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    Los partidarios de decir el 'no' al histórico acuerdo de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC

    Colombia: lo que se esconde tras el "no" al acuerdo de paz

    © REUTERS / Felipe Caicedo
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    Histórico acuerdo entre el Gobierno de Colombia y las FARC (307)
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    Colombia vuelve a captar la atención del mundo entero. Para sorpresa de casi todos, los ciudadanos de este país dijeron "no" a un histórico acuerdo de paz con la guerrilla más antigua de Latinoamérica, lo que puede entrañar serias consecuencias políticas, sociales y económicas. Pero, ¿por qué ocurrió todo eso?

    Causas políticas: Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no convencieron del todo al pueblo. Sigue habiendo mucha desconfianza. Y, sobre todo, pasó factura la mala imagen de la organización, vinculada al narcotráfico, el secuestro, la extorsión y el reclutamiento forzoso, actividades estas muy lejanas de los objetivos revolucionarios que la vieron nacer hace más de 50 años.

    También contribuyó la pelea entre facciones leales al presidente Juan Manuel Santos. El vicepresidente Germán Vargas no se mojó lo suficiente con el "sí" durante la campaña para no quemarse de cara a las elecciones de 2018. Tampoco se tuvo en cuenta en las negociaciones a la oposición encarnada en el Centro Democrático, el partido del expresidente Álvaro Uribe, que defendía el "no".

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    Rodrigo Londoño Echeverri, alias 'Timochenko', máximo líder de las FARC
    © REUTERS / Enrique de la Osa
    La fuerte abstención fue decisiva. El hecho de que el 60% del electorado se quedara en casa refleja el gran desinterés de la población. También influyeron las malas condiciones climatológicas durante la jornada.

    Causas sociales: Las motivaciones del "no" se basan en dos pilares: La participación de los líderes de la guerrilla en la actividad política —el pacto les ofrece 10 escaños en el Congreso, cinco en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes—, y el hecho de que prácticamente ninguno de ellos irá a parar a la cárcel si admiten sus crímenes. Ambos capítulos son muy impopulares.

    ¿Y qué va a pasar ahora?

    Consecuencias políticas:

    1. Santos perdedor. El presidente no convenció a sus compatriotas de las bondades del trato. Pero es un político camaleónico porque absorbió el tremendo varapalo recibido y dijo que el resultado del plebiscito es "una oportunidad". No dimite como había sugerido en una entrevista a la BBC. Admite la "nueva realidad política" y está obligado ahora a aceptar a los críticos y abrir el consenso. Uno de sus errores fue enfrentarse a Uribe y a la tesis del "no" en vez de llevarles a su campo. Pese a la enorme derrota, Santos tiene margen de maniobra. El jefe del Estado —que se metió voluntariamente en el lío del referéndum— está autorizado por la Corte Constitucional y la Carta Magna a buscar un acuerdo distinto del actual y someterlo de nuevo a la voluntad popular.

    ​2. Uribe ganador. Uribe renació de sus cenizas y se coloca en una excelente buena posición ante los próximos comicios. Tiene la llave de la paz. Exige una corrección en el rumbo. Por eso es vital que se reúna con Santos y hagan las paces. El asunto es demasiado personal entre ambos. Uribe ha hecho una campaña basada en el odio, la desinformación y el miedo, advirtiendo de que Santos está girando hacia el chavismo, lo que es falso, y denunciando que aceptar los términos del pacto era claudicar ante el terrorismo, lo que es discutible. Aboga triunfante por un "gran pacto nacional". Pero tampoco Uribe tiene un pasado muy pacifista y conciliador que digamos. Su estrategia fue machacar sin piedad ni contemplaciones a las FARC y su decisión de premiar a los soldados de las Fuerzas Armadas que mataran a guerrilleros terminó en el escándalo de los "falsos positivos", es decir, el asesinato de civiles inocentes haciéndolos pasar por insurgentes muertos en combate.

    3. 'Timochenko', perplejo. El nuevo escenario coloca al comandante en jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko', en una situación muy incómoda, porque él pidió perdón a las víctimas por sus crímenes pero el fantasma de la guerra aún no se ha disipado. La guerrilla mantiene su "voluntad de paz" y "su disposición a usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro". Eso opina el propio 'Timochenko', cuya cabeza vale cinco millones de dólares para EEUU. Estas declaraciones son positivas, pero no despejan la duda de cuánto tiempo se mantendrá el compromiso con la paz, o si un nuevo acuerdo es posible y cuánto tiempo podría llevar.

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    4. Renegociación. Se impone una revisión, pero esta no será nada fácil porque la idea de que los líderes guerrilleros vayan a la cárcel por sus crímenes parece un asunto intocable para 'Timochenko' y sus adláteres. Hasta ahora. El acuerdo ya firmado por ambas partes el 26 de septiembre en Cartagena de Indias ante una numerosa representación internacional ha quedado bloqueado. El proceso está, por consiguiente, suspendido y eso afecta a todas las normas previstas para que echara a andar, como el Acto Legislativo para la Paz, una especie de hoja de ruta de lo pactado en La Habana. Cabe la posibilidad de que se abra la convocatoria de una Asamblea Constituyente para refrendar los acuerdos, algo que había rechazado Santos, pero no Uribe ni 'Timochenko'. La Asamblea Constituyente implicaría poder soslayar la actual prohibición de reelección presidencial.

    ​5. Inseguridad. El "no" generó una incertidumbre mayúscula y un temor a un rebrote de la violencia, especialmente en las regiones más castigadas por la guerrilla, donde ganó de calle la opción del "sí".

    Consecuencias sociales:

    1. Polarización social. Se desaprovechó una magnífica oportunidad, un tremendo esfuerzo negociador de cuatro años y la confluencia de voluntades políticas. También se constató la gran polarización social existente en Colombia: la diferencia de votos fue de apenas 50.000 papeletas. Subyace, además, una cierta falta de solidaridad entre el electorado, porque el "no" venció especialmente allí donde ya no se siente la amenaza de las FARC, concretamente en los núcleos urbanos. Todos quieren la paz, pero habrá que hacer más concesiones y sacrificios. Y acudir a las urnas.

    2. Prensa. La prensa colombiana también debe hacer un profundo acto de contrición, porque no supo captar ni contar el sentir de ese 50% que no aceptó los términos del acuerdo.

    3. Sondeos. Se evidencia, de nuevo, un fracaso estrepitoso de las encuestas demoscópicas, que habían pronosticado una victoria cómoda del "sí". Estos sondeos están dejando de ser fiables y útiles, y solo desorientan a quienes los utilizan para medir la temperatura de la sociedad.

    Consecuencias económicas:

    ​El resultado del plebiscito del 2 de octubre va a tener efectos adversos en la economía colombiana pues frenará las inversiones extranjeras y provocará la debilidad del peso colombiano.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Tema:
    Histórico acuerdo entre el Gobierno de Colombia y las FARC (307)

    Además:

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    Etiquetas:
    consecuencias, referéndum, acuerdo, FARC, Colombia
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