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    Personas afectadas por el terremoto en la Ciudad de México

    Breves lecciones sísmicas

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    Walter Ego
    Un devastador sismo sacude México (139)
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    Se fue 'septiemble', el mes que quiso doblegar a los mexicanos y se ganó un apodo que revela la entereza de un pueblo capaz de desenterrar la risa de las toneladas de escombros en que la sepultó la tragedia. Se fue 'septiemble' con su cosecha de muertes injustas y una gavilla de claras lecciones en medio de tanta ruina.

    La primera —y el orden no supone jerarquía— fue que el humor será siempre para los mexicanos arma y coraza ante la tragedia, una forma de comunión ante cualquier dificultad; de ahí esas ocurrencias 'a la mexicana' que afloraron en medio del dolor para vindicar el imperio de la vida sobre la muerte, esa muerte que se exhibió incapaz de derribar a un país al que le robó unas 430 vidas en septiembre, esa misma muerte que recibió los dardos sutiles del ingenio.

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    Simpáticos gifs, agudos juegos de palabras, frases recontextualizadas con inteligencia fueron los principales recursos del humor mexicano para endulzar los amargos estragos de la tragedia, como ese meme donde a una foto en la que aparecen, en extremo divertidos, el presidente Enrique Peña Nieto y un puñado de políticos se le incorpora el conocido y simbólico eslogan del Gobierno 'Moviendo a México', que cobra un significado demasiado literal en estas jornadas sísmicas.

    "De broma en broma, la verdad se asoma"

    En toda obra de humor significativa, bajo la lectura primaria discurre una intención que va más allá de la risa alígera que provoca. En el meme referido, esos sujetos que "mueven a México" son los mismos que encarnan a una clase política que en los sismos del 7 y el 19 de septiembre dejó ver su nula empatía con una sociedad cuyo destino manejan, una clase política orillada por la presión social a tomar decisiones cardinales sobre las millonarias partidas de dinero público que recibirían para las campañas electorales del 2018. 

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    Elecciones en México
    © REUTERS/ Edgard Garrido
    Más allá de la prontitud o lentitud de unas respuestas camufladas de solidaridad, lo que llama la atención es que todo el arco de propuestas se preste al cuestionamiento: desde la postura de quienes quieren dar un porcentaje determinado del dinero y supervisar su utilización mediante un fideicomiso regido por ellos mismos (Movimiento de Regeneración Nacional / MORENA), hasta la de aquellos que anunciaron que renunciarían completamente a ese dinero (Partido Revolucionario Institucional / PRI), sin olvidar a los que encabezaron la propuesta de renunciar definitivamente al financiamiento público (Frente Ciudadano por México, es decir el Partido de la Revolución Democrática, el Partido Acción Nacional y el Movimiento Ciudadano). 

    Los cuestionamientos no carecen de base, pues la reciente historia política de México se presta al 'sospechosismo' ante tamaña generosidad. De ahí que si la primera hace desconfiar del uso clientelar de los recursos por parte de MORENA y la segunda recelar de los privilegios que ser Gobierno le deja al PRI, la última hace sospechar de lo que supondría para la endeble democracia mexicana la entrada del financiamiento privado al juego electoral.

    Otra gran lección del sismo se desprende del rol desempeñado durante la tragedia por las redes sociales, que si bien en muchos casos fueron de gran ayuda y hasta imprescindibles en ocasiones para saber de familiares y amigos que residían en las áreas siniestradas, también es cierto que posts y tuits aportaron su cuota de desinformación con intención o sin ella. Si bien la solidaridad mostrada por los mexicanos en estas horas difíciles se ganó la admiración y el aplauso de todo el mundo, mezquindades como la difusión malintencionada de información falsa, el aumento a los precios de determinados productos por parte de comerciantes sin alma, o el cobro de servicios que debían ser gratuitos, también enseñaron la cara obscena del país —la de los aprovechados, los deshonestos—, la misma cara que quedó al descubierto en esos edificios de reciente construcción que no soportaron las embestidas telúricas y en cuyos escombros coletea el animal grande de la corrupción —edificaciones no apegadas a reglamentos, utilización de materiales de baja calidad, construcciones con uso distinto al autorizado—, cuyo poder devastador fue la más grande y la más triste de las lecciones de estos sismos septembrinos, lo que hace pensar que poco o nada se aprendió en México del sismo terrible de otro 'septiemble' hace 32 años, salvo lo que sugiere un meme de estos tiempos: 'conservar la calma, conectarse a Internet y actualizar el estado en Facebook'.

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    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Tema:
    Un devastador sismo sacude México (139)

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    Etiquetas:
    redes sociales, daños, gasto público, terremoto, Enrique Peña Nieto, México
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