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    Nubes negras amenazan Argentina, Brasil y México

    CC BY-SA 2.0 / Ken Teegardin / Graph With Stacks Of Coins
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    La compleja coyuntura internacional está ralentizando el crecimiento económico de América Latina y afectando especialmente a tres de las principales economías de la región: Argentina, Brasil y México.

    La incertidumbre que emana de la guerra comercial entre China y Estados Unidos y del Brexit europeo tiene profundos efectos adversos en las previsiones del Producto Interior Bruto (PIB) de estas tres naciones, según el último informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estas tensiones políticas y comerciales solo sirven para reducir la inversión y para fomentar los riesgos ya existentes.

    En mayo, la OCDE ya había rebajado sus perspectivas a corto plazo. Ahora, en este nuevo informe de septiembre, la organización con sede en París confirma que, a la vista de los últimos acontecimientos económicos y financieros, la ralentización moderada durará más de lo previsto, lo que tendrá, sin duda, efectos negativos en la calidad de vida de los ciudadanos.

    El pronóstico a la baja afecta de forma considerable a México, pues encabeza la lista de las naciones a las que la OCDE les recorta su proyección; en este caso, disminuyó 1,1 puntos porcentuales. En marzo, la proyección del PIB mexicano se situaba en el 1,6%; ahora, seis meses después, la cifra se queda solo en el 0,5%. Para 2020 se habla del 1,5% cuando era del 2% en marzo.

    Brasil también se expandirá menos en 2019 y 2020. El crecimiento llegará este año al 0,8%, frente al 1,4% previsto en marzo. Para el año que viene se prevé un 1,7% frente al 2,3% anterior.

    Argentina la peor parada

    Con respecto a Argentina, los nubarrones son especialmente negros. La recesión se mantendrá en 2020 con un descenso del 1,8% del PIB. Para 2019 la OCDE apuesta por el -2,7%, 0,9 puntos porcentuales más de caída que en marzo.

    La organización recomienda emprender inversiones públicas, limitar la dependencia en las políticas monetarias, pensar en más impuestos y detener la fusión de aranceles y subsidios que distorsionan el comercio. Para los tres principales países latinoamericanos, estas son algunas de sus conclusiones:

    Argentina: Es actualmente una economía en recesión que ha abordado "ambiciosas" reformas, pero donde todavía "queda mucho por hacer". Las gráficas del país de los últimos 70 años muestran, en afilados dientes de sierra, varias crisis sistémicas y una elevada volatilidad, es decir, ciclos de gran contracción del PIB (-18,1% en 2002) y de fuerte crecimiento (10% en 2010). Son obvios los actuales desequilibrios fiscales y exteriores, con una moneda —el peso argentino— muy devaluada desde abril de 2018 que ha provocado un repunte de la inflación, calentando la economía. Las cifras en verde se retrasan por un tiempo. 

    Brasil: La recuperación económica prosigue, aunque a bastante menor ritmo, en especial en el caso de la inversión, ya que la capacidad del presidente, Jair Bolsonaro, para llevar a cabo reformas se ha convertido en el centro de la atención pública. La agenda del mandatario brasileño incluye la reforma de las pensiones, los recortes impositivos, la reducción del gasto público y las privatizaciones. Debido al fragmentado panorama político y a la relación en ocasiones difícil entre los diferentes poderes del Estado, está resultando muy complejo alcanzar consensos, estiman los analistas de la OCDE.

    México: Las tasas de pobreza son todavía altas y varían considerablemente entre los distintos estados mexicanos. Así, en Chiapas, los niveles de pobreza y extrema pobreza se sitúan en el 70-80% de la población mientras que en Nuevo León están entre el 10-20%. Según la OCDE, el marco macroeconómico mexicano es sólido, con una inflación moderada, una política monetaria apropiada y un mejor desempeño fiscal. Dos problemas serios son la baja calidad de sus instituciones, debido al azote de la corrupción, y la alta informalidad laboral, que atrapa a grandes bolsas sociales y rebaja la productividad.

    Cuatro 'trampas'

    Su último informe sobre América Latina habla de la existencia de cuatro nuevas "trampas":

    1. La trampa de la productividad: La región registra niveles de productividad persistentemente bajos en todos los sectores, debido a una estructura de exportación concentrada en el sector de la extracción de materias primas (soja, cobre, madera) con un bajo grado de sofisticación, lo que "debilita la participación de la región en las cadenas globales de valor y dificulta un mayor crecimiento de la productividad". Esta dinámica es esencial porque la demanda externa de productos básicos ha cambiado y se hace más urgente que nunca encontrar nuevos motores de crecimiento que vayan más allá de la agricultura, la ganadería o la minería.

    2. La trampa de la vulnerabilidad social: La mayoría de quienes escaparon de la pobreza en la región forman ahora parte de una creciente clase media vulnerable, que llega a ser el 40% de la población. Estos ciudadanos se enfrentan a un círculo vicioso de empleos de mala calidad, es decir, precariedad laboral, más una deficiente protección social que los deja en una situación muy comprometida, con el riesgo de volver a caer en la pobreza. Bajo estas circunstancias, carecen de capacidad para ahorrar o invertir en un negocio. 

    3. La trampa institucional: Pese a los avances logrados en los últimos años, algunos gobiernos latinoamericanos no han podido responder a las crecientes demandas de los ciudadanos. La desconfianza y la poca satisfacción con los servicios públicos se han acrecentado. Eso es especialmente significativo en Argentina o México. "A gran parte de los ciudadanos no les parece importante cumplir con sus obligaciones sociales, como la de pagar impuestos", dice la OCDE. Esa actitud complica la recaudación fiscal necesaria para financiar mejores servicios públicos y responder a las exigencias sociales.

    4. La trampa medioambiental: Muchas economías latinoamericanas, por ejemplo, Brasil, hacen un uso intensivo de sus recursos naturales, lo que podría llevarlas a una dinámica insostenible en términos ambientales y económicos. La OCDE reconoce que "es difícil" y "costoso" abandonar la vía del crecimiento basado en la alta emisión de carbono. Además, los recursos naturales en los que se basa este modelo se van agotando a medida que pasa el tiempo, lo que lo vuelve insostenible. Esto ha cobrado singular importancia dado el mayor compromiso global para combatir los efectos del cambio climático.

    ​Sin lugar a dudas son serias las complicaciones para tres de los países más grandes de la región, con mucha desigualdad, pero llamados a ser las locomotoras de la economía latinoamericana.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    crecimiento, recesión, crisis económica, Brasil, Argentina, México, economía
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