18:42 GMT +318 Septiembre 2018
En directo
    Las elecciones presidenciales en Chile

    Chile: las urnas advierten a la izquierda

    © REUTERS / Rodrigo Garrido
    Firmas
    URL corto
    Francisco Herranz
    Elecciones presidenciales en Chile (2017) (114)
    415

    Las urnas han dado un serio aviso a la izquierda latinoamericana. Pero no todo está perdido. El candidato conservador Sebastián Piñera tiene más fácil convertirse, de nuevo, en presidente de Chile después de haber ganado las elecciones en la primera vuelta, pero podría perder la oportunidad si el centroizquierda consigue sumar apoyos.

    El balotaje o segunda ronda, que se celebrará el próximo 17 de diciembre, se augura muy reñida.

    Los números no dejaron lugar a dudas. Piñera ganó por muchos puntos de diferencia pero no por los suficientes como para evitar un nuevo choque electoral. El resultado fue menor del esperado en los sondeos. Finalmente se llevó el 36,6% de los votos, lejos del 45-46% que le otorgaban las previsiones demoscópicas. El candidato que debe batir Piñera es el representante del oficialismo de centroizquierda, el senador Alejandro Guillier —22,7% de los sufragios—, una persona con poco carisma que ahora tendrá que negociar para aglutinar contrarreloj los apoyos de los votantes que prefirieron a otros contendientes.

    Lea más: Equipo de Piñera minimiza impacto de votación menor a la esperada en elecciones en Chile

    Estos comicios en Chile fueron inéditos porque debutaban el sistema electoral proporcional, la ley de cuotas —es decir, una norma que obliga a los partidos políticos a presentar listas de candidatos equilibradas entre mujeres y hombres— y el voto en el exterior. Eso hizo posible que 40.000 chilenos que residen en el extranjero pudieran expresarse de forma política.

    El centroizquierda chileno todavía en el poder atraviesa un momento de horas bajas. No ha sabido gestionar los avances logrados por la actual presidenta. Michelle Bachelet hizo un buen servicio a la nación, pero está cansada y optó, ya en octubre, por no concurrir a la reelección. Eso, a la postre, tampoco facilitó la unidad.

    Esta vez ha sido la primera, desde la caída del régimen del general Augusto Pinochet, que la tradicional alianza izquierdista ha acudido dividida a unas elecciones presidenciales. Y eso ocurrió porque el Partido Democracia Cristiana (PDC) se negó a aceptar otro candidato que no fuera Carolina Goic, y la Nueva Mayoría —la coalición de izquierdas— decidió seguir adelante con la nominación de Guillier, pues tenía mejor rendimiento electoral.

    Además: Candidata oficialista Goic reconoce "mal resultado" en elecciones presidenciales en Chile

    El derechista Piñera sueña pues con regresar al Palacio de La Moneda, la histórica sede de la Presidencia chilena emplazada en el centro de Santiago, donde ya ocupó el primer cargo de la nación entre 2010 y 2014.

    El centroderecha y la derecha —la Unión Demócrata Independiente (UDI), la Renovación Nacional (RN) y otras formaciones conservadoras minoritarias— sí supieron ir unidas alrededor de la figura de Piñera y su coalición Chile Vamos, pero pecaron de exceso de triunfalismo y un mal análisis de las encuestas de intención de voto que erraron por completo. Piñera dispone de menos margen de maniobra para captar adeptos. Ya cuenta con el 8% de los votos del extremista José Antonio Kast, un escindido de la UDI que reivindica el retorno de la dictadura sin ninguna vergüenza. El caladero está obviamente en el centro del tablero y más allá de la coalición, lo que representa un gran reto.

    Escuche: La agenda de los candidatos en Chile: ¿algo más que eslóganes?

    Matemáticamente y sobre el papel, el centroizquierda lo tiene menos complejo. El principal objetivo de Guillier se focaliza en los simpatizantes de izquierda de Beatriz Sánchez, del Frente Amplio, quien dio la sorpresa al obtener nada menos que el 20,2%. Hasta ahora el Frente Amplio, cuyos líderes nacieron principalmente de la revolución estudiantil de 2011, se ha hecho de rogar y no pretende plegarse de inmediato a un pacto. Sánchez es consciente de que ha conseguido una posición privilegiada y la va a explotar al máximo. Aunque ella ya dijo que consideraba que el regreso de Piñera representaría "un retroceso para el país", todavía no está claro qué camino tomará: dejar libertad de acción a sus adherentes, conformarse con declarar que la derecha no le sienta bien a Chile o llegar a un acuerdo instrumental con el oficialismo contra el expresidente. Esta última posibilidad se antoja la más lejana.

    Si se hicieran las sumas pertinentes, los porcentajes de Guillier y Sánchez sumarían un 42%, la misma cifra que se llevaría Piñera con los partidarios de Kast. El quid de la cuestión radica en que los socialistas del Partido Progresista (PRO) y de Marco Enríquez-Ominami ya se decantan sin problemas por el oficialista Guillier. Ominami atrapó un 5% del voto. Y lo mismo ha hecho ya la dirección del debilitado Partido Demócrata Cristiano, una formación que generalmente había participado en las alianzas con el centroizquierda. Su pésimo resultado —sólo el 5,8% en la primera vuelta— les ha colocado al borde del precipicio.

    Lea también: Bachelet: el legado de este Gobierno lo defenderán los ciudadanos de Chile

    En otras palabras, los números favorecen a Guillier, quien empezó de inmediato a negociar de un lado y otro, prometiendo reformar la sanidad, el sistema privado de pensiones y profundizar en la reforma educativa iniciada por Bachelet. Su falta de atractivo juega en su contra frente a la gran experiencia y fuerte personalidad de Piñera. Algunos analistas locales se atreven a decir en público que Guillier no es un buen candidato. Y lo cierto es que su resultado fue el peor de la historia de la Concertación.

    La participación electoral, una de las más bajas del mundo, será de nuevo clave. En la primera ronda no alcanzó el 47%, cayendo con respecto a la última cita electoral de 2013.

    Más: El fantasma de la abstención se cierne sobre las elecciones chilenas

    Gane quien gane, la economía chilena parece encauzarse hacia un periodo más pujante, debido principalmente al previsible aumento del precio del cobre. Esta materia prima es vital para el desarrollo del país pues no en vano los chilenos son los mayores productores mundiales de cobre, a mucha distancia de los peruanos, los segundos de la clasificación. Chile extrae el 30% del metal rojo del planeta y tiene unas reservas cuantificadas en 190.000 millones de toneladas.

    Le puede interesar: Chile "llama a la puerta" de Rusia y busca acercarse a la Unión Euroasiática


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik
    Tema:
    Elecciones presidenciales en Chile (2017) (114)

    Además:

    Opinión: "En Chile la concentración de la riqueza y el poder es escandaloso"
    Enríquez-Ominami: "El gran adversario en las elecciones no es Piñera, es la abstención"
    Piñera: los chilenos elegirán caminos que conducen a tiempos mejores
    Candidato oficialista: lo que está en juego es el bien de Chile
    Etiquetas:
    elecciones presidenciales, Elecciones presidenciales en Chile (2017), Alejandro Guillier, Sebastián Piñera, Chile