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    Emmanuel Macron, presidente de Francia

    Macron vende remedios a Europa caducados en Francia

    © REUTERS / Ludovic Marin
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    La indiferencia, el tibio apoyo o la crítica con la que sus socios han acogido el mensaje de Emmanuel Macron 'Por un Renacimiento europeo' pone en evidencia su pérdida de liderazgo y su prepotencia, como líder autodesignado del Viejo Continente.

    Un ejercicio insólito. Un presidente de un determinado país europeo publica un mensaje en 14 lenguas para los ciudadanos de los 28 países miembros de la Unión Europea. Un dirigente que lanza un mensaje electoralista y partidista bajo el barniz azul europeísta, a tres meses de las elecciones que determinarán la composición del futuro Europarlamento.

    Emmanuel Macron comienza atacando el Brexit y subrayando las mentiras que, según él, han llevado a los británicos a querer abandonar la nave de la UE. Critica a los que explotan la rabia apoyados en noticias falsas. Las famosas "fake news" que obsesionan al presidente francés, que en su momento tampoco acertó a unir a sus colegas europeos para informar de los peligros que ahora señala para el futuro del Reino Unido: la pérdida del acceso al mercado europeo o los peligros para la paz en Irlanda, entre otros.

    París y Bruselas fueron incapaces en su momento de contrarrestar el mensaje de los instigadores del Brexit, que supieron explotar el sentimiento negativo de una mayoría de británicos hacia el paraíso comunitario. Millones de euros en el apartado de comunicación dilapidados en "informar" a los europeos; cientos de expertos y especialistas pagados para ofrecer lo que ahora a Macron le parece una evidencia. El fracaso de la UE ante los separatistas pasará a la historia de la comunicación política.

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    Cuando se pierde una consulta popular sobre asuntos europeos, las élites eurófilas justifican el fracaso achacando la ignorancia de los consultados y las mentiras de la propaganda enemiga. En Francia, por ejemplo, el rechazo en las urnas al proyecto de Constitución europea fue ignorado por el poder, que impuso "lo que le convenía al pueblo".

    Una mujer con los globos EU en Londres
    © REUTERS / Toby Melville
    En Londres, la carta de Macron ha ofendido a los "brexiters", que han propuesto a Theresa May escribir una carta en el diario Le Monde explicando al jefe del Estado francés cómo lidiar con la crisis de los chalecos amarillos. Y si los partidarios de la UE en Reino Unido no pueden sino acoger con un templado agrado el mensaje de Macron, los mismos se preguntan si un dirigente nacional tiene derecho a inmiscuirse de tal manera en un debate nacional, aunque el asunto afecte al resto de los socios.

    Emmanuel Macron recalca la idea de protección en su carta a los ciudadanos europeos. Protección que se traduce en una propuesta para rehacer el contenido del acuerdo de Schengen sobre la libertad de tránsito entre los países miembros del la UE. De hecho, Francia, como el resto de sus socios, ha cerrado sus fronteras y ha endurecido las condiciones de acogida de inmigrantes económicos o refugiados. Schengen ha muerto, pero Macron quiere recuperarlo manteniendo el control de fronteras y, eso sí, exigiendo a cada país del club que acepten el reparto de inmigrantes que se decida en Bruselas. Una propuesta que países como Hungría o Polonia seguirán rechazando en nombre de la soberanía sobre cuestiones de seguridad física y cultural.

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    "Escudo social", agujereado

    La protección social que Macron propone a todos los europeos —"un escudo social"— forma parte del contenido irrealista del programa del inquilino del Elíseo. Pretender la creación de un salario mínimo dentro de la UE, con las diferencias económicas y sociales que existen entre los miembros, es confundir los sueños con la realidad o vender humo de propaganda. Aplicar las mismas leyes sociales a los trabajadores de la UE es, asimismo, un ejercicio más parecido a la redacción de una carta para Papá Noel, Santa Klaus o los Reyes Magos, entre otros destinatarios.

    En la misiva se hace también hincapié en la defensa de "la preferencia europea en las industrias estratégicas y mercados de contratación pública". Bellas palabras que contradicen una política comercial comunitaria descoordinada, y obsesionada en la firma de acuerdos comerciales que destruyen industrias y producción nacionales, en nombre del libre mercado y la "globalización feliz".

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    Protección también militar y de inteligencia para Europa, según Macron, pero sin insistir en la vieja idea de ejército europeo, dejado de lado, para crear un "Consejo de seguridad Europeo" en el que también se integraría Londres, incluso después del Brexit. Macron pide un aumento del gasto militar, como ordena Donald Trump, a lo que otros gobiernos europeos se oponen.

    Emmanuel Macron vuelve a abordar la idea de "regular" a las multinacionales del mundo digital. Otro deseo que provoca frustración ante el poder omnímodo de los gigantes englobados en las siglas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) y en la burla de estos a la fiscalidad europea, donde la pelea por atraerse las inversiones de estas empresas ha creado una diferencia en el pago de impuestos que hace imposible una uniformización.

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    La Pravda de Macron

    Más original es la propuesta de creación de una "Agencia Europea de Protección de la Democracia", "para proteger procesos electorales de ciberataques y manipulaciones". La guerra digital es un hecho. Que se lo pregunten a Angela Merkel cuando descubrió que la NSA de Barack Obama tenía pinchado su celular. Más difícil se antoja la selección de expertos en "manipulaciones". Macron quizá pretenda aplicar en todo el continente europeo su ley anti-noticias falsas que le ha puesto en contra a toda la profesión periodística y a parte de la judicial en su país. Una Pravda macroniana contra los samizdat enemigos.

    Por su puesto, no podía faltar la idea de prohibir la financiación de partidos políticos europeos por parte de potencias extranjeras. Nada se dice si la financiación proviene de países no considerados potencias, o de ONG financiadas por filántropos convertidos en millonarios progresistas después de enriquecerse como especuladores.

    La ausencia de reacción oficial de los principales gobiernos europeos es un ejemplo de cortesía diplomática. Para nadie es un secreto que esta iniciativa de Macron forma parte de su campaña electoral interna para las elecciones europeas del 26 de mayo. El momento escogido forma parte también de la estrategia de "renacimiento" del propio presidente Macron, que sigue intentando sobreponerse a la crisis generada por la protesta de los llamados 'chalecos amarillos'. Nada como una capa de pintura europea para disimular las manchas dentro de su propio país. 


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
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