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    La Unión Europea se puede despedir de Barack Obama con dos bofetadas comerciales.

    Por un lado, en media Europa ya se da como moribunda a la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión con Estados Unidos (TTPI, por sus siglas en Inglés). Además, la ofensiva de Bruselas contra la evasión fiscal de las grandes corporaciones norteamericanas basadas en Europa puede desmontar los artificios contables utilizados por las multinacionales.

    Apple, Google, Amazon, Microsoft, Starbucks… Son solo algunos de los gigantes que en los últimos años han despertado la admiración de expertos, prensa económica y ciudadanos de a pie, extasiados ante sus productos, sus nuevos métodos de gestión y su mercadeo original.

    Muchos pequeños empresarios en cualquier continente imitan a los creadores de estas empresas en la forma de vestir y en sus presentaciones públicas. Como si el hecho de no llevar corbata, lucir una banal camiseta negra o gris y unos «jeans» fuera el primer paso hacia el éxito mediático y económico.

    Pero estas corporaciones norteamericanas son también las campeonas mundiales de la evasión fiscal o, para ser más exactos, las grandes beneficiadas de las técnicas de «optimización fiscal» creadas en ciertos países europeos para atraer hacia su territorio la implantación de las sedes de esas empresas.

    La Unión Europea había hecho gala de tolerancia y flexibilidad hasta ahora, pero el nombramiento de la Comisaria encargada de la Competencia, la danesa Margrethe Vestager, ha dado un vuelco a la situación desde 2014.

    Apple: una sanción de 13.000 millones

    Vestager se ha convertido en el enemigo número uno de estas firmas y, en especial, de Apple, sobre cuya contabilidad ha caído una sanción de 13 mil millones de euros.

    La empresa de Cupertino, uno de los buques insignia de Silicon Valley, se ha beneficiado de un acuerdo fiscal (tax ruling) que algunos Estados europeos han puesto en marcha. Apple se instaló en Irlanda, donde sólo paga un 2% de impuestos. Ese montaje financiero le ha permitido ahorrarse miles de millones de dólares.

    La Administración norteamericana añora al socialista español Joaquín Almunia, predecesor de la liberal Vestager, mucho menos acomodadiza a las triquiñuelas fiscales. El caso es que el secretario norteamericano del Tesoro, Jack Lew, llamó al combate y envió a Bruselas un cañonazo de 25 folios para amenazar a su socio con represalias si continuaban por el camino de las sanciones. El Tesoro norteamericano no acepta que la Competencia europea aplique multas con retroactividad, entre otras cosas. No señala cuál podría ser la respuesta de Washington, pero está claro que las empresas europeas instaladas en territorio norteamericano sufrirían las consecuencias en forma de aumento de impuestos.

    Algunos gobiernos europeos no han esperado la acción de la Comisaria de los 27 para actuar por su cuenta contra la evasión fiscal de las empresas norteamericanas. Apple ha pagado en Italia 318 millones de euros para compensar la ausencia de pagos al fisco durante el periodo 2008-2013. Una suma que no corresponde a lo que debería hacer efectivo, pero que evita a Roma un largo proceso judicial, al tiempo que le facilita rápidamente dinero efectivo.

    Las oficinas de Apple en Madrid y París han sufrido registros policiales este mismo año. París exige a Google un pago de más de 1.000 millones de euros en impuestos atrasados y a McDonald, 300 millones. Starbucks desembolsó más de 30 millones de euros en Holanda. Parece que ya no hay tregua ni descanso fiscal para esas corporaciones.

    El 'patriotismo fiscal' de las multinacionales

    Cuando aparecieron los "Papeles de Panamá", donde pudimos informarnos de la utilización de paraísos fiscales por algunas empresas y particulares, poco se habló de las corporaciones norteamericanas. Pero un estudio de la ONG Oxfam América ya había demostrado que las 50 principales empresas norteamericanas cotizadas en bolsa utilizan una red opaca de 1.600 filiales instaladas en refugios fiscales que han servido para transferir 1 billón y medio de dólares 'offshore' entre 2008 y 2014. Solo Apple habría transferido así 181 mil millones de dólares en ese período.

    Según Oxfam América, la evasión fiscal de las empresas norteamericanas privaría al gobierno federal de 11 mil millones de dólares al año. Para escapar al fisco de su país, Apple, Microsoft, Google y Cisco tendrían también más de 120 mil millones de dólares en bonos del Tesoro norteamericano fuera de Estados Unidos. Una práctica legal que les permite evitar pagar fuertes sumas en su país de origen.

    El patriotismo fiscal es una broma para estas corporaciones, pero como en el caso anterior, no existe, de momento, una ley que les impida hacer malabares financieros para ahorrarse impuestos.

    La operación "Luxleaks" ya puso en evidencia a Luxemburgo en las operaciones de "optimización fiscal" de 340 multinacionales. Gracias a un trabajo de la ICIJ (Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación), se puso en evidencia en papel de este país en la evasión fiscal a gran escala. El trabajo periodístico desvelaba las operaciones llevada a cabo entre 2002 y 2010, período en el cual el actual Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, era Primer Ministro de Luxemburgo.

    Para el Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, el sistema de impuestos norteamericano anima a las empresas a mantener sus beneficios fuera del territorio nacional, lo que, para él, no es más que un fraude. Stiglitz asesora a Hillary Clinton sobre estas cuestiones, pero pocos confían en que sus consejos puedan ser un día aplicados por cualquier inquilino de la Casa Blanca.

    Sus libros y consejos se quedarán pues para adornar las páginas de la prensa liberal ("progresista") norteamericana, que difícilmente puede pasarse de la publicidad —directa o indirecta— de las empresas acusadas de evadir impuestos.

    En Europa, algunos gobiernos desesperados por la falta de empleo, y subyugados babosamente por la visita de los gurús de Silicon Valley, han ingeniado sistemas para ayudar a estas multinacionales —norteamericanas o no— a pagar lo menos posible en impuestos.

    Las denuncias y presión de la sociedad civil, unida a la necesidad de dinero líquido, obligan a algunos gobiernos del Viejo Continente a cambiar su actitud. Pero los miembros de la UE deberán ponerse primero de acuerdo en eliminar las diferencias fiscales entre ellos. Irlanda puede perder un maná inestimable que podría ir a parar a su vecino británico. Londres, fuera de la UE, pretende aumentar su atracción fiscal gracias al Brexit.

    La Comisaria Vestager deberá hacer frente no solo a las amenazas del tesoro norteamericano, sino también a las pretensiones de su ex-aliado británico, a las jugarretas de sus socios europeos, y a las "sugerencias" de su jefe, el luxemburgués Jean-Claude Junker.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    Starbucks, offshore, Luxleaks, impuesto, fraude fiscal, Apple, Google, UE, McDonald's, Margrethe Vestager, EEUU
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