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    La máquina Enigma es un dispositivo de encriptación alemán que fue utilizado por las fuerzas nazis para enviar mensajes secretos durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, un grupo de buzos recuperó uno de estos aparatos del fondo del mar Báltico. Estos artefactos son considerados una reliquia, ya que muy pocas unidades han sido recobradas.

    Los investigadores de la empresa Submaris descubrieron Enigma en la bahía Gelting, cuyas aguas bañan la costa norte de Alemania. Se toparon con el aparato mientras retiraban las redes de pesca abandonadas que amenazaban la vida marina. El dispositivo se descubrió con ayuda de un sonar de visión lateral que los buzos utilizaron para identificar la red en la que esté había quedado atrapado, informa el tabloide británico Daily Mail.

    ​Lo más probable es que la máquina fue extraviada en el lecho marino en mayo de 1945, considera el buzo Frorian Huber. Aquel mes, al menos 47 submarinos alemanes fueron hundidos en la bahía Gelting por sus propias tripulaciones, que no querían dejar sus buques en manos de los Aliados.  

    "Sospechamos que nuestro Enigma cayó por la borda en el curso de este evento", destacó Huber.

    Diseñado poco después de la Primera Guerra Mundial por el ingeniero Arthur Scherbius para uso comercial, el motor de cifrado fue adoptado por muchos Gobiernos nacionales y Ejércitos, si bien las potencias del Eje fueron las que más utilizaron este aparato para codificar sus comunicaciones militares. Lo emplearon a medida que intentaban implementar su famosa estrategia blitzkrieg o guerra relámpago

    ¿Por qué fue tan crucial Enigma en su época?

    Este dispositivo hacía que la transmisión por radio fuese más segura. Enigma solía contar con varias ruedas que juntas formaban un circuito eléctrico que codificaba repetidamente un carácter introducido y lo reconfiguraba después de que se añadiese cada letra. Utilizaba una compleja serie de rotores y luces para encriptar mensajes intercambiando letras a través de un siempre cambiante código enigma.

    Los matemáticos polacos descubrieron la manera de leer mensajes nazis antes de 1939 y compartieron esta información con los militares británicos. Como resultado, los criptógrafos alemanes mejoraron la seguridad de sus máquinas al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. En este formato más seguro el aparato continuó siendo intocable hasta 1941, cuando otro equipo de investigadores junto con el matemático británico Alan Turing volvió a romper su código enigma.

    Los Aliados siempre soñaron con hacerse con estas máquinas y los libros de códigos utilizados por los alemanes para comprender los principios que hacían posible el funcionamiento de esta máquina y entender cómo se cambiaban los códigos de manera diaria. Finalmente, los expertos británicos de la instalación militar especializada en códigos Bletchley Park en el Reino Unido lograron aprender a descifrar las transmisiones de radio nazis.

    Etiquetas:
    Segunda Guerra Mundial, Alemania nazi
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