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    Homenaje a las víctimas del asesinato masivo en el club Orlando

    Matanza de Orlando: la culpa es de la NRA

    © AFP 2017/ Mandel Ngan
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    Francisco Herranz
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    ¿Cómo es posible que un "perturbado" como Omar Mateen, así definido por su exesposa, pudiera conseguir un fusil de asalto AR-15 como quien se compra una lavadora en una tienda de electrodomésticos y asesinara con él a sangre fría a 49 personas en un club nocturno de Florida?

    ¿Cómo podía Omar Mateen seguir trabajando en una empresa de seguridad? ¿Habían sido actualizados los controles psicológicos que le realizaron en 2007 antes de ser contratado?

    Omar, nacido en Nueva York hace 29 años e hijo de afganos, actuó solo, sin recibir órdenes directas del Estado Islámico (EI), pero se sintió inspirado por la organización terrorista que ahora le considera, muy oportunistamente, como un "hermano mártir". Omar es el responsable del peor tiroteo de la historia de Estados Unidos.

    Desde el punto de vista político y económico es más rentable decir que este suceso es un terrible caso de extremismo islámico y de homofobia el club en cuestión era frecuentado por gais, que lo es indudablemente.

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    Pero, en realidad, la matanza de Orlando esconde un mal mucho más profundo. La masacre está directamente relacionada con el desproporcionado número de armas de fuego que pululan por la geografía de EEUU, consecuencia de una legislación aberrante basada en tradiciones anacrónicas que es defendida por una asociación muy poderosa.

    Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU
    © REUTERS/ Denis Balibouse
    Según el portal GunPolicy.org, que publica datos sobre violencia armada, hay entre 270 millones y 310 millones de armas de fuego en un país que cuenta con 318 millones de habitantes. EEUU encabeza así la lista mundial de naciones con mayor tasa de posesión de armas por persona.

    Y eso ocurre porque la tenencia de pistolas y fusiles está constitucionalmente amparada por la Segunda Enmienda aprobada el 15 de diciembre de 1791. Esa norma autoriza la creación de una milicia "bien ordenada" y otorga al pueblo el derecho a "poseer y portar" armas.

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    Hace más de 200 años eso podía tener hasta cierto sentido, porque por aquel entonces los patriotas estadounidenses luchaban contra la metrópoli británica. Pero ahora ese deseo del siglo XVIII se ha quedado completamente trasnochado. En cualquier caso, tener un revólver en la mesilla de noche se ha convertido en algo natural en EEUU y las películas de Hollywood se encargan muy a menudo de recordárnoslo. Las armas se han integrado en la sociedad norteamericana como si fueran otro inocuo bien de consumo, con sus accesorios y campañas publicitarias.

    Además, se da la triste circunstancia de que el tiroteo se produjo precisamente en Florida, uno de los más permisivos del país. Allí sólo hay que tener 18 años, carecer de antecedentes penales y presentar una declaración que niegue enfermedades mentales o violencia física para poder comprar un arma corta. Si resides en Florida, no es preciso permiso especial, ni siquiera registrar el arma ante las autoridades. Pero si no vives en Florida, entonces sí necesitas un permiso de armas del estado de residencia. Y en ese caso, estás obligado a llevar siempre el arma encima. ¿No es un auténtico disparate? No es extraño pues que Florida sea el estado con el mayor número de civiles armados de todo EEUU.

    El propio Omar compró el fusil semiautomático AR-15 que sí necesita un permiso de armasgracias a su empleo como agente de seguridad. Lo triste es que el FBI le investigó en 2013 y 2014 por "posibles vínculos con terroristas" y llegó a interrogarle, pero archivó su dossier por falta de pruebas. ¿No fueron negligentes los agentes de la Oficina Federal de Investigación?

    El AR-15 es el "mejor amigo" del narcotraficante y del asesino en masa. Versión civil del M-16, el fusil de asalto que habitualmente utilizan las Fuerzas Armadas de EEUU, posee un cargador de 30 balas que en modo automático se vacía en menos de 60 segundos. Usarlo requiere entrenamiento, pero Omar lo tenía dado su trabajo. Es un arma muy eficaz, con unos antecedentes muy sangrientos en los últimos cuatro años en Estados Unidos. Su precio se sitúa por debajo de los 500 dólares, menos de lo que vale un IPhone 6. Su venta debería estar  prohibida. ¿Por qué no se hace? Principalmente porque lo impiden los poderosos tentáculos de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en sus siglas en inglés), que defiende que las armas son los mejores “instrumentos de autodefensa” y considera que su control supone una violación de las libertades civiles.

    En este contexto de extrema permisividad, el margen social para actuar es tan estrecho que quienes aborrecen la NRA y sus consignas hacen campaña para prohibir la venta de fusiles  como el AR-15 que no es un arma deportiva, ni de caza, sino de guerra, pero no meten en el mismo saco las pistolas que también matan a inocentes.

    Otro debate que ha resurgido tras la matanza de Orlando es que estas armas largas son ahora más eficaces para los terroristas que los tradicionales artefactos explosivos, difíciles y peligrosos de ensamblar y producir.

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    La NRA es culpable contumaz pues se opone de forma continuada a la prohibición de la venta de rifles de asalto y eso está siendo aprovechado por el Estado Islámico para concentrar el adiestramiento de sus “soldados” en el manejo de estas mortíferas máquinas. La Asociación porfía que estos actos criminales no son suficientes para limitar las libertades individuales de los portadores de armas. En otras palabras, anteponen esa garantía al derecho fundamental a la vida. Otro disparate. "Gracias NRA", titulaba el tabloide neoyorquino Daily News en su portada del 13 de junio, un día después de atroz hecho, y de esa manera se hacía eco de un debate aún muy tibio allí.

    Los amantes y defensores de las armas tienen tanta influencia entre la clase política estadounidense especialmente en las filas del Partido Republicano que ésta les complace o se doblega ante ellos. La NRA es probablemente el 'lobby' más poderoso en Washington, la capital mundial de los grupos de presión. Y eso es mucho poder. Demasiado.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    control de armas, homofobia, asesinato, Asociación Nacional del Rifle de EEUU (NRA), Omar Mateen, EEUU
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