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    Un mendigo mexicano

    Peligro: La pobreza se estanca en América Latina

    © AFP 2019 / Fernando Castillo
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    De los últimos datos que maneja la ONU se desprende que, pese a las mejoras alcanzadas entre 2002 y 2008, la pobreza sigue siendo muy elevada en América Latina, afectando a colectivos desfavorecidos y en mayor medida a las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las poblaciones rurales.

    La reducción de la pobreza se ha estancado peligrosamente en América Latina y el Caribe, lo que puede favorecer el aumento de la desigualdad económica y la generación de tensiones sociales. El crecimiento económico no basta por sí solo para combatirla. Debe ir acompañado de inversiones en la calidad de la educación y en los servicios de salud que garanticen un nivel mínimo de protección ante sucesos adversos como son el desempleo, la enfermedad, la recesión económica, la inseguridad o los desastres naturales, capaces de llevar a la población fácilmente a la pobreza. Los pobres son "la deuda que aún tiene toda América Latina” en palabras del Papa Francisco.

    Del análisis de los últimos datos que maneja la ONU, a través de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se desprende que, pese a las mejoras alcanzadas entre 2002 y 2008, la pobreza sigue siendo muy elevada en América Latina, afectando a colectivos desfavorecidos y en mayor medida a las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las poblaciones rurales.

    De acuerdo a las estadísticas de la CEPAL, el 28% de la población latinoamericana (167 millones de personas) era pobre en 2014; y el 12%, indigente (71 millones). Aquí es preciso hacer una acotación metodológica: por "pobre" se entiende aquella persona que malvive con menos de 4 dólares estadounidenses al día; por "indigente" o pobre extremo, el que sobrevive con menos de 1,25 dólares.

    Ese porcentaje era casi el doble en 1990 y se mantuvo hasta 2002, año en que comenzó a reducirse hasta casi la mitad, mostrando una muy clara mejora. La fuerte contracción de la pobreza se produjo entre 2002 y 2008; y hasta 2011 se ralentizó. A partir de ese año se detuvo, principalmente a causa del inicio de la caída de los precios internacionales de las materias primas. Ahora se corre el riesgo de que se invierta esa tendencia y aparezcan desajustes indeseados.

    Con la reciente desaceleración económica que padece toda la región latinoamericana, el PNUD estima que podría llegar una "recaída" y que cerca de 1,5 millones más de hombres y mujeres caerán en la pobreza hasta finales de este año. Ellos se sumarán a los 1,7 millones de latinoamericanos que ya cayeron en ella en 2014.

    Preocupan los más de 200 millones de latinoamericanos "vulnerables": aquellos que ni se clasifican como “pobres", ni han logrado ascender a la "clase media" pues ganan menos de 10 dólares día pero más de 4. Así, el economista jefe del PNUD para América Latina y el Caribe, George Gray Molina, teme que cinco millones de latinoamericanos puedan volver a caer este año en la pobreza con la previsión de crecimiento del 0,4% en la región anunciada por el Banco Mundial. 

    No todos pueden decir que se ha estancado el índice de pobreza. México es la clara excepción pues allí ha subido. La segunda mayor economía de América Latina ha visto crecer su número de pobres entre 2012 y 2014: pasó del 45,5% al 46,2% del total de habitantes hasta llegar a los 55,3 millones de personas. Según asegura la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México "es el único país latinoamericano que registra una tendencia regresiva en materia de reducción de la pobreza".

    ¿Por qué hay más pobres mexicanos? Las razones son varias y muy profundas y van desde la reducción de la tasa de crecimiento de la economía a la desigual distribución de los ingresos, pasando por una política económica muy desafortunada. El sistema no grava lo suficiente a las capas más favorecidas de la sociedad ni usa el gasto público como un estímulo para generar empleo y crecimiento. De hecho, México todavía es un país donde casi dos tercios de la población activa trabaja sin derecho a pensión ni seguridad social. El aumento de la pobreza en México serviría  para explicar ciertos episodios de violencia que allí se producen

    En cuanto a la llamada pobreza multidimensional, que incluye indicadores de nivel de vida, vivienda, servicios básicos, (agua, saneamiento, energía), educación, y privaciones en materia de empleo y de protección social, el porcentaje también ronda el 28% (datos de 2012) en toda Latinoamérica, aunque también existen diferencias enormes entre los países, siendo Nicaragua, Honduras y Guatemala los que presentan los valores más elevados (mayores al 70%) mientras que los más bajos se encuentran en Chile, Argentina y Uruguay (alrededor del 10%). Se puede observar que en los países donde se registra la mayor cantidad de pobres también son aquellos donde la pobreza es más intensa, es decir, que esos pobres presentan una mayor cantidad de privaciones.

    Todo esto se da precisamente en un año de especial importancia para las Naciones Unidas, porque en septiembre de 2015 la organización hará balance de los ocho Objetivos de desarrollo del Milenio (ODM) que se establecieron en 2000. El primero de ellos es "erradicar la pobreza extrema y el hambre".

    El PNUD también denuncia que la distribución de la riqueza sigue siendo muy desigual en toda Latinoamérica y también dentro de los propios países de la zona; por ejemplo, en los estados de São Paulo (sudeste) y Piauí (norte) en Brasil o de Nuevo León (noreste) y Chiapas (sur) en México.

    Las cifras al respecto son francamente irritantes. De los 20 estados más desiguales del mundo en términos de ingresos, 10 son latinoamericanos y esa "lista negra" (basada en el coeficiente de Gini) incluye a Chile y Brasil. Aunque la región está mejor situada que hace una década, es indispensable seguir invirtiendo en formación de capital humano y en la construcción de infraestructuras. También se hace necesario reformar los actuales sistemas fiscales para que paguen más los más ricos.

    “Desde 2012 en América Latina hay un estancamiento en el avance contra la desigualdad en la región”, apunta preocupada Rebeca Greenspan, la secretaria general iberoamericana.

    Enrique Peña, presidente de México
    © Foto : Presidencia de la República de México
    Los extremos de la desigualdad económica conducen inevitablemente también a la desigualdad en materia política, pues los gobiernos son menos propensos a ofrecer sistemas de protección social que puedan salvaguardar a los más pobres cuando se presenta una crisis. Eso genera malestar y protestas entre la población y, lo que es más importante, supone un peligro para todos.

    "La desigualdad importa no sólo para los que están en el extremo más pobre sino para la sociedad en su conjunto, ya que amenaza la cohesión social y dificulta la movilidad social, lo que alimenta las tensiones sociales y pueden conducir a disturbios civiles y a la inestabilidad política", dice la agencia de la ONU a modo de advertencia.

     

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    pobreza, economía, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), CEPAL, Rebeca Greenspan, América Latina, México
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