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    Grecia, UE y las facetas de la crisis

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    Referéndum en Grecia (63)
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    Si la economía fuera una ciencia exacta, el Premio Príncipe de Asturias y Nobel (por ese orden), Paul Krugman, no tendría por qué desgañitarse sobre el papel, apoyando desde el New York Times las tesis de las huestes antiausteridad.

    Pero a los Krugman y otros Nobel de izquierda, como Joseph Stiglitz, se oponen otros cientos de expertos, defensores de la contención del gasto público y de la aplicación de sacrificios que recaen inevitablemente sobre las clases medias y bajas de los países afectados por el choque económico y financiero que vive el mundo desde 2007.

    Los aparatos de propaganda de los dos bandos enfrentados por el caso griego han agotado los argumentos económicos para defender sus tesis, ocultas tras una aparente confrontación de orgullos.

    Un grafiti en uno de los edificios en Atenas
    © AP Photo / Thanassis Stavrakis
    Intereses soterrados tras orgullos enfrentados

    Por un lado el orgullo griego, o de una parte de Grecia, representado por Syriza, que argumenta con mensajes de defensa ante las «imposiciones» y de resistencia a la pretendida «humillación» exigida por la Comisión Europea, el FMI y la BCE. El líder de la izquierda «radical» griega ha sabido aguantar la presión exterior y desesperar a sus interlocutores en una negociación que ha permitido ocultar las peculiaridades de la sociedad griega en cuestiones como prejubilaciones, ausencia de cadastro, economía paralela oficializada, o el monstruoso presupuesto de defensa destinado, en teoría, a protegerse de su vecino y también miembro de la OTAN, Turquía.

    Al orgullo griego se opone el orgullo de la Europa comunitaria. En realidad, en Bruselas, más que la cuestión económica, parece preocupar el golpe sicológico que representaría la victoria del No en el plebiscito convocado en urgencia por el jefe de gobierno griego, Alexis Tsipras.
    La UE teme perder la etiqueta de proyecto indestructible.

    El orgullo de los gobiernos europeos que han aplicado sin rechistar las normas de Bruselas (España, Irlanda o Portugal) quedaría también en entredicho si a Atenas se le permitiese evitar lo que a ellos se les exigió a cambio de desmontar buena parte del estado de bienestar anterior a la crisis.

    El club europeo ha representado el paraíso para los países del sur de Europa que vivieron dictaduras hasta la década de los 70, y para los pueblos de la Europa Central y Oriental, antes situados detrás del «Telón de acero». Pero esa atracción, mezcla de paraguas protector ante militares golpistas y, sobre todo, grifo inagotable de ayuda económica, se está agrietando.

    En los últimos días de campaña, el FMI anunció que Grecia no podría satisfacer la deuda y una quita sería necesaria. El FMI, la bestia negra de la izquierda mundial durante décadas, ofrecía argumentos, gratis esta vez, a Syriza, para aumentar la confusión de los despistados.

    Fantasmas y amenazas

    Como los argumentos económicos para defender las soluciones a la crisis griega y europea son discutibles y variados, los comentaristas, analistas, especialistas y periodistas, en general, optaron en las últimas horas por el argumento definitivo: la geopolítica. Así, tras consultar los mapas, decidieron que Bruselas debe ceder en sus pretensiones para que Rusia no sea el beneficiado con la situación. Algunos defensores de este razonamiento subrayan que Moscú juega la baza griega para debilitar a la Unión Europea y a la OTAN en su flanco estratégico más sensible.

    A miles de kilómetros de Bruselas, Barack Obama habría elevado la voz ante sus aliados europeos para que se dejen de disquisiciones económico-ideológicas: el flanco sur de la OTAN está en peligro, habría advertido el comandante en jefe de los Estados Unidos.
    ¿El fantasma de la amenaza rusa será suficiente para convencer a los banqueros?

    La amenaza que ha dejado de ser un fantasma es la del «corralito» griego. Los ciudadanos de ese país son rehenes desde hace días de la partida de póquer entre sus gobernantes y los acreedores europeos. Y cualquier resultado en el referéndum del domingo no pondrá fin ni a las negociaciones ni a los sacrificios.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Tema:
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    Etiquetas:
    referéndum, crisis económica, Banco Central Europeo (BCE), Syriza, Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional (FMI), Grecia
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