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    Mauricio Macri, presidente de Argentina

    Macri, ante un año electoral complejo y decisivo

    © REUTERS / Adriano Machado
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    El presidente de Argentina, Mauricio Macri, no ha empezado 2017 con buen pie. Entre enero y marzo, su Gobierno cometió tres serios errores en temas muy sensibles que han dado argumentos sólidos no sólo a la oposición principalmente kirchnerista sino también a algunos aliados del Ejecutivo para cuestionar sus 15 meses de gestión.

    La primera equivocación se produjo cuando canceló por decreto la inamovilidad del festivo del 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia en Argentina, que coincide con el aniversario del último golpe militar. Eso desató la ira de las asociaciones de derechos humanos. Macri rectificó y congeló el día feriado.

    El segundo fallo saltó cuando su equipo decidió bajar las pensiones, ya de por sí muy reducidas, una medida que despertó de inmediato la respuesta adversa ciudadana, lo que obligó de nuevo al Ejecutivo a recular.

    Por último, una fiscal criticó recientemente el acuerdo que en junio pasado alcanzó el Ministerio de Comunicaciones con el Correo Argentino, cuyos accionistas son familiares del presidente, por una deuda millonaria con el Estado pendiente desde 2001. La procuradora en cuestión, Gabriela Boquín, denunció que el trato supuso un grave perjuicio económico para el Estado por ser "abusivo", además de ser un eventual conflicto de intereses, al tratarse el Correo de una empresa subsidiaria del grupo Macri. Finalmente, el jefe del Estado aseguró que él no tuvo intervención alguna en el trato, admitió que hubo errores en la "difusión de lo que se estaba haciendo", y ordenó que se vuelva a negociar "desde cero" otro acuerdo.

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    Como bien pronosticaba en febrero el analista del diario Clarín, Julio Blanck, el afectado número uno es el propio Macri, especialmente "su imagen, su vínculo con la sociedad o al menos con la porción más grande de la sociedad que sigue depositando en él su esperanza. Ese es el principal activo del Gobierno. Si ese cristal se quiebra, todo puede venirse abajo". Se encuentra pues en una situación ciertamente delicada.

    Macri debe apostar por más transparencia en su toma de decisiones para, en primer lugar, evitar cualquier tipo de conflicto de intereses, pero también para mantener lo alto posible su rédito político precisamente durante este complejo año, que además es electoral. Y es que en octubre se renovará un tercio del Senado y la mitad de los escaños de la Cámara de Diputados. Esos comicios parlamentarios se convertirán en la prueba de fuego, en el Rubicón del proyecto macrista. Si es derrotado, el presidente no sólo quedaría muy debilitado dentro de un esquema de cohabitación, sino que también se sentirían los efectos negativos en Cambiemos, la heterogénea coalición que le apoya desde los comicios de octubre de 2015. Cambiemos es una alianza a tres bandas formada por la conservadora Propuesta Republicana (Pro, el partido de Macri), la socialdemócrata Unión Cívica Radical y la centrista Coalición Cívica de Elisa Carrió. En total dispone de 87 diputados de los 257 escaños que cuenta la cámara baja.

    "No se pueden cometer más errores. La ineficiencia también tiene que ver con esto. Es fácil ser CEO (director ejecutivo). El Estado es mucho más complejo que una empresa privada, donde se presta atención a la rentabilidad", comentó Carrió tras conocer las meteduras de pata de Macri.

    La primavera austral se presenta caliente, con movilizaciones y protestas en las calles. La principal organización sindical del país, la Confederación General del Trabajo (CGT), ya ha advertido a la Casa Rosada que el panorama actual conduce de forma inevitable a un escenario de confrontación. "Si el Gobierno se sigue encerrando en que el camino es la política de ajuste, el cierre de las empresas, indefectiblemente convocaremos un paro general", declaró Héctor Daer, uno de los tres secretarios generales de la CGT.

    Macri no tardó en responder: "Todas las cosas que estamos viendo muestran que hay una ansiedad por disparar el año electoral, que va en contra de lo que necesitan los argentinos".

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    El dirigente se dio un buen baño de éxito en España, donde le recibieron con todos los honores, y donde consideran que Argentina es un líder regional. El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se desató en halagos hacia su homólogo. A Macri se le vio relajado, riendo a carcajadas. En definitiva, el viaje a Madrid resultó muy productivo, porque Rajoy se comprometió a impulsar el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea (UE), tras 15 años de negociaciones. Pero todo eso resulta insuficiente de vuelta a casa, donde impera la dura realidad.

    De ahí que Macri optara por la convivencia en el discurso institucional que pronunció en la solemne inauguración del nuevo periodo de sesiones ordinarias del Parlamento —el 135º—, a la que asistieron los miembros de las dos cámaras, los gobernadores provinciales, diplomáticos, jueces y el Gobierno al completo. Consciente de lo que se juega en otoño, no tardó mucho en tender la mano a los diputados: "Espero que este año las relaciones del Poder Ejecutivo con el Congreso podamos repetir mucho", precisó el mandatario. "Hay que acabar con el enfrentamiento que nos ha estancado y dar paso a una cultura del diálogo", manifestó el jefe del Estado argentino.

    Sin embargo, Macri fue recibido con hostilidad en las bancadas de la oposición, donde se podían leer mensajes alusivos precisamente a los tropiezos cometidos: "Yo te vi bajar las pensiones", ponían algunos carteles.

    Su principal preocupación y prioridad, y así lo mencionó, es reducir la pobreza. Algo lógico porque uno de cada tres argentinos se encuentra en la pobreza o en la exclusión social. Doce millones de ciudadanos viven en barrios precarios, sin agua corriente ni servicios básicos.

    Busca el presidente la cuadratura del círculo, una fórmula mágica para que baje la inflación, el déficit fiscal y el endeudamiento público. Si lo consigue, aumentarán los niveles de inversión interna y externa, se generará empleo y aumentará el Producto Interior Bruto (PIB), es decir, habrá crecimiento económico.

    Los retos son bien importantes, pues el rumbo económico aún parece incierto. Pero el siguiente error puede ser letal en un año electoral complejo y decisivo.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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