En directo
    Europa
    URL corto
    33013
    Síguenos en

    Constanze Manziarly era una nutricionista y cocinera austriaca que trabajó para el líder nazi Adolf Hitler. Gracias a las cartas que escribió a su familia, ahora podemos conocer cómo fue la última comida del 'führer'. Su testimonio fue recogido por el escritor Stefan Dietrich en su libro 'Constanze Manziarly: la última nutricionista de Hitler'.

    Se trata de un archivo de 18 cartas datadas de entre abril de 1943 y diciembre de 1944. Dietrich consiguió conocer el contenido de estas misivas gracias a la hermana de Manziarly. En sus testimonios, la cocinera revelaba a su familia los hábitos alimenticios "muy específicos" de los nazis, los problemas de digestión crónicos que tenía el mismísimo dictador y el estrés que vivió ella mientras trabajaba para Hitler.  

    La información tal vez más interesante que pudo encontrarse en estas cartas fue sobre lo último que había comido el líder nazi antes de suicidarse. El 30 de abril de 1945, Manziarly cocinó para Hitler unos espaguetis "con una ligera salsa de tomate", destaca el escritor.

    Las cartas de la cocinera no son el único testimonio que contiene información sobre el menú de aquel día. Una de las dos secretarias de Hitler, Traudl Junge, escribió en su diario que se le ordenó a Manziarly preparar una cena como si fuera para el líder nazi con la intención de ocultar su muerte.

    "Pero nadie se comió los huevos fritos y el puré de patatas”, revelaron las memorias de Junge. 

    No obstante, Dietrich se muestra escéptico acerca del tema y señala que debe tratarse de un error, ya que nadie podría ver o percatarse de lo que estaba haciendo Constanze. 

    ¿Cómo llegó a ser la cocinera de Hitler?

    Constanze Manziarly nació el 14 de abril de 1920 en la ciudad austriaca de Innsbruck en una familia de clase media y fue bautizada en honor a la esposa del legendario músico Mozart. Debido a su interés en la música aprendió a tocar piano. Además, tenía un carácter tranquilo, era atenta, concienzuda y bien educada, recuerda el escritor. 

    Después de graduarse del Instituto Estatal de Profesiones Económicas de Innsbruck donde estudió cocina dietética, la joven consiguió unas prácticas en el hospital del profesor Werner Zabel: Biologisches Kurheim. Esta clínica privada se encontraba cerca de la ciudad de Berchtesgaden, en la que Hitler tenía una de sus residencias. 

    De hecho, fue Zabel quien encargó a Constanze Manziarly preparar la dieta y las comidas para Hitler, que en aquel momento despidió a su cocinera por ser de ascendencia judía.

    Durante su servicio para el líder nazi, la joven no mostró mucho entusiasmo sobre su trabajo y aseveró en una de sus cartas que lo hacía por obligación. Fue a principios de julio de 1944, cuando a la mujer le preguntaron si estaba dispuesta a formar parte del equipo de Hitler. 

    "La gente sigue diciéndome que es un privilegio esta misión, uno que miles de personas me envidian. ¡Oh, si supieran lo que hay en todo esto! Con qué gusto le entregaría todo a alguien con experiencia, alguien más apropiado, y recuperaría mi paz mental en su lugar", escribió la austriaca en una de sus cartas.

    Por desgracia, no hay evidencia ni información sobre el paradero final de la joven después de que se suicidó Hitler. 

    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook