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    Marine Le Pen y Emmanuel Macron, candidatos a la presidencia de Francia

    La izquierda francesa abandona el "cordón sanitario" anti Le Pen

    © AFP 2019 / Ludovic Marin
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    Emmanuel Macron empieza a temer por su reelección en 2022. Su empeño en repetir el duelo con Marine Le Pen podría jugar en su contra, según señalan los sondeos realizados a mitad de su mandato.

    Los dos años y medio que restan para los nuevos comicios presidenciales puede parecer mucho tiempo, pero el "tempo" político francés, cuya sociedad vive en campaña permanente, nada tiene que ver con el cronológico.

    Cuando se cumple la mitad de su estancia en el palacio del Elíseo, Emmanuel Macron ve cómo su ventaja con respecto a Marine Le Pen, su más que probable rival en la segunda vuelta, se reduce de forma peligrosa para él.

    El diario "Journal du Dimanche", del pasado 3 de noviembre, publicaba un sondeo de la empresa IFOP, según el cual el mandatario francés obtendría un 27% de apoyo en la primera vuelta y un 55% en la segunda y definitiva. Por su parte, la jefa de Reagrupación Nacional encabezaría la primera vuelta con un 28% y se quedaría en un 45% en la final.

    Una diferencia de solo 10 puntos porcentuales que contrastan con los 37 obtenidos por Macron en 2017. Le Pen pasaría del 33% en 2017, al 45%. Esa diferencia podría saltar por los aires dependiendo de la actitud de la oposición, de los candidatos de izquierda y derecha eliminados en la primera vuelta. Es ahí donde los deseos de reelección de Macron corren peligro.

    Nada menos que 6 de cada 10 electores de "La Francia Insoumisa" (LFI), la principal formación de la izquierda, preferirían votar antes por Le Pen que por Macron, según indican los sondeos de opinión. El llamado "cordón sanitario" republicano, que volcaba sus votos contra lo que consideran extrema derecha, se resquebraja un poco más cada día y no parece que ni en la izquierda más extrema, representada por LFI, ni en la derecha de "Los Republicanos" (LR) —anti Le Pen— nadie esté alarmado por esa realidad.

    Ya en los comicios de 2017, solo un tercio de los votantes "insumisos" de Jean-Luc Melenchon escogió la papeleta de Macron en el duelo final contra Le Pen. Dos años y medio después, y tras las reformas acometidas por el líder de "La Republique en Marche (LReM) y las que llegan —recortes en pensiones y seguro de paro— líderes de "La France Insumise" se reafirman en la idea que no van a decantarse ni por Macron ni por Le Pen.

    En otras palabras, la extrema izquierda no hará ningún esfuerzo en frenar la llegada de Marine Le Pen a la presidencia de Francia.

    "Alianza rojinegra"

    Los "macronistas" empiezan ya a denunciar una alianza "rojinegra". Lo cierto es que tanto en la izquierda como en la derecha están hartos de que el presidente quiera volver a convertir las presidenciales de 2022 en un duelo con Le Pen. Según sus críticos, es para Macron la única manera de asegurarse la victoria, gracias al ya citado "cordón sanitario".

    La estrategia de Emmanuel Macron, hasta el momento, ha funcionado como él imaginó. Hizo añicos a la centroderecha, captando para sus huestes a buena parte de los principales líderes del antiguo partido de Nicolas Sarkozy. Dividió a los verdes, aunque eso no es muy complicado pues ellos solos crean sus divisiones internas, y despiezó al centro izquierda. Eso tampoco fue muy difícil, pues el Partido Socialista cayó en un abismo tras el mandato de François Hollande y se consolaría ahora con no bajar del 5% del electorado.

    Por su parte, "La France Insoumise", única fuerza de izquierda que pudo hacer frente a Macron, ha sufrido una serie de divisiones ideológicas que se acentúan ahora con su alineamiento con las tesis anti "islamófobas" que la penetración del islam político está inoculando en la izquierda francesa.

    Los defensores del republicanismo y el laicismo tradicional de la izquierda no comprenden esta deriva, que muchos tachan de clientelismo político en busca de un voto pretendidamente homogéneo de los musulmanes franceses. "LFI" estaría ahora, según los mismos sondeos, en un 11% de apoyo popular, por debajo del 14,8% que obtuvo Melenchon en la primera vuelta de 2017.

    Macron, siguiendo la lógica de su plan, ha comenzado a proponer medidas más duras contra la inmigración, ha denunciado el comunitarismo y se preocupa también por las cuestiones de identidad. En definitiva, los asuntos tradicionalmente favoritos de el ex Frente Nacional. El atentado dentro de la Prefectura de París del funcionario de policía convertido al islam le sirvió de ocasión para poner en segundo plano la reacción de Le Pen. El ataque de un ultraderechista a una mezquita le trastocó el discurso.

    Solo las protestas sociales podrían hacer cambiar sus planes y obligarle a variar su política a más de dos años de la elección presidencial. Pero a la división de los opositores hay que sumar la de los sindicatos. Los "chalecos amarillos", que han visto disminuir su apoyo popular, han decidido sumarse a las manifestaciones que van a recorrer las calles de Francia a partir del 5 de diciembre, con la idea de iniciar una "huelga indefinida". La "convergencia de luchas" favorecerá políticamente —salvo milagro— solo a Marine Le Pen.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    encuesta, reelección, Emmanuel Macron, oposición, elecciones, Marine Le Pen, Francia
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