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    Casa de corretaje en Shanghái, China

    Los países emergentes pagan los platos rotos

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    Patricia Lee Wynne
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    Una vez más, las bolsas del mundo se precipitan en caída, pero a diferencia de la crisis financiera de 2008, cuando estalló la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, esta vez el costo de la crisis ha caído en los países emergentes.

    Los inversores huyen; las bolsas de Brasil, Shanghai, México se desploman; los precios de las materias primas siguen cayendo; con el petróleo en su nivel más bajo en 16 años, las monedas se devalúan una tras otra.

    "Los grandes fondos mutuos de inversión que alimentaron el rápido crecimiento de los países en desarrollo han empezado a retirarse apuradamente de esas inversiones, contribuyendo a la reciente caída de los mercados globales. En la semana del 14 al 21 de agosto, los inversores sacaron 2.500 millones de dólares de los bonos de países emergentes, la mayor retirada desde enero de 2014", adviertió el diario The New York Times.

    En los últimos años, los fondos mutuos de inversión de Estados Unidos invirtieron billones de dólares en bonos de países de América Latina y Asia. La razon era clara: mientras que Estados Unidos redujo su tasa de interés a cero e inundó el mundo de dólares baratos para estimular su economía y sacarla de la crisis, los capitales especulativos se dirigieron a los países en desarrollo cuyos bonos pagaban intereses cinco y diez veces mayores que en Estados Unidos o Europa, haciendo enormes ganancias financieras, y se refugiaron en las materias primas, disparando sus precios. Los países emergentes tuvieron a disposición los enormes ingresos del petróleo, los minerales y la soja, y sus monedas se apreciaron frente a un dólar barato.

    Ahora, Estados Unidos pasó la cuenta: decidió terminar su política de dólares baratos y se propone subir la tasa de interés, provocando el efecto de una aspiradora: los dólares vuelven a su patria, los precios de las materias primas caen, llevando a los países emergentes a la devaluación y a la crisis y los inversores empezaron a retirarse en estampida.

    "Si los inversores piden que se les pague todo al mismo tiempo, como sucedió en 2008, podría haber una corrida bancaria, porque los fondos van a tener dificultades para pagar a la gente que pide su efectivo", escribe el diario estadounidense.

    En enero, economistas del Banco Internacional de Pagos, publicaron un estudio sobre el aumento acelerado de préstamos a países y empresas fuera de Estados Unidos desde la crisis de 2008, que se duplicaron, hasta llegar a la cifra de nueve billones de dólares.

    El crecimiento de los préstamos vino por el lado de los fondos de inversión, que compraban bonos de América Latina y Asia, como BlackRock, Franklin Templeton y Pimco. Este último tiene 42% de sus inversiones en mercados emergentes, la mayoría en bonos del gobierno de Brasil. EPFR Global, una compañía que analiza fondos de inversión, citada por el diario estadounidense, calcula que los fondos globales han convertido el 16% de sus activos en bonos de los países emergentes, cuando lo recomendado es colocar solo un 2.5%, una exposición demasiado alta.

    Como siempre, los capitales especulativos tomaron sus riesgos, hicieron sus ganancias y ahora se retiran.

    Lo que no se sabe es cuándo va a parar el efecto dominó de la devaluación china, y la sucesión de caída de todas las monedas asiáticas y latinoamericanas.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    China, EEUU, Brasil, México
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