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    75 aniversario del 'Día D'

    75 aniversario del 'Día D' de división y divergencias

    © REUTERS / Carlos Barria
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    Luis Rivas
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    El 75 aniversario del 'Día D' se ha traducido en un 'Día D' de división, en una D de divergencias crecientes en las relaciones internacionales, no solo entre aliados occidentales, sino también entre Europa y Rusia.

    Representantes de más de 15 países estaban presentes en la ceremonia oficial en Portsmouth, el Reino Unido. Francia y Estados Unidos protagonizaron la jornada de recuerdo en Normandía, en una reunión bilateral. Y en una efemérides que homenajeaba quizá por última vez a los pocos supervivientes de la guerra contra el nazismo, faltaba el representante de uno de los países protagonistas de la derrota de Hitler.

    No es la primera vez que Occidente intenta 'castigar' a Moscú. Recordemos que Rusia no fue invitada a la ceremonia de liberación de Auschwitz en 2015, cuando fueron las tropas soviéticas las que liberaron ese centro de exterminio. En ese mismo año, las celebraciones del 9 de mayo en Moscú, que celebraba el 70 aniversario de la victoria sobre el nazismo, fueron boicoteadas por los líderes occidentales, justificándose con el papel ruso en el conflicto en Ucrania.

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    Utilizar la historia para ajustar las cuentas con el presente se convierte así en una moda política que dista mucho de los discursos oficiales sobre colaboración internacional. En plena guerra fría podría entenderse la presión de Washington a sus aliados europeos para marginar al 'enemigo' soviético. Ahora, son los europeos quienes se erigen en vengadores de la política del Kremlin.

    ​Lo absurdo de la situación se acrecienta cuando solo hace cinco años, en el 70 aniversario del mismo acontecimiento, Vladímir Putin estuvo invitado en Francia. Hubiera sido más serio si París hubiera manifestado claramente las razones para oponerse al homenaje a los muertos soviéticos. Pero justificar la decisión diciendo que el número 75 no es tan importante como el 70 es simplemente ridículo.

    "Incomprensible", según el exembajador francés en Moscú, Jean Gliniestry, ahora especialista en el Instituto de Relaciones Internacionales francés (IRI). El historiador francés Denis Pechianski afirma, por su parte, que Vladímir Putin no ha sido invitado por razones políticas: por "su ofensiva de desestabilización de las democracias europeas y norteamericana".

    Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores ofrecía la primera reacción oficial: "El aporte de los aliados en la victoria contra el Tercer Reich es evidente. Pero no hay que exagerar y minusvalorar al mismo tiempo el enorme esfuerzo de la Unión Soviética, sin la cual la victoria hubiera sido simplemente imposible".

    El desembarco de Trump

    A la incomprensión de los historiadores occidentales, hay que añadir las críticas al gesto negativo hacia Moscú. Para estas voces, "Europa empuja a Rusia a los brazos de China", y la prueba es que mientras en Portsmouth y Normandía se celebraba el D-Day, en Moscú Xi Jinping era recibido por Vladímir Putin.

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    En definitiva, los europeos han entregado a Donald Trump el protagonismo del 75 aniversario del 'Día D'. El desembarco del presidente norteamericano en las plazas del Reino Unido y de Francia fue una excelente oportunidad para apoyar el Brexit y continuar minando las relaciones intereuropeas.

    Theresa May, en su despedida internacional antes de dejar el 10 de Downing Street, poca sombra podía hacer a su invitado transatlántico, que se permitió humillarla una vez más, con sus promesas de excelentes relaciones comerciales cuando la salida del Reino Unido de la Unión Europea se haga efectiva y ella esté fuera de la política activa.

    Con May, autoeliminada, y Angela Merkel preparando su retirada, Trump encuentra en Emmanuel Macron el único interlocutor representativo de la UE. Su encuentro en Colleville sur Mer se convirtió en el plato fuerte del D-Day europeo, por el simple hecho de que ambos líderes, a diferencia de May y Merkel, tienen muchas posibilidades de seguir ocupando su función durante años.

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    Macron volvió a utilizar la 'abrazoterapia' con Trump, tras su desencuentro en París, en las ceremonias del 11 de noviembre, que marcaron el Armisticio de la Primera Guerra Mundial. La ceremonia ante los veteranos norteamericanos supervivientes empujaba a hacer discursos más literarios que políticos, pero las puyas no podían faltar.

    El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente de EEUU, Donald Trump
    © REUTERS / Ian Langsdon/Pool
    El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente de EEUU, Donald Trump

    Macron dijo a sus invitados que "Estados Unidos nunca es tan grande como cuando lucha por la libertad de otros países". En un mensaje pro-multilateralista, resaltó el papel de instituciones criticadas por el inquilino de la Casa Blanca, como la UE, la ONU y la OTAN.

    Trump no preparó un discurso politizado, pero cerró su intervención respondiendo que "Estados Unidos es ahora más fuerte que nunca". En su encuentro privado en el Elíseo, los asuntos que separan a París y Washington: Irán, Siria, emergencia climática, o relaciones comerciales, volvieron a ser motivo de discordia. Desacuerdos evidentes pero que ambas partes querrían que no afectaran a su indispensable intercambio en el campo de la inteligencia, para mantener su lucha común contra el terrorismo islamista. 


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    historia, Reino Unido, división, Theresa May, Emmanuel Macron, Donald Trump, EEUU, política, Segunda Guerra Mundial
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