como comodín para asegurar un documento final en coherencia con los padres fundadores del club militar.

    El deshielo (diálogo estratégico) iniciado por Emmanuel Macron con su par ruso, Vladímir Putin, en Biarritz en el marco del G7, volvió a congelarse, de momento, al menos de cara a la galería. De los insustanciales nueve puntos que aparecen en el comunicado final de la 'Declaración de Londres', dos mencionan a Rusia; en uno, como ya se ha dicho, para señalarle como amenaza eterna; en el otro, para acusarle de haber desplegado misiles de medio alcance. Recordemos la retirada norteamericana del Tratado de Fuerzas Nucleares de alcance Intermedio (INF, en su acrónimo inglés), este mismo año, como respuesta a la supuesta violación del mismo por parte rusa.

    China también preocupa

    Trump puede que haya sido el objeto de chanza del corrillo formado por el canadiense Justin Trudeau, el holandés, Marc Rutte, el británico, Boris Johnson, Emmanuel Macron y la princesa Anne, pero la influencia del país que dirige de hecho la OTAN se dejó también notar en el comunicado final que alerta sobre la creciente influencia China en el ámbito internacional, lo que para la Alianza Atlántica supone "a la vez oportunidades y desafíos".

    Estados Unidos quiere embarcar a sus socios en su guerra comercial con Pekín y China debía figurar en el texto final de una manera lo suficientemente ambigua para demostrar que en ese empeño tiene pocas posibilidades de ser seguido. Es más, Trump llegaba a Londres en pleno conflicto comercial con París por la tasa que el Gobierno de Macron quiere aplicar a las grandes compañías tecnológicas norteamericanas. Un terreno en el que los europeos puede que se sientan más unidos y solidarios que en el militar.

    La OTAN ha cumplido 70 años y los achaques de la edad se multiplican. Pero, además, la reunión de Londres citó a muchos dirigentes con problemas domésticos mucho más apremiantes que los enumerados de forma retórica en el documento final.

    Donald Trump vive pendiente de la amenaza del 'impeachment' que podría dar al traste con su reelección; Macron volvía a París a enfrentar una huelga que va a paralizar el país, en protesta contra sus reformas; Boris Johnson tenía la mente en los comicios que pueden confirmarle en el 10 de Downing Street y cumplir con el Brexit; Angela Merkel prepara su retiro político y ha perdido su aura de líder indispensable; Italia solo vive para frenar al nacionalpopulista Matteo Salvini y el presidente español, Pedro Sánchez, retornaba a Madrid para intentar formar gobierno y perder su título de interino. Malos tiempos para ocuparse de aumentar la aportación económica a la OTAN y de la Alianza en general. Un video de dirigentes burlándose de un aliado fue la principal noticia.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Tema:
    La cumbre de la OTAN en Londres en 2019 (37)
    Etiquetas:
    amenaza, China, Donald Trump, Emmanuel Macron, Rusia, OTAN
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