17:22 GMT +318 Noviembre 2018
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    Mauricio Macri, presidente de Argentina

    La reelección de Macri corre peligro por la crisis argentina

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    Francisco Herranz
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    El presidente de Argentina, Mauricio Macri, se lanzó en mayo a los brazos del Fondo Monetario Internacional (FMI), jugándose su mandato a cara o cruz tras recibir una ayuda de 50.000 millones de dólares hasta 2021.

    El mandatario declaró entonces que seguía apostando por el llamado gradualismo, una forma muy particular de hacer política económica que combina los ajustes paulatinos y el mantenimiento del gasto social.

    Pero el gradualismo ha fracasado porque no ha infundido la suficiente confianza a los implacables mercados financieros internacionales, y ha disparado los rumores de una suspensión de pagos. Parece que la moneda ha salido cruz y eso significa que la reelección de Macri corre peligro en los comicios presidenciales de octubre de 2019.

    En el transcurso de cinco días, dada la gravedad de la situación, el jefe del Estado argentino ha comparecido dos veces ante las cámaras de la televisión para hablarles a sus compatriotas.

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    Durante la primera intervención, el 29 de agosto, anunciaba que habían renegociado con la organización multinacional los términos del multimillonario préstamo, en particular para "adelantar todos los fondos necesarios" para cumplir con el programa financiero hasta diciembre de 2019.

    El segundo discurso grabado, de 25 minutos de duración, se convirtió en un mitin de palabras muy medidas en el que Macri reconoció que están tomando "decisiones antipáticas", pero "indispensables para el bien de todos"".

    Después de subrayar que Argentina está atravesando "todas las tormentas juntas", el presidente achacó el delicado panorama a factores ajenos a su control, como la corrupción de la Administración kirchnerista y el "disparate" de las cuentas públicas heredadas, y externos, como el aumento de los tipos de interés en Estados Unidos, la subida del precio del petróleo, la inestabilidad en Turquía o la guerra comercial entre Washington y Pekín.

    También culpó a los argentinos en general por "no avanzar unidos"" en la búsqueda de consensos.

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    No hubo autocrítica en sus palabras, pero sí elementos de dramatismo calculado. Por ejemplo, cuando porfió que "esta crisis tiene que ser la última" o cuando confesó: "Estos fueron los peores cinco meses de mi vida después de mi secuestro (el que fuera presidente del equipo de fútbol Boca Juniors estuvo retenido 12 días en 1991 por una banda de policías delincuentes y fue liberado a cambio de un rescate de seis millones de dólares)".

    Para recaudar más ingresos, el Ejecutivo de Macri anunció, a través de su ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, una subida de impuestos a la exportación que afectará, sobre todo, a las empresas productoras de soja, maíz y trigo. También va a reducir el número de ministerios de 23 a 13.

    La Casa Rosada —sede del Gobierno de la nación— se ha comprometido a reducir a cero el déficit en 2019, una tarea que suena imposible, o al menos altamente improbable, porque este año la cifra llegará previsiblemente al 2,6% del Producto Interior Bruto (PIB).

    El mayor tijeretazo se lo llevará la inversión pública: un 0,7% del PIB. También se aplicará un recorte del gasto que afectará al bolsillo de los argentinos, mediante la eliminación de subsidios al transporte y la electricidad. Esa medida supondrá otro 0,5% del PIB. Finalmente, se han establecido ahorros en remuneraciones y gastos operativos del 0,2% del PIB y del 0,2% en otros gastos corrientes.

    Banco Central de Argentina
    © REUTERS / Marcos Brindicci
    El duro ajuste fiscal presentado ante el FMI agravará la recesión ya reinante, situada en el 1% del PIB, y podría duplicar esa cifra. Eso traerá consigo una fuerte caída de la producción y del empleo y el aumento de los ratios de pobreza, ya altos.

    La fuerte devaluación de la moneda nacional frente al dólar norteamericano —en mayo cotizaba a 24 pesos argentinos y ahora a 38 y no parece querer parar— es otro factor añadido muy adverso porque no sólo está incrementando la inflación sino que también está frenando el comercio de bienes 'hechos en dólares' que se acumulan en los almacenes hasta que se estabilice el valor del billete verde.

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    Para frenar esta depreciación cambiaria galopante, el equipo de Macri ya elevó al 60% los tipos de interés que desde hace ya tres meses estaban en el estratosférico 40%. De poco sirvió.

    La inflación, que ha alcanzado la cota récord del 30%, está asfixiando a las clases media y baja y sirve de catalizador para una potencial conflicto laboral, con movilizaciones sindicales y huelgas sectoriales ya en marcha o previstas para un otoño que se presenta muy caliente.

    Macri se encuentra en una seria encrucijada. Está aplicando medidas contrarias a su programa político. Consciente de que no cuenta con la mayoría de los escaños en el Congreso, ya ha hecho algún que otro guiño a la dividida oposición parlamentaria, en especial a la peronista, indispensable para que se aprueben los presupuestos del Estado.

    Encuesta: ¿A qué llevará la crisis en Argentina?

    Según Carlos Pagni, columnista del diario argentino La Nación, uno de los más influyentes e informados del país, un sector importante del peronismo sigue considerando que "la reelección de Macri es el escenario electoral más probable" y eso se notaría, en su opinión, en la facilidad de ese sector a la hora de negociar con el Ejecutivo.

    Pero el peronismo no habla con una sola voz, pues anda disperso entre la senadora y expresidenta Cristina Kirchner quien mantiene una posición firme, y los gobernadores de provincias que buscan un consenso con el Gobierno.

    Por si fuera poco, este contexto de incertidumbre y vulnerabilidad se agrava por la fuerte disociación social que atraviesa Argentina, pues un 25-30% de la ciudadanía está dispuesto a votar a candidatos manifiestamente corruptos, pero otra parte importante de la población está enfurecida con los escándalos de corrupción —el último caso ha sido el de los Cuadernos de las Coimas— y preferiría que los políticos y funcionarios implicados fueran a prisión, incluso sin juicio.

    Pagni fue quien lanzó recientemente el globo sonda de que Macri podría verse tentado a adelantar los comicios para ganarle así la partida a la crisis. La Constitución le permite hacerlo antes de agosto de 2019. En mayo los sondeos demoscópicos le otorgaban un 35% de la intención de voto, tras haber caído entre 5 y 10 puntos porcentuales.

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    El actual panorama no se presenta nada halagüeño. Todos descuentan que siga cayendo la imagen positiva del presidente. La pregunta es: ¿Se atreverá Macri a decretar el adelanto electoral si a finales de año no mejora alguno de los indicadores económicos?


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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