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    Donald Trump, presidente de EEUU

    EEUU: Los demócratas caen en su propia trampa contra Trump

    © REUTERS / Leah Millis
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    No calcularon bien los demócratas norteamericanos en su juego de naipes políticos y apostaron su futuro en los últimos tres años a una sola carta: 'la rusa', por eso Norteamérica va de cabeza ya que el bumerán lanzado contra Donald Trump acusándolo de títere de Vladímir Putin los envió de vuelta más rápido de lo esperado y los golpeó duramente.

    "Los actores mienten para decir la verdad mientras los políticos mienten para ocultarla".

    (Alan Moore, autor de 'V de Vendetta')

    De nada les sirvió insistir que actuaba siguiendo el plan del líder ruso para debilitar Estados Unidos y crear condiciones para la expansión de la influencia de Moscú en el planeta. Los partidarios de Hillary Clinton quedaron atónitos al enterarse que las encuestas mostraban un incremento en la opinión pública de la aceptación del presidente Trump y que alcanzó el 53%, especialmente después de iniciar la Cámara de Representantes un incierto procedimiento de juicio político contra el presidente norteamericano con el propósito de destituirlo acusándolo de traicionar a su país. 

    Esta arremetida desesperada de los demócratas contra Trump se basa en una llamada telefónica entre el actual inquilino de la Casa Blanca y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski que tuvo lugar el pasado 25 de julio. Según la declaración de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, demócrata de mucho peso político en Washington, Donald Trump solicitó la ayuda del presidente de Ucrania, que es un país extranjero, para comprometer a su contrincante demócrata en las próximas elecciones presidenciales, Joe Biden.

    También, de acuerdo a Pelosi, Donald Trump ordenó congelar semanas antes de esta conversación telefónica unos 400 millones de dólares en asistencia militar a Kiev destinados a defender Ucrania de la cada vez más creciente agresión rusa. En su acusación, Nancy Pelosi argumentó que esta actuación de Trump fue motivada "por sus intereses personales que socavan la integridad de nuestras elecciones, la dignidad del cargo que ocupa y nuestra seguridad nacional".

    La presidenta de la Cámara de Representantes consideró con respecto al comportamiento de Trump lo siguiente:

    "No es parte de su trabajo utilizar el dinero de los contribuyentes para chantajear a otros países en beneficio de su campaña. Toda esta actitud del presidente confirma la necesidad de una investigación de juicio político".

    Resulta que desde el inicio del proceso de impeachment, sobre la base de la revelación del contenido de la conversación telefónica entre ambos presidentes por un denunciante confidencial, no se consideraba suficiente inclusive para la misma Pelosi y varios congresistas demócratas, quienes opinaron que no había el apoyo necesario para tratar de destituir al presidente, lo que podría tener consecuencias negativas para los demócratas en las próximas elecciones en 2020.

    Sin embargo, la voluntad de más de 150 representantes demócratas del total de 253 de su bancada se impuso y los seis comités de la Cámara de Representantes empezaron a preparar documentos para el impeachment que posteriormente deberían ser entregados al Comité Judicial de la cámara. Si los documentos para destituir al presidente son aprobados por los representantes, el proceso de impeachment se iniciará en el Senado.

    Ya se sabe que este procedimiento no prosperará en el Senado donde dos tercios de los congresistas son republicanos. Incluso, es dudoso que en la misma Cámara de Representantes los partidarios del impeachment pudiesen lograr 217 votos para lograr su objetivo. Ahora toda la atención de la opinión pública está centrada en el denunciante anónimo, un supuesto topo de la CIA a quien el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, prometió proteger a toda costa. No obstante, es muy difícil o prácticamente imposible guardar un secreto en EEUU, especialmente relacionado con intereses electorales.

    El 29 de septiembre la publicación Sorcha Faal señaló al exoficial de la CIA, Edward Ned Price como el autor de la denuncia contra el presidente norteamericano. Este empleado de la CIA trabajó anteriormente en el Consejo de Seguridad Nacional en el Gobierno de Obama y posteriormente se retiró de la CIA en 2017 por "desconfiar del presidente Trump"

    Apenas se desató el escándalo en Washington por el inicio de una investigación contra Donald Trump, su enviado especial para Asuntos de Ucrania, Kurt Douglas Volker renunció a su cargo inesperadamente. Sorcha Faal señaló también a Kurt como uno de los promotores de la denuncia contra el presidente estadounidense. Se reveló que Volker, también exoficial de la CIA, trabajaba además de ser embajador de Trump para el think tank McCain Institute cuyos principales donantes eran George Soros y su Open Society y Arabia Saudita.

    Precisamente Volker se había involucrado con el abogado personal de Donald Trump, Rudy Giuliani, enviado por el presidente a Ucrania para indagar sobre el hijo de su contrincante Joe Biden, Hunter Biden. Conociendo los intereses energéticos de EEUU, no es de extrañar que se trate del gas.

    Resulta que cuando Joe Biden era vicepresidente en el Gobierno de Barack Obama ayudó a su hijo, Hunter Biden, a entrar en 2014 en la Junta de directores de una de las grandes corporaciones de gas en Ucrania, Burima Holdings, que era propiedad del exministro Mykola Zlochevsky responsable de Ecología en el Gobierno de Yanukévich y destituido durante la revolución naranja en Kiev.

    Ya en aquel entonces, el Departamento de Estado mostró su interés a esta empresa energética. Joe Biden era prácticamente responsable del futuro de Ucrania, programado para que el país se convirtiera en el enemigo de Rusia y un satélite incondicional de Estados Unidos, siguiendo el plan de Zbigniew Brzezinski, el hombre que quiso debilitar a Rusia usando a Ucrania.

    Desde 2014 Burima Holdings había sido investigado por el Departamento de Estado por posibles crímenes financieros. A la vez, el fiscal general de Ucrania, Víktor Shokin, se fijó en los demasiado generosos dividendos que Hunter Biden recibía de la corporación. Su investigación hizo ponerse en guardia al vicepresidente Joe Biden temeroso de que su hijo Hunter pudiese comprometer su reputación política. Entonces, Joe Biden exigió en 2016 al presidente ucraniano Petró Poroshenko despedir a Shokin amenazando al presidente de congelar el préstamo de 1.000 millones de dólares. Así, Shokin perdió su puesto, lo que fue confirmado por el actual fiscal general de Ucrania Yuriy Lutsenko durante su entrevista con Rudy Giuliani

    El investigador de tendencia conservadora, Peter Schweizer comentó el caso de Hunter Biden en su libro, Secret Empires: How the American Political Class Hides Corruption and Enriches Family and Friends. Cuenta el autor que el hijo de Biden pertenece a la clase política moderna que usa lo que se llama corruption by proxy (corrupción de conexiones con poder) que es "un nuevo tipo de corrupción que es difícil de detectar y que es frecuentemente legal y capaz de aportar buen dinero a los políticos, sus familiares y a sus amigos pero deja vulnerables a los políticos a la presión financiera extranjera".

    Schweizer describió cómo Hunter acompañaba a su padre durante su viaje a China actuando de la forma que indicaba su cercanía al poder. De esta manera Hunter logró contratos lucrativos personales con las autoridades chinas. Todo esto ocurría mientras el actual candidato presidencial por el Partido Demócrata pronunciaba discursos condenando la influencia corrupta del dinero en la política. Mientras el papá denunciaba la corrupción, su hijo se lucraba con ella.

    Donald Trump quiso enterarse de lo que ocurría en Ucrania y quedó perplejo al llegar a la conclusión de que los recursos financieros que enviaba EEUU se perdían o en las fábricas de chocolate de Poroshenko o se desvanecían misteriosamente incluyendo el dinero destinado a las fuerzas armadas ucranianas. De esto habló Donald Trump con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, y del derecho de ser presidente que cuida los intereses de su país sin usar ninguna presión sobre su colega de Kiev, como definió esta conversación The Wall Street Journal. Trump no insinuó a Zelenski investigar Burisma Holdings a cambio de ayuda militar y financiera a Ucrania. Todo esto fue parte de fake news propagadas por la máquina política demócrata, que vieron inclusive en este asunto la mano negra del Kremlin.

    En términos generales, le hicieron un favor sin darse cuenta a Moscú al poner en una difícil situación al presidente de Ucrania al divulgar cómo Zelenski trató de conquistar los favores de Trump y ponerse de acuerdo con él criticando a Angela Merkel por la poca ayuda que brinda Alemania a Ucrania.

    Ya están acusando a Zelenski en su propio país por ser demasiado ayayero de Trump después que fuese divulgado el contenido completo de la conversación de los dos líderes y autorizado por el actual inquilino de la Casa Blanca para poner los puntos sobre las íes. Sin darse cuenta, los demócratas cayeron en su propia trampa al tratar de utilizar una fuente 'anónima' para desacreditar a Trump e iniciar el juicio político contra él para proteger a su mejor candidato presidencial para 2020, Joe Biden. Lo que lograron fue liquidar políticamente a Joe Biden y de paso hacer desconfiar a Zelenski de EEUU y su Gobierno.

    No es de extrañar que no le quede otra alternativa al presidente ucraniano que empezar el proceso de un tímido acercamiento a Putin. Al menos, los rusos no divulgan el contenido de las conversaciones secretas de los líderes extranjeros que se encuentran con el presidente Putin. En el actual período preelectoral, Ucrania no significa nada para Donald Trump y el proceso de impeachment le podría prolongar su permanencia en la Casa Blanca cuatro años más. El presidente Volodímir Zelenski, mientras tanto, necesita hacer algo para mostrar a los ucranianos que no es un títere de nadie sino que tiene capacidad de tomar decisiones que podrían aportar algo sustancial a su país. Por eso, no es de descartar cierto deshielo en las relaciones con Rusia. Resulta que la vida es un bumerán, lo que uno hace, nos vuelve más tarde o más temprano, y muchas veces, multiplicado.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    Partido Demócrata (EEUU), Donald Trump, impeachment, EEUU
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