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    LONDRES (Sputnik) — La pesca es un escollo en las negociaciones sobre la nueva relación entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) que empezará cuando se consuma el Brexit el 31 de diciembre, debido a lo cual comunidades costeras comunitarias afrontarán un problema existencial si ambas partes no llegan a un acuerdo.

    El tiempo se agota para cerrar y ratificar un tratado antes de que termine la fase de transición del Brexit, a las 23:00 horas GMT de la Noche Vieja. "Competencia justa y una solución sostenible para nuestros pescadores y pescadoras son la llave para alcanzar un acuerdo", tuiteó esta semana Michel Barnier, el negociador jefe de la Comisión Europea.

    Baza británica

    El fracaso de las negociaciones provocaría la introducción de impuestos en el comercio de bienes entre los viejos socios y la expulsión de pesqueros comunitarios de las aguas territoriales británicas. Cuatro patrulleras de la Marina Real, de 90 metros de eslora, con helicóptero y cañones, están en alerta para entrar en acción contra barcos con bandera de Estados europeos que intenten faenar en su perímetro de 200 millas náuticas soberanas.

    La pesca es la única carta bajo control de Londres en la partida contra Bruselas. Está en mano del primer ministro, Boris Johnson, mantener abiertos los caladeros a la flota de la Unión. En cambio, pide preservar el libre acceso al mercado común para que el comercio con el bloque de los Veintisiete prosiga sin cuotas ni aranceles. El mandatario conservador insiste en un pacto que reconozca al "Reino Unido como estado costero independiente" y se base en un sistema de redistribución de licencias ajeno a las prácticas históricas que sostienen la Política Pesquera Común (PPC) desde su creación en 1983.

    Tradición e historia

    La Alianza Europea de Pesca (EUFA, por sus siglas en inglés), que engloba asociaciones de nueve países pesqueros de la UE, quiere justamente lo contrario y defiende el estatus quo. "Los derechos de acceso simplemente reflejan pautas de pesca tradicionales", defiende la EUFA. "Son muchos los barcos y las familias que están pescando desde el siglo XIII en aguas del Reino Unido", remarca Iván López Van der Veen, de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA).

    La tradición favorece al bloque comunitario en el reparto de los recursos bajo soberanía británica. Ian Napier, asesor jefe del Centro Marino de la Universidad de las Tierras Altas e Islas de Escocia, ilustra el desequilibrio instaurado en la PPC en análisis comparativos de las capturas estimadas por parte de barcos con bandera británica y de pesqueros con pabellón del resto de la UE.

    Desequilibrio

    Así, casi 2 millones de toneladas de pescado y de marisco, con un valor estimado en 1.700 millones de libras (cerca de 1.900 millones de euros al cambio actual), se capturaron en aguas británicas en 2018. Un tercio del total en peso fue descargado por pesqueros de pabellón británico y algo menos de la mitad en cuanto a su precio en el mercado.

    Por otro lado, la flota británica llevó a puerto 700.000 toneladas ese mismo año, con el 80% faenado en su propia zona exclusiva y un 15% en otros caladeros de la UE. El análisis no tiene en cuenta los navíos de armadores de la UE27 o financiados con capital europeo que disponen de licencia británica.

    En la flota del norte de España con derecho a cuotas del Reino Unido, operan 88 pesqueros con bandera nacional, otros 55 en copropiedad con otros miembros de la UE y 28 más de pabellón británico, según CEPESCA.

    "Qué poco oímos de las licencias que se concedieron a armadores británicos, cuando nos adherimos a la política pesquera común, que rápidamente las vendieron a los europeos que desde entonces pueden pescar en nuestras aguas", comentó el exministro conservador Michael Helseltine en una columna en el dominical The Observer.

    Ranking de países

    Napier calcula que el Reino Unido ocuparía la posición 13 del ránking mundial de naciones pesqueras si tuviera garantizado el 84% de las capturas anuales en sus aguas soberanas. Ese porcentaje posiblemente fue el punto de partida de Johnson en el pulso por recuperar los recursos del mar. A la ecuación hay que añadir la dependencia de la industria en los mercados continentales: dos tercios de las capturas británicas se exportan a la UE.

    China está en la cima del mapa mundial de pesca, con el 15% de las capturas globales contabilizadas por peso, seguido de Perú (8,5%); Indonesia (7,89%); Rusia (5,7%). La UE27 se coloca en sexto puesto (5,5%) mientras que el Reino Unido queda rezagada en el número 26 (0,8%), de acuerdo con la investigación del académico escocés.

    Etiquetas:
    pesca, Reino Unido, Brexit
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