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    "Al final la vida sigue igual".

    — Cancionero popular

    En política nunca existen espacios vacíos, intermedios, descansos o casualidades, cada decisión está sujeta a un cálculo frío y a una lógica en términos del mercado electoral. Por eso, a nadie sorprende la decisión de Hillary Clinton de anunciar su candidatura para las elecciones presidenciales que se realizarán recién en noviembre de 2016, es decir en 18 meses. Seguro que la demócrata pensó que no había tiempo que perder y se lanzó a la arena electoral anticipando a todos sus contrincantes.

    No había pasado una hora desde el anuncio, cuando el portal electrónico del Comité Republicano arrancó con la campaña "DETENER A HILLARY" ("Stop Hillary"). A los minutos, los portales ligados al Partido Demócrata respondieron con la consigna "DETENER A JEB" ("Stop Jeb"), en referencia al candidato más voceado por el Partido Republicano, pero todavía no anunciado, John Ellis "Jeb" Bush, el otro hijo del ex presidente George H.W. Bush y hermano del también ex presidente George W. Bush.

    Lo gracioso de esta guerra política recién comenzada, consiste en crear en la opinión pública la idea de que cada candidato representa un camino más rentable, pragmático y más aceptable para el elector norteamericano que ayudará al país a salir de la actual crisis económica y que fortalecerá la seguridad nacional de los EEUU. Lo que no dicen los medios de comunicación globalizados, tanto nacionales como extranjeros, es que, según el autor del libro "The American Ideology", Andrew Levin, "no tiene la importancia el resultado del voto, no tiene la importancia el partido que gane-el resultado va a ser siempre el mismo-de acuerdo a los deseos de los que dominan las finanzas globales".
    Estos modus vivendi y modus operandi de Norteamérica no es una creación moderna, sino que habían sido institucionalizados ya en 1776 dirigiendo el destino de este país "elegido" por la "voluntad de la providencia" durante ya casi 239 años. Si analizamos la historia de EEUU coincidiremos con la conclusión a la que arribaron Andrew Levin o Howard Zinn que afirmaban que antes de que algún candidato decida producir cambios en el sistema, el sistema cambiará al candidato o su modo de pensar.

    Por eso, no es de extrañar que prácticamente no haya diferencia en el planteamiento de candidatos republicanos como demócratas. Como decía Friedrich Nietzsche, "no hay hechos, hay interpretaciones". Desde este punto de vista tanto Jeb Bush como sus posibles competidores por el Partido Republicano, incluyendo a Ted Cruz, Scott Walker Mario Rubio o Chris Christie seguirán la doctrina del neoconservador Paul Wolfowitz formulada en 1992. Lo mismo harán Hillary Clinton y sus posibles colegas demócratas, como Jim Webb, Bernie Sanders o Elizabeth Warren.

    Todos ellos coinciden con la premisa de Wolfowitz que "Estados Unidos debe mostrar un necesario liderazgo para establecer y proteger un Nuevo Orden Mundial convenciendo a los potenciales competidores a que no aspiren un rol geopolítico más importante del que tienen y no traten de tomar la actitud más agresiva para proteger sus intereses". Esta doctrina por ejemplo, establece claramente que "Rusia seguirá teniendo el mayor poder militar en Euroasia y será el único país capaz de destruir a Norteamérica".

    Guiados por esta conclusión todos los gobiernos norteamericanos, sean demócratas o republicanos, se esforzaron en debilitar a Rusia creando falsas ilusiones respecto a la "Perezagruzca" (política de acercamiento) mientras siguen expandiendo la OTAN alrededor de este país. Este proceso fue iniciado con el presidente republicano George H.W. Bush (1989-1993), luego se aceleró con el demócrata Bill Clinton (1993-2001), se solidificó con el republicano George W. Bush hijo (2001-2009) y se proyectó a un nivel más agresivo durante el gobierno del presidente demócrata Barack Obama, convirtiendo a Rusia en un "enemigo de la Unión Europea y de los Estados Unidos".
    Los actuales candidatos a la presidencia, tanto anunciados como los que están en víspera de este anuncio, seguirán la misma política y mostrarán que no es aceptable para Washington y Bruselas que Rusia posea el 38 por ciento de todos los recursos naturales del planeta y mantenga al mismo tiempo un alto nivel de soberanía. Hillary Clinton, Jeb Bush y otros posibles candidatos, que están acostumbrados a la obediencia de la mayoría de los países del mundo a Washington, jamás podrán aceptar que el líder ruso Vladimir Putin declare: "Hay muchas amenazas que no podemos predecir. Pero si seguimos manteniendo la situación interna estable y la consolidación de la sociedad que vemos ahora, entonces no tenemos que temer a ninguna amenaza".

    Tampoco les agrada el "cambio de la época" en América Latina y harán todo lo posible para revertir este proceso cegados por la ansiedad del dominio. Precisamente esta ceguera no le deja ver a Washington sus limitadas posibilidades en hacer retornar el continente al pasado y a la dependencia. En la reciente reunión de CARICOM, Barack Obama ofreció a 15 países caribeños un mil millones de dólares para salir de PETROCARIBE y reorientarse al gas licuado norteamericano. Obama no se da cuenta, ¿o sí?, que esta cantidad de estímulo financiero significa una dádiva de 66 millones de dólares para cada nación y que no son suficientes para iniciar este proceso.

    Lo curioso es que Hillary Clinton está apelando al voto latino que cuenta con 23 millones de electores, olvidándose de su cautela respecto a la amnistía migratoria. También en su libro, "Hard Choices" anuncia que "mujeres y niñas son puntos centrales en nuestra política exterior". Sin embargo, seguro que no pensó en estas personas cuando votó en el Congreso por la Autorización del Uso de la Fuerza Militar, por la guerra en Irak y cuando estaba supervisando la destrucción de Libia. Todos se acuerdan de su famosa frase sobre la muerte de Muamar Gadafi: "Venimos, vimos y él murió" y luego se río.

    La defensora de niñas y mujeres tampoco se acuerda que durante el gobierno de Bill Clinton murieron en Irak más de un millón de personas, la mayoría mujeres y niños debido a las sanciones económicas impuestas por Washington y el otro millón durante la guerra en Irak que la actual candidata apoyó. También está en su conciencia la tragedia del consulado norteamericano en Benghazi (Libia), el fracaso de la misión secreta a Irán, la formación del EIIS (Estado Islámico en Irak y Siria) y el avance del fascismo en Ucrania.

    Como secretaria de Estado (2009-2013) supervisó el golpe de Estado en Honduras en 2009 contra el presidente legítimamente elegido, Manuel Zelaya, estaba al tanto del intento de golpe contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa en 2010, otro intento el mismo año contra Evo Morales en Bolivia y un golpe de Estado en 2012 en Paraguay contra el presidente Fernando Lugo. Con este prontuario podemos decir que Hillary es una especialista en cambiar los gobiernos que no son de agrado de la Casa Blanca.

    Desde este punto de vista la señora Clinton, según la periodista Kelley Vlahos de "American Conservative", "es lo que el departamento de Defensa estaba buscando. Hillary es superior en dinero, influencia y reconocimiento. Podría representar un halcón de guerra más formidable, nunca visto durante la última generación". Respecto al dinero, Hillary tiene a su disposición unos 2,4 mil millones de dólares (la campaña electoral de Obama costó cerca de un mil millones de dólares).

    Pero su dinero podría traerle algunos disgustos, según anunció el autor del libro "Clinton Cash" que saldrá a la venta el próximo 5 de mayo, Peter Schweizer quien detectó irregularidades financieras en la Fundación Clinton. En términos de la influencia, Hillary es muy cercana al Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y al Grupo Bilderberg cuyos miembros la convencieron en la reunión de 2008 a la que asistió para retirar su candidatura a favor de Barack Obama y aceptar la secretaría de Estado. La próxima reunión de Bilderberg Group está programada para 14 y 15 de mayo de este año y allí se sabrá si Hillary Clinton pretenderá la presidencia de EE.UU.

    En lo que respecta a los republicanos, por el momento Jeb Bush, de 62 años, se proyecta como el candidato mejor preparado, en comparación con Ted Cruz, Chris Christie, Scott Walker y Marco Rubio quienes en sus discursos políticos muestran un conocimiento y el coeficiente de inteligencia que hacen palidecer hasta a la tristemente famosa ex candidata vicepresidencial republicana Sarah Palin (2008). Las frases de aquella, hablando tonterías e incongruencias entraron en la historia de las campañas presidenciales e influyeron en el fracaso de John McCaine que aspiraba el sillón presidencial.

    Jeb Bush igual que Hillary Clinton es partidario de la firma de los tratados: TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) en que están participando 11 países y el TTIP (Tratado Transatlántico para la Inversión y el Comercio) que se están negociando en secreto por los gobiernos y multinacionales. Cada uno de estos tratados será un "Caballo de Troya" para los países firmantes pues atentarán contra la soberanía de las naciones firmantes y les encaminaría al triste destino de México que hace 20 años firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá y hoy es una ruina donde impera la violencia y la pobreza.

    Para los detractores de Jeb Bush, su posible elección significará "perpetuar" la presencia de la familia Bush en el poder. No hay que olvidar que George H.W Bush padre estuvo en el poder 12 años y de ellos ocho años de 1981 a 1989 como el vicepresidente y de 1989 a 1993, presidente. Pocos saben que después del atentado contra el presidente Reagan en 1981 las riendas del poder de la Casa Blanca pasaron inadvertidamente para la mayoría de la población a George Bush. Fue George Bush padre quien supervisó Iran ContraGate y el destino de 500 toneladas de cocaína que fueron llevados a Los Ángeles de Bolivia por el cartel de Roberto Suárez con el dinero y la supervisión de la CIA, el coronel Oliver North y el asesor de la Seguridad Nacional, almirante Poindexter.

    Posteriormente su hijo George W. Bush ocupó la presidencia por ocho años (2001-2009). Los resultados de la política de la familia Bush están manteniendo al mundo entero en un estado de ansiedad, incertidumbre y caos. Sus consignas "iluminadas" de la "guerra permanente" de "El que no está con Nosotros, está contra Nosotros" hacen derramar la sangre de los inocentes y hace de nuestra tierra poco habitable para los que conservan hasta ahora la capacidad de pensar y analizar.

    Igual como Hillary Clinton, Jeb Bush es cercano al Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores) y al Grupo Bilderberg. A la vez, Jeb, igual como su padre y su hermano son miembros, según el editor de International Forecaster James Corbett, de la sociedad secreta elitista de Yale University "Scull & Bones" (Calavera y Huesos). Entonces la "Guerra contra el Terror", el "Caos Programado", y las Revoluciones en Colores" etc. seguirán su rumbo igual como con los demócratas.

    ¡Prepárese, el Mundo! "La historia", según la herencia que nos dejó Eduardo Galeano antes de morir, "es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será".

     

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Campaña electoral de Hillary Clinton podría ser la más cara de la historia
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    Partido Demócrata (EEUU), Partido Republicano de EEUU, Jeb Bush, Hillary Clinton, EEUU
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