En directo
    Mauricio Macri, presidente de Argentina

    Argentina: menos vodevil y más trabajo

    © REUTERS/ Marcos Brindicci
    Firmas
    URL corto
    Francisco Herranz
    Mauricio Macri gana presidenciales en Argentina (63)
    0 79634

    El reciente traspaso de poder en Argentina se convirtió en un espectáculo lastimoso más parecido a un vodevil que a una ceremonia protocolaria.

    La falta de química entre Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner se hizo tan insostenible que avergonzó a propios y extraños. Resulta que Macri quería jurar ante el Congreso —como estipula la Constitución- y posteriormente recibir los atributos del cargo —el bastón de mando y la banda presidencial- en la Casa Rosada, como mandaba la tradición. Pero Fernández de Kirchner prefería que todo se celebrara ante el Parlamento, tal y como había hecho su difunto marido Néstor.

    Las desavenencias personales entre una y otro alcanzaron cotas insospechadas después de una llamada telefónica para discutir la ceremonia de transmisión de mando. Según denunció escandalizada la propia Cristina Fernández, fue "maltratada verbalmente" por Macri. Él lo niega con rotundidad. En ese ambiente de hostilidad recíproca no había acuerdo posible para la transición, que se hizo a cara de perro. El ganador de las elecciones acudió finalmente a la Justicia, la cual decretó como medida cautelar que el mandato de la dirigente peronista expirara a las 0.00 horas del 10 de diciembre. Y hasta que Macri tomara oficialmente el mando, doce horas después, y para evitar la bicefalia, el presidente del Senado, Federico Pinedo, tuvo que asumir temporalmente la Presidencia. En cosa de menos de dos días, Argentina tuvo tres jefes de Estado. Todo un dislate.

    La presidenta saliente no estuvo en la ceremonia de investidura, otra circunstancia inédita en la historia reciente argentina. Fue Pinedo, el presidente “cautelar”, quien pasó el bastón y la banda al nuevo dirigente.  A la investidura acudieron ocho líderes sudamericanos: Evo Morales (Bolivia), Dilma Rousseff (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador), Horacio Cartes (Paraguay), Ollanta Humala (Perú) y) Tabaré Vázquez (Uruguay). Se echó en falta al venezolano Nicolás Maduro.

    Macri ya conduce el país. Debe solucionar un complicado puzzle económico que tiene dimensiones titánicas. Busca la cuadratura del círculo. Ha empezado gobernando a golpe de decreto. En principio eso no está del todo mal, dada la urgencia y la cantidad de trabajo que queda por hacer, pero debería medir extremadamente cada paso que da. Tendría que cuidar las formas en este “periodo de gracia” para sortear la presión opositora de peronistas y radicales. Y no lo hizo cuando nombró a dos jueces de la Corte Suprema sin la habitual aprobación del Senado.

    La primera medida de calado que acometió su equipo fue el levantamiento del llamado 'cepo cambiario', es decir, se puso fin a las restricciones en el mercado de divisas impuestas por el anterior Gobierno. En otras palabras, los argentinos van a volver a poder vender y comprar dólares libremente. Pero eso implica unificar los tipos de cambio y la devaluación del peso frente al 'billete verde'. Para reducir los perniciosos efectos que conlleva el fin del 'cepo', habrá que reforzar las reservas de divisas del Banco Central argentino, solucionar los contratos de futuros valorados en dólares estadounidenses y retirar los impuestos a la exportación, especialmente la de productos agropecuarios (soja, carne). Algunas de estas actuaciones ya se estaban anunciando o poniendo en marcha. El Ejecutivo quiere que Argentina pase de ser el “granero del mundo” a ser conocida como el “supermercado del mundo”. 

    Lea más: Peso argentino se deprecia más de 40% frente al dólar

    El meollo de la cuestión radica en que la moneda nacional está sobrevalorada en un 40%. Su obligada devaluación aumentará el índice de inflación ya de por sí elevado, lo que hará más pobres a los trabajadores pues reducirá su poder adquisitivo. Argentina sufre una tasa inflacionaria muy alta, superior al 20%, un síntoma de debilidad económica que exige medidas urgentes de ajuste monetario. Estas medidas pasan por frenar la cantidad de dinero en circulación para bajar así los precios. Sin embargo, esto no suele favorecer el crecimiento económico, objetivo declarado de la Administración Macri, dada la tendencia de la economía hacia la desaceleración, prevista para 2016. Su temor es que la depreciación de la moneda nacional y otros ajustes favorezcan la recesión, como está pasando en Brasil. En cualquier caso, por fortuna, la devaluación del peso tendrá importantes efectos positivos en la exportación y en la competitividad de las empresas argentinas.

    Los ministros agrupados por el líder de centroderecha también contemplan la retirada gradual de los subsidios que mantienen baratas las tarifas de la luz y el gas y los billetes de trenes y autobuses en Buenos Aires. Eso también afectará a los bolsillos…

    Se trata, en términos generales, de buscar un equilibrio entre la contención del gasto público, por un lado, y el aumento de las exportaciones, la inversión y el consumo, por otro. La Casa Rosada debe recuperar cuanto antes la inversión extranjera en los “caladeros tradicionales”, como es España, pero sin perder las relaciones preferenciales que existen con los Estados vecinos, léase Uruguay, ni las estratégicas que mantiene con China y otros socios comerciales. Macri parece muy pragmático y ha pedido al que fue su adversario en las urnas Daniel Scioli que le acompañe en algún viaje internacional para promocionar juntos la marca argentina. Eso supondría un mensaje de unidad muy potente en el exterior. Veremos si lo hacen.

    El presidente argentino también desea solventar lo más rápidamente posible el intrincado aprieto en que se hallan por culpa de la deuda externa. Debe demostrar a los mercados internacionales que ha acabado la etapa de inseguridad jurídica sobre el pago de obligaciones del Tesoro. En coherencia con esa premisa, le tocará negociar con los representantes de los 'fondos buitres' que poseen bonos del Estado impagados y que llevaron por esa razón a Argentina ante los tribunales de EEUU, ganando el correspondiente pleito. Asimismo deberá lidiar con los principales organismos financieros internacionales, principalmente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

    El trabajo se le amontona en el despacho. Fuera de la órbita estrictamente económica, persigue derogar la llamada Ley de Medios, que ha fomentado la pluralidad informativa e impedido la concentración de los medios de comunicación audiovisuales, perjudicando al grupo empresarial de prensa Clarín. Además, declaró el “estado de emergencia” en el sistema eléctrico nacional tras alegar que las redes de distribución están “al borde del colapso” debido a su antigüedad. Eso sólo puede significar cortes de luz en Buenos Aires precisamente ahora que allí es el verano austral… 

    Definitivamente no le envidio al señor Macri.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Les invitamos a comentar la publicación en nuestra página de Facebook o nuestro canal de Twitter.

    Tema:
    Mauricio Macri gana presidenciales en Argentina (63)

    Además:

    La economía argentina, el gran desafío del futuro presidente Macri
    Devaluación de peso argentino obedece al shock del mercado único
    Etiquetas:
    fondos buitre, economía, Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner, Argentina
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik