En directo
    Firmas
    URL corto
    Por
    190
    Síguenos en

    Si usted es testigo de una persecución en el metro de París; si ve a un individuo rodeado de tres hombres y esposado, no crea que se trata de una operación antiterrorista.

    Seguramente es una acción policial contra una de las plagas del transporte suburbano de la ciudad: los agresores sexuales, conocidos en Francia como 'frotteurs', literalmente, los que se frotan contra las mujeres que utilizan ese medio de transporte.

    Este fenómeno, muy común en otras latitudes, desde Brasil hasta Japón, pasando por el norte de África y Oriente Medio, despierta ahora la atención de la sociedad francesa. La respuesta de los responsables políticos de este país se produce precisamente bastante después de que en otras regiones del mundo, como por ejemplo América Latina, se hayan tomado medidas para atajar esta epidemia.

    Francia, que en muchos casos de atención social está en la vanguardia mundial, no ha considerado a los 'frotadores' como agresores sexuales hasta hace poco tiempo. Pero los tiempos cambian y la sensibilidad política hacia el problema ha provocado la toma de decisiones radicales.

    Lea más: ¿Qué hacer con los violadores cuando salen en libertad?

    Además, para París, una ciudad que es y aspira a seguir siendo de las favoritas para el turismo mundial, la situación requería una solución rápida, para evitar que se convirtiera en motivo de rechazo para futuros visitantes.

    Porque, además, en el caso del metro parisino los depredadores sexuales se han unido a la lista negra de plagas, como las bandas de muchachas carteristas menores de edad llegadas de la Europa suroriental y los vendedores y consumidores de 'crack' que pululan en algunas de sus líneas.

    El 'Observatorio nacional de la delincuencia y respuestas penales' cifró en más 226.000 el número de víctimas de acoso sexual en los transportes públicos, en 2014 y 2015. Por supuesto, París y sus alrededores acaparan el 60% del total nacional.

    Lea también: El acoso sexual en el trabajo, una moda que no termina

    La policía especial creada para detener a los acosadores tiene pocos medios para vigilar el movimiento de millones de personas que utilizan el transporte público al día y sorprender in fraganti a los delincuentes sexuales.

    Pero, aun así, en 2017 consiguieron llevar ante un juez al 80% de los 350 hombres denunciados. La falta de recursos humanos se suple con las 16.000 cámaras de video vigilancia instaladas en la red.

    Se trata de un fenómeno hasta hace poco banalizado y considerado casi como una hábito no delictivo. Hasta el momento, cuando se quiere incitar a las víctimas a denunciar a sus acosadores, la mayoría de las mujeres agredidas considera que no merece la pena, pues piensan que —además de perder el tiempo en el procedimiento— los agresores no serán castigados. Solo una de cada 12 se decide a hacerlo.

    No se lo pierda: Así funciona la mente de un acosador

    Cinco años de prisión y 75.000 euros de multa

    Pero no están en lo cierto. En Francia, un hombre acusado de acoso sexual en el transporte público, puede ser condenado con hasta a cinco años de cárcel y 75.000 euros de multa.

    La desinformación es hasta ahora flagrante y muchas organizaciones de mujeres se extrañan que mientras en el metro se despliegan anuncios gráficos para alertar sobre el mantenimiento de la limpieza, no exista ninguna advertencia sobre las penas que pueden caer sobre alguien que ha utilizado su mano o su sexo para frotarse contra una mujer.

    Más aquí: #Yotambién: las mujeres alzan su voz frente al acoso sexual laboral

    La ola de indignación causada por las denuncias de acoso y agresión en Estados Unidos que dieron nacimiento al #MeToo (yo también), y su copia francesa representada por el hastag #BalanceTonPorc (delata a tu cerdo), han contribuido a levantar el velo y a sensibilizar sobre la amplitud del flagelo, aunque la explicación y la respuesta ante este azote han contribuido a la polémica que divide a las mujeres francesas entre las que consideran a los acosadores como uno pobres tipos que sufren de miseria sexual y las que piensan que son delincuentes como los propios violadores.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Además:

    "Yo también": miles de casos de violación expuestos en Twitter tras el caso de Harvey Weinstein
    Unos 15 millones de niñas adolescentes son víctimas de abuso sexual
    #MeToo, el movimiento que sigue levantando polvareda en América Latina
    Cinco figuras públicas se alejan de su cargo por denuncias de acoso sexual
    Etiquetas:
    seguridad, mujeres, acoso sexual, Francia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook