06:45 GMT +324 Febrero 2019
En directo
    Firmas
    URL corto
    Walter Ego
    0 121

    La humana tendencia a la simplificación de las cosas ha hecho de José de Jesús Alfaro Siqueiros (1896-1974) un creador de universos que fue también un "disoluto social".

    "Toda la historia de la vida de un hombre está en su actitud"
    Julio Torri

     

    A Siqueiros se le reprueba o se le festeja por esa conjunción de falsos opuestos, como si su activismo político no fuera acaso la prolongación, por otras vías, de la revolución plástica que ayudó a inscribir en la Historia del Arte: la pintura mural mexicana.

    Si bien Diego Rivera fue el muralista de mayor vigor plástico y José Clemente Orozco el que documentó visualmente la Revolución Mexicana, David Alfaro Siqueiros, como mejor se le conoce, es sin dudas el de militancia política más vehemente, la que le valió ser encarcelado al menos unas siete veces y exiliado en pareja razón. Ello quizás explique la simplificación apuntada y una cierta preterición de su valía como creador, esa que le llevó a ser distinguido con el Premio Nacional de Bellas Artes en 1996.

    Más allá del hombre, más allá del artista

    Artista poliédrico en el que se amalgaman el creador y el militante partidista, el teórico de las artes y el agitador social, el hombre, en suma, que supo conjugar la coherencia ética —condición apreciable en el político— con la transgresión de los cánones plásticos —virtud ponderable en un artista—, Siqueiros trasciende ciertamente la dicotomía hombre/artista. Su imagen es la del "intelectual orgánico" que postulaba Gramsci, la del hombre surgido del pueblo y partícipe de sus reivindicaciones sociales. No se puede conjurar al hombre para revelar al artista, proceder estéril y solamente válido como ejercicio metafísico: el conferencista de verbo encendido que solivianta al que lo escucha es el mismo de los viscerales escritos sobre arte; el creador de monumentales y policromas "escultopinturas" es el mismo del grabado mínimo en blanco y negro; el defensor de la figuración y el arte público comparte cuerpo y alma con el pintor abstracto y el de caballete.

    Mural de Jesús Alfaro Siqueiros en el Tecpan
    Mural de Jesús Alfaro Siqueiros en el Tecpan

    El archivo del pintor, perteneciente a la Sala de Arte Público Siqueiros del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), las cinco colecciones que lo conforman —bibliográfica, cinematográfica, documental, fotográfica y sonora— no sólo consignan su tránsito vital por una época procelosa; dan fe también de las circunstancias que lo formaron, de su método de creación y de la valoración de sus semejantes.

    El historiador y ensayista escocés Thomas Carlyle dijo alguna vez que "la biografía es la única y verdadera historia". El caso de Siqueiros es un claro ejemplo de ello. De ahí que su participación en mayo de 1940 en el atentado contra Lev Davídovich Bronstein —mejor conocido como León Trotsky— trascienda lo anecdótico y la nota policial y refiera de un instante signado por las contradicciones internas de una ideología (la marxista-leninista) quebrantada en el ejercicio del poder; de ahí que sus enunciados teóricos sobre el arte y los artistas sean menos la visibilización de una poética personal que la revelación del pensamiento socioartístico de su tiempo; de ahí que sus múltiples prisiones no sólo señalen al hombre que ayuda a otros presos con dinero de su bolsillo sino también la precariedad de las instituciones sociales.

    Mural El pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo en la Universidad Nacional Autónoma de México
    Mural "El pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo" en la Universidad Nacional Autónoma de México

    Siqueiros —de cuyo nacimiento se conmemoran este 29 de diciembre ciento veinte años— fue un artista consciente de su alcance, un artista que se perpetuó en vida para poder competir contra apologías y maledicencias; su obra, como toda creación trascendente, conjuga la exégesis y la incertidumbre, dice más de lo que se percibe y seduce más de lo que aparenta, una obra que supone además un ejercicio de inteligencia y apropiación y amerita regresar una y otra vez a ella para agotar sus múltiples significados.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik

    Además:

    La fotografía mexicana ocupa su lugar de honor en la "Memoria del Mundo"
    Inauguran exposición del pintor ruso-mexicano Vladímir Kibálchic en Moscú
    Óscar Soteno, artesano que plasma la vida en un árbol de barro
    Etiquetas:
    creador, pintura, arte, David Alfaro Siqueiros, México