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    La formación progresista Podemos celebró el sábado 31 de enero su primer año de vida reuniendo en Madrid a decenas de miles de personas llegadas de toda España, unas 150.000, en una demostración de fuerza sin precedentes para un partido político y que ha dejado atónitas a las organizaciones convencionales, conservadores y socialistas.

    No querían protestar contra nada ni contra nadie sino anunciar, en plan festivo, que 2015 será el año del cambio, el año de la esperanza y de la ilusión, el año del fin de unas políticas de austeridad que solo han traído paro, pobreza y mucha desigualdad, el año del fin de unas duras medidas que han deteriorado los servicios públicos y que han enterrado los derechos sociales por los que tanta gente luchó durante tantos años.

    “Queremos una movilización histórica, queremos que los participantes digan a sus hijos y a sus nietos: Yo estuve en la marcha del 31 de enero en la que empezó una nueva era de cambio político” proclamó Pablo Iglesias, líder de Podemos, el día anterior a la manifestación. Y lo consiguió.

    La victoria de Syriza en Grecia ha dado nuevas alas a un partido que surgió del movimiento de los indignados en 2011 en las plazas de media España, decepcionados por un sistema salpicado por la corrupción política y económica, lleno de prepotencia, y con una política que ha dejado sin futuro a toda una generación.

    Con un paro juvenil de más del 50%, con 5,4 millones de españoles sin trabajo y 700.000 hogares sin ingresos estables, Podemos tiene mucho recorrido por delante. Y las encuestas lo confirman, al situar a la formación como la primera que puede romper el escenario político de centro-derecha y de centro-izquierda imperante en España desde la muerte del dictador Francisco Franco.

    Así ha ocurrido en Grecia, donde los socialistas tradicionales están a punto de desaparecer del mapa político. Y así puede ocurrir en España. Hoy Syriza ha demostrado que “Sí, se puede”, lema de los acólitos de Podemos.

    Iglesias, el político mejor valorado en España, felicitó desde el corazón de Madrid a Alexis Tsipras, el líder de Syriza, por realizar en solo seis días lo que otros gobiernos tardan años en hacer. “El viento del cambio empieza a soplar en Europa” dijo ante los vítores de los manifestantes que enarbolaban con orgullo banderas griegas, republicanas, de las autonomías, pero ninguna oficial de España.

    “¿Quién decía que no se puede? ¿Quién decía que un Gobierno no puede cambiar cosas? En Grecia se ha hecho más en seis días que otros gobiernos en años”, clamó Iglesias ante su partido-movimiento que aúna como ningún otro la ilusión y la esperanza de cambio por un mundo mejor. El dirigente, de 36 años, ha sido el primer político español en aplaudir las medidas de Syriza nada más llegar al poder.

    Iglesias recordó a la muchedumbre que el nuevo Gobierno griego ha devuelto la electricidad a 300.000 familias que no podían pagarla, ha frenado las privatizaciones en curso, ha recuperado la sanidad gratuita para todos y ha reconocido la nacionalidad griega a todos los niños que viven en el país. “Ha retirado las alambradas que separaban a las instituciones del pueblo”, agregó en la Puerta del Sol, mientras los manifestantes repetían “Sí, se puede”.

    Las políticas del presidente conservador Mariano Rajoy “no crean empleo, reparten miseria, ¿eso es recuperación?”, se preguntó el dirigente, que arremetió contra “los salarios que no permiten a la gente salir de la pobreza”. “Soñamos, pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños”, dijo varias veces Iglesias en un vibrante discurso que pasará a la historia, para recordar que “desde que empezó la crisis el número de ricos ha aumentado un 27%, el mismo número que vive hoy en riesgo de pobreza. ¿Es esta la recuperación económica?” repitió el eurodiputado profesor de ciencias políticas.

    Podemos ofrece cambiar las cosas. “Ellos lo llaman un experimento que traerá el caos, nosotros lo llamamos democracia”. Por eso “apoyamos a nuestros hermanos” dijo en referencia a Syriza, “pero nadie hizo los deberes por ellos, como tampoco los harán por nosotros” matizó el dirigente que recuerda que “España no es Grecia”, porque España es la cuarta economía de la zona euro.

    A Podemos no le ha gustado nada la ausencia de mujeres en el nuevo Gobierno de Atenas.

    Un partido sin estructura y sin experiencia

    Pero hay más diferencias entre las dos formaciones que prometen cambiar el panorama político que hemos conocido hasta ahora. Syriza es un partido mucho más estructurado y con experiencia de poder, tanto en el Parlamento griego, como segunda fuerza política antes de llegar al Gobierno, como en el poder municipal.

    Podemos, formación ideada por un grupo de profesores de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, carece de experiencia gubernamental, no tiene estructura y tampoco tiene programa político, solo ideas que le llevan a defender la socialdemocracia de los países escandinavos.

    Su primer embate político, para emular a Syriza, llega en marzo con las elecciones anticipadas en Andalucía, la región más poblada de España. Podemos dice salir a ganar, pero la realidad es que no tiene ni siquiera un líder nombrado como candidato a la comunidad.

    Esta va a ser su primera prueba de fuego, en mayo llegan las municipales y autonómicas y en noviembre las legislativas. La mayoría de las encuestas colocan a Podemos en el primer o segundo puesto, pero todavía hay mucho camino por recorrer.

    Partidos políticos y medios públicos y privados convencionales han lanzado una brutal ofensiva para desprestigiar a sus dirigentes, hasta el punto de que el diario El País, tuvo que pedir disculpas por publicar una información que resultó ser falsa.

    Pero las críticas del establishment logran el efecto contrario: más simpatizantes para el partido liderado mayoritariamente por personas menores de 40 años que no vivieron la transición de la dictadura a la democracia.

    Después de Grecia, España será posiblemente el país que navegue en las aguas del cambio en 2015 y recupere “la democracia para la gente frente a la casta”, como denominan a las élites dirigentes. Pero no solo navegará por las aguas locales, sino también irrumpirá en océanos internacionales.

    Syriza y Podemos no abrazan los aires neoliberales que soplan en Bruselas desde hace años, dominados por el dictado de Alemania, pero tampoco apoyan la política intransigente contra Moscú, como se demostró en la primera votación esta semana pasado para ampliar las sanciones a Rusia, en donde Grecia se resistió ante esa deriva.

    Podemos también tiene sus propias ideas de cómo relacionarse con la potencia del Este y no son precisamente las que imperan hoy en Bruselas.

    No cabe duda que 2015 será el año que convulsionará a España, a Grecia y posiblemente a gran parte de Europa.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    Syriza, Podemos, Alexis Tsipras, Pablo Iglesias, Grecia, España
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