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    Donald Trump, presidente de EEUU, en Casa Blanca

    ¡No te olvides de los hispanos, Trump!

    © AFP 2019 / Jim Watson
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    La Administración de Donald Trump ha retirado la versión en español de la página oficial de la Casa Blanca, lo que ha desatado reacciones en cadena, algunas de ellas precipitadas, especialmente en España.

    Los dos últimos presidentes norteamericanos, George W. Bush y Barack Obama, mantuvieron sitios web separados para la comunidad hispanoparlante, pero desde el martes 24 de enero el enlace www.whitehouse.gov/espanol devuelve el fatídico error 404 y un mensaje en inglés que dice lo siguiente: "Lo siento, la página que busca no se ha encontrado".

    La noticia no vino sola. También desaparecieron los temas de historia de los derechos civiles, el cambio climático o sobre el movimiento de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT).

    No obstante, el nuevo secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, explicó que la página en español volverá tarde o temprano. "Hemos arrancado a toda marcha el día uno. Había un montón de trabajo que hacer e hicimos un montón de trabajo en la página web para estar seguros de que estábamos preparados para tener información tan rápido como fuera posible. Vamos a seguir desarrollando la página web en el área de temas y en esa área. Pero tenemos a los chicos de IT (Tecnología de la Información) trabajando horas extras para conseguir todo eso deprisa. Confíen en mí, va a tomar un poco más tiempo, pero estamos trabajando pieza a pieza para hacerlo bien", explicó Spicer.

    Dentro de su discurso nacionalista, Trump mantiene una posición distante con respecto a la comunidad hispana. En un debate presidencial de las primarias republicanas celebrado en California en septiembre de 2015, Trump ya le espetó lo siguiente a su entonces contrincante Jeb Bush, cuya mujer nació en México: "Tenemos un país donde, si te quieres integrar, tienes que hablar inglés. Necesitamos que haya integración para tener un país. No soy el primero en decir esto. Este es un país donde hablamos inglés, no español".

    La presidenta de la Junta de Andalucía, la socialista Susana Díaz, fue una de las primeras en calificar la acción de Trump como "un desprecio a la comunidad hispana" y "un ataque intolerable a la segunda lengua en EEUU".

    Estados Unidos es el segundo país del mundo con más hispanoparlantes después de México, incluso por delante de España. Son 41 millones de ciudadanos nativos en español, más otros 11,6 millones que son bilingües.

    La desaparición en la web despertó la respuesta incómoda del Gobierno conservador de España. Así, el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, subrayó que la comunidad hispanohablante es "tan amplia" que lo "lógico" sería que "las instituciones reconocieran su existencia y su importancia en la sociedad americana". El propio ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, lamentó la decisión. "No nos parece una buena idea. Creemos que, siendo un país con 52 millones de personas que hablan el castellano o el español, no es una gran idea renunciar a un instrumento de comunicación", dijo el ministro Dastis en una rueda de prensa durante el II Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo (UpM).

    En esa línea de reproche se posicionó el director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, cuando le pareció una "regresión importante" el paso que aparentemente ha dado la Casa Blanca. "Es muy significativo y negativo, sin duda alguna, pero la presencia del español en Estados Unidos es imparable: hay una minoría mayoritaria de más de 50 millones de personas", enfatizó Villanueva con orgullo.

    Según los datos del censo norteamericano, en 2015 había 56,5 millones de hispanos o latinos residiendo en EEUU. Eso representa aproximadamente el 17% de la población total, una innegable fuerza política, económica y cultural que debe ser tenida en cuenta por Trump y su equipo. Sobre todo, si constatan su fuerte crecimiento demográfico y su influencia en el mañana. De hecho, las proyecciones para 2050 estiman que la minoría hispana llegará a los 132 millones de personas, suponiendo el 30% de la población prevista para entonces.

    El inglés no está recogido como lengua oficial en el texto de la Constitución estadounidense. No obstante, a finales de los 90, en algunos Estados de la Unión se abrió el debate entre los partidarios de que fueran el inglés y el español lenguas co-oficiales y los que sólo querían el inglés. De ahí surgió el movimiento "English only". Eso creó una herida y causó muchas controversias.

    Quienes favorecen el "English only" argumentan que institucionalizar el inglés como lengua común ayudará a unir al pueblo estadounidense y animará a los inmigrantes a mejorar su nivel de inglés para participar en la vida política y en el avance económico, facilitando así su proceso de integración. También sostienen que el Gobierno federal se ahorraría mucho dinero en no tener que traducir documentos a otros idiomas, fondos públicos que podrían ser aprovechados en financiar programas educativos y formativos en inglés. Acuden a las estadísticas: el 87% de los votantes quiere que el inglés se convierta en la lengua oficial. Y finalmente piensan que serviría al interés público.

    En el campo contrario, esgrimen que Estados Unidos es una nación de inmigrantes, y que las minorías lingüísticas están protegidas por la Ley de Derechos Civiles aprobada en 1964. Por tanto, consideran que sería una flagrante discriminación que un ciudadano no pudiera acceder en su lengua nativa a los servicios que presta el Gobierno federal. Creen que la cuestión debe ser debatida y regulada por cada Estado y no por los legisladores en Washington. Y consideran, además, que hacer al inglés el idioma oficial desanimaría a aprender otras lenguas, lo que tendría consecuencias negativas en el campo del comercio exterior y la diplomacia.

    Vamos a esperar atentamente a las noticias de la Casa Blanca. Vamos a confiar en la palabra del portavoz Spicer. Si el cambio se hace permanente, y se limita el acceso al español, entonces sí estarán perfectamente fundamentadas las críticas y las protestas. Aunque esté en su derecho elegir su política de comunicación. Mientras tanto, calma. Pero, ¡no te olvides de los hispanos, Trump!


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS COLUMNISTAS

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    hispanohablantes, Donald Trump, EEUU
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