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    Protestas en México contra la subida del precio de gasolina

    'Annus quasi horribilis' para México y Brasil

    © REUTERS / Edgard Garrido
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    El año recién estrenado puede resultar un 'annus quasi horribilis' para México y Brasil, dos economías en apuros. Las expectativas de recuperación en ambos Estados de Latinoamérica están defraudando a los expertos.

    Así, las actuales condiciones financieras y geopolíticas han obligado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a rebajar los pronósticos de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en esos dos países que hicieron en octubre de 2016.

    En el caso de Brasil la proyección del FMI para 2017 ha caído tres décimas, situándose en el 0,2%. Para México, la reducción es aún más pronunciada: seis décimas, lo que deja la previsión anual en el 1,7%. Estos datos, fruto de la "particular incertidumbre" que genera el nuevo presidente de Estados Unidos, tienen un impacto negativo en los cálculos vinculados con Latinoamérica y el Caribe, pues frenan el impulso económico regional.

    Al realizar esa revisión a la baja, el FMI también tuvo en cuenta las "vientos en contra más fuertes" que enfrenta México con el cambio de inquilino en Washington, quien ya ha adelantado una política claramente proteccionista y la construcción de un muro fronterizo para evitar que sigan llegando inmigrantes desde el sur.

    El FMI no es el único que predice malos tiempos. Según adelanta la ONU en un amplio informe recientemente difundido, titulado "Situación y Perspectivas de la Economía Mundial", 2017 se presenta como un año muy complejo para los gobiernos del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y de su homólogo brasileño, Michel Temer.

    Frente a los bajos precios del petróleo, la débil producción industrial en Estados Unidos y la estricta política monetaria y fiscal, el crecimiento económico mexicano alcanzó apenas el 2 % en 2016 (aunque otras fuentes hablan de menos, el 1,8%).

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    La llegada de Donald Trump en la Casa Blanca va a complicar aún más si cabe el panorama de corto y mediano plazo para la economía del país. El principal factor de riesgo radica en la más que posible adopción de medidas comerciales por parte de la nueva Administración estadounidense. Teniendo en cuenta que se prevé que la inversión caerá todavía más si cabe, las cifras de crecimiento del PIB en México se mantendrán cerca del 2% en 2017 y 2018.

    Las magras previsiones a propósito de México han reforzado las tendencias bajistas sobre la moneda nacional. Así, el indiscutible triunfo de Trump provocó al día siguiente una fuerte devaluación de la divisa mexicana con respecto al dólar. La debilidad del peso puede impulsar los índices de inflación que han ido creciendo constantemente desde mediados de 2016, superando en octubre el objetivo del 3%. La combinación de una moneda devaluada, una inflación en aumento y un crecimiento económico moderado suponen un serio desafío para el banco central del Estado mexicano, en opinión de la ONU. Después de haber subido considerablemente los tipos de interés en 2016 hasta en cinco ocasiones, se espera que la entidad emisora mexicana apueste de nuevo por una política monetaria levemente contractiva para frenar el desplome del peso, muy sensible a cualquier síntoma de inestabilidad.

    En el caso de Brasil, el documento de Naciones Unidas vaticina que la principal economía de Latinoamérica saldrá este año del actual periodo de recesión, pero advierte que la recuperación va a ser "restrictiva", es decir, moderada, ya que la crisis política, el creciente desempleo, la consolidación fiscal en curso y el mayor endeudamiento continúan afectando la demanda doméstica. Los analistas de Naciones Unidas recuerdan que los brasileños están atravesando una época de graves desequilibrios macroeconómicos, con la peor recesión en años pues el declive acumulado de su producción supera el 8% desde finales de 2014.

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    Un panorama prolongado de crecimiento débil podría suponer una amenaza a los logros y avances sociales de la década pasada y complicar el camino de Latinoamérica hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

    Esta desaceleración significativa, unida a una elevada deuda pública, va a contribuir a que haya una perspectiva de crédito negativa en Brasil, de acuerdo a las últimas estimaciones de la agencia calificadora de riesgos Moody's. En cuanto a México, la firma sostiene que el país sigue expuesto a un potencial cambio en las políticas comerciales de EEUU, cambio que implicaría una fuerte carga para la inversión y el crecimiento.

    Lo cierto es que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como NAFTA, está en entredicho. Las autoridades mexicanas y el tejido empresarial son conscientes de ello, y parecen preparadas para negociar una reforma del pacto que desde mediados de los años 90 del siglo pasado regula el intercambio comercial entre EEUU, México y Canadá. Pero Trump no se muestra nada favorable a renovarlo. Es más, el nuevo presidente norteamericano ya ha verbalizado que va a construir un muro —no una valla— en la frontera meridional, cuyo coste, dijo, México "de alguna manera desembolsará". Ese anuncio ha sido un verdadero jarro de agua fría para Peña Nieto, pues cuestiona su autoridad e independencia precisamente en un momento delicado de su gestión.

    Moody’s también estima, en referencia a México, que "las recientes reformas fiscales han compensado la pérdida de ingresos vinculados al petróleo". Lo que no dice esa empresa neoyorquina es que esa reforma impositiva contempla la liberalización del precio de los combustibles. ¿Consecuencia? En apenas unos días ha subido un 15% el valor del litro de gasolina o diésel, lo que ha provocado cortes de carreteras, saqueos, manifestaciones por toda la república y protestas de partidos opositores. Su Gobierno atraviesa un momento muy delicado.

    Temer se encuentra en una encrucijada similar, incluso peor. A su impopularidad manifiesta desde el mismo día de su investidura, se une un panorama social convulso y potencialmente explosivo que tiene visos de estado de excepción. La oposición ve amenazada la democracia y sigue considerando que Dilma Rousseff fue destituida como presidenta a consecuencia de un golpe de Estado hiriente e inconstitucional. La crisis política no arrecia, se ha hecho institucional y sistémica, y es tan grave que es capaz de llevarse también por delante al propio Temer. Si la ansiada recuperación económica no se plasma en 2017, los días de Temer al frente del Palácio do Planalto estarán contados.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    2017, pronóstico, crisis, economía, Fondo Monetario Internacional (FMI), ONU, Donald Trump, Michel Temer, Enrique Peña Nieto, Brasil, México
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