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    Las milicias kurdas

    Siria: la esperanza de los kurdos pasa por Moscú

    © REUTERS / Erik De Castro
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    Luis Rivas
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    Los kurdos de Siria vuelven a confiar en Moscú para alcanzar un acuerdo con Damasco y evitar al mismo tiempo una ofensiva armada turca sobre las regiones que han estado bajo su control.

    La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de repatriar de forma urgente a sus 2.000 militares de territorio sirio y la marcha atrás anunciada posteriormente por sus más estrechos colaboradores ha tenido al menos la virtud de acelerar los movimientos para un arreglo diplomático del conflicto en la zona.

    ​Los dirigentes políticos de las milicias kurdo-sirias de las Fuerzas de Autodefensa Kurdas (YPG) —principales componentes de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por Estados Unidos sobre el terreno sirio— ya saben que su futuro no depende de un aliado objetivo tan poco de fiar. Diferentes delegaciones de kurdos-sirios se han desplazado en las últimas semanas a Damasco y Moscú para discutir una propuesta de negociación con las dos partes.

    En la capital rusa, los kurdos presentaron su plan denominado "Sistema de defensa general contra amenazas exteriores", para el que solicitaban el apoyo ruso. En esa "hoja de ruta" se exponían iniciativas poco viables hace solo semanas, como la propuesta de proteger la frontera con Turquía al este del río Éufrates, lo que implicaría permitir el retorno de los guardias fronterizos sirios a esa zona hasta ahora controlada por los kurdos. En ese punto, se propone también permitir a los kurdos que lo deseen integrarse en ese cuerpo.

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    La futura disolución de las FDS, exigida por Turquía, podría implicar que milicianos kurdos de esas fuerzas pudieran integrarse en el ejército sirio o en la policía.

    Sobre las armas entregadas por Estados Unidos a las FDS no hay decisiones claras, aunque Washington estaría presionando para que permanezcan en manos kurdas hasta acabar con los últimos reductos de ISIS (autoproclamado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países).

    Armas, petróleo y autonomía

    Otro delicado asunto de la negociación son los pozos petroleros en manos de los kurdos: en el plan presentado en Moscú, los kurdos habrían dado a entender que no se opondrían a ceder su control al gobierno central.

    Más controvertido aparece el asunto de la autonomía territorial kurda. Los líderes kurdos que viajaron a la capital rusa subrayaron su deseo de vivir en "una Siria unificada", pero mantener una cierta autonomía, refrendada en la futura Constitución.

    Lo cierto es que, como manifestó a la agencia francesa, AFP, el responsable militar kurdo de las FDS, Redur Jalil, "es inevitable que la administración autónoma kurda llegue a un acuerdo con Damasco, ya que nuestra región es parte de Siria". Jalil manifestó también que existen "signos positivos" en las negociaciones con el gobierno de Bashar Asad y reiteró que no excluía el retorno del ejército sirio a la frontera con Turquía.

    ​El comandante kurdo llamó además a Rusia a actuar como "garante" internacional para salvar las divergencias con el gobierno sirio.

    Tanto si los efectivos militares norteamericanos se retiran "en cuatro meses", como anunció en un principio a mediados de diciembre, Donald Trump, o permanecen en Siria quizá años, como dijo posteriormente su asesor, John Bolton, responsable de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), los kurdos saben que su futuro está más ligado a la mediación de Moscú que a las aparentes tiranteces entre el presidente norteamericano y su "Estado profundo" (CIA, NSA, Pentágono y Departamento de Estado).

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    El tuit de Trump que disparó el consumo de cafeína en Oriente Medio, anunciando la retirada de sus tropas del escenario sirio, despertó la preocupación de sus aliados israelíes y árabes, a los que tanto Bolton como el secretario de Estado, Mike Pompeo, han tratado de tranquilizar en sus viajes a la zona.

    ​El que se queda sin regalo de Navidad, después de haberlo tocado con la punta de los dedos, es el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que vio en la decisión de Trump una oportunidad para presionar militarmente —diciéndolo suavemente— a sus enemigos kurdos de las YPG que considera un brazo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), calificado por Ankara, Estados Unidos y la Unión Europea como grupo terrorista.

    Erdogan pierde el regalo de navidad

    El presidente turco, que no se esperaba la marcha atrás norteamericana, reaccionó airadamente y se negó a recibir a Bolton, a quien acusó, a través de sus medios afines, de haber dado "un golpe [de estado] blando a Trump". Turquía reiteró que su objetivo no es acabar con los kurdos, sino con los terroristas que hay en sus filas. En palabras de Erdogan, "así como hay terroristas turcos y árabes, hay también terroristas kurdos".

    Siria no puede permitir un avance turco sobre su territorio con la excusa de perseguir a supuestos terroristas kurdos, y más ahora que las circunstancias militares hacen posible el despliegue de su ejército en zonas hasta ahora en manos de otras fuerzas internas o externas.

    Rusia, que mantiene buenas relaciones con Ankara después de la crisis de 2016, no puede aceptar tampoco que la integridad territorial de su aliado sirio pueda ser violada. Moscú aplaude la retirada norteamericana anunciada por Washington —si es que se produce— pero deberá calmar los ardores guerreros de Turquía, su único aliado, aunque sea circunstancial, dentro de la OTAN, después de obtener garantías de los kurdos.

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    El regreso a la escena internacional de Bashar Asad parece confirmarse con detalles más que simbólicos, como la reapertura de la embajada de Emiratos Árabe Unidos en Damasco o el posible retorno de Siria a la Liga Árabe, lo que se interpreta también como una manera de contrarestar el papel de Turquía y de Irán en el futuro del país.

    ​Los dirigentes kurdos parecen haber comprendido que con la volatilidad de Estados Unidos y la debilidad de Europa la única vía de solución negociada para su futuro en Siria pasa por Moscú.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    integridad territorial, kurdos, conflicto armado, Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), Daesh, Unidades de Protección Popular (YPG), Recep Tayyip Erdogan, Turquía, Siria, EEUU
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