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    MOSCÚ (Sputnik) — La opositora moldava Maia Sandu se esfuerza para ganar la segunda vuelta de las presidenciales negociando una alianza con Renato Usatii, otro oponente del presidente actual, Igor Dodon, pero esta estrategia puede convertir en imposibles las promesas electorales de la candidata proeuropea.

    En la primera ronda de las elecciones, Sandu logró quitarle el liderazgo a Dodon: aunque en principio el presidente mantenía la primera posición, el conteo del voto extranjero le dio a la antigua primera ministra una ventaja de 3,55 puntos porcentuales.

    Como resultado, Sandu y Dodon pasaron a la segunda vuelta, con 36,16 y 32,61% de los votos, respectivamente, mientras que en la tercera posición se quedó Usatii, alcalde de la ciudad de Belti, con el 16,90.

    Este 3 de noviembre, Sandu anunció que pretende hacerse con el respaldo del electorado de Usatii, líder del partido Partidul Nostru (Nuestra Partido).

    "Tengo un mensaje para todos los votantes, incluidos aquellos que votaron por Usatii: ustedes quieren liberarse de la corrupción, castigar a los ladrones y liberar el país de Dodon. Lo mismo queremos nosotros. Lo podemos hacer con su apoyo", dijo, tras una reunión con el alcalde de Belti.

    Este, por su parte, comunicó que la alianza todavía no se ha pactado, pero sí que se examina. En concreto, Usatii le pone una condición a Sandu: disolver el Parlamento justo después de las elecciones presidenciales y convocar unos comicios legislativos anticipados, donde participará Partidul Nostru.

    "Dentro de varios días los juristas del partido de Sandu me ofrecerán un mecanismo de disolución del Parlamento, (...) si estamos seguros de que habrá resultado, se podrá continuar las negociaciones", dijo.

    Desde el punto de vista matemático, una alianza de Sandu y Usatii le asegura la victoria en la segunda vuelta, programada para el 15 de noviembre, pero el precio de esta jugada podría resultar demasiado alto para la candidata liberal.

    ¿Enemigo de mi enemigo es mi enemigo?

    Sandu ya se enfrentó a Dodon en las elecciones de 2016, cuando perdió la primera ronda con una diferencia de 9,27 puntos porcentuales, y en la segunda cedió 4,22 puntos porcentuales, con lo que su rival ganó los comicios con el 52,11% de los apoyos.

    Los dos tuvieron una oportunidad para cooperar en junio de 2019, cuando Sandu se convirtió en la jefa del Gobierno moldavo, entonces de la alianza de su bloque proeuropeo Acum (Ahora) y el prorruso Partido Socialista de Moldavia (PSM), que apoya a Dodon.

    Sin embargo, en noviembre del mismo año el Parlamento moldavo aprobó una moción de censura contra el Gobierno de Sandu, iniciada por los socialistas después de la decisión de la política de modificar el mecanismo de designación del fiscal general del país.

    Con esa reforma, Sandu pretendía encargarse de nombrar a un nuevo fiscal general, "honesto" y "valiente", para que facilitara la lucha contra la corrupción. Los socialistas, por su parte, condenaron la iniciativa, tachándola de anticonstitucional.

    En su campaña presidencial de este año, Sandu promete:

    • luchar contra la corrupción;
    • apoyar al empresariado;
    • intensificar el proceso de ingreso en la Unión Europea, con que Moldavia ya tiene el acuerdo de libre comercio y el régimen de exención de visados.

    Dodon, por su parte, es euroescéptico y considera a Rusia el principal socio económico y político de Moldavia. De esta manera, el 15 de noviembre los moldavos van a eligir entre dos destinos: uno europeo y otro ruso.

    En su campaña electoral, el líder socialista llama a los moldavos a votar por la "estabilidad". Dodon insiste en que Moldavia no necesita una nueva crisis política —que, asegura, traerá Sandu— y sobre todo ahora, cuando el país atraviesa por las crisis económica y epidemiológica (resultado de su gestión).

    Usatii, igual que Sandu, considera corrupto al Gobierno de Dodon, e insiste en la necesidad de hacer todo lo posible para que el presidente moldavo no consiga el segundo mandato.

    Pero tienen una diferencia clave. Usatii es un fuerte euroescéptico, y aboga por unos lazos más estrechos con Rusia. De hecho, durante la campaña electoral el alcalde de Belti se posicionaba como un candidato prorruso, criticando las políticas de la Unión Europea y Estados Unidos.

    Detrás de la condición que Usatii le pone a Sandu, de disolver el Parlamento y convocar legislativas anticipadas, está un objetivo obvio: llevar a su partido al Parlamento y lograr un puesto en el Gobierno. No se descarta que aspire a convertirse en primer ministro.

    En las elecciones parlamentarias de 2019, su Partidul Nostru pudo reunir solo 2,95% de los apoyos, lo que le dejó fuera del Legislativo. Pero ahora, después de lograr la tercera posición en la primera vuelta de las presidenciales, las posibilidades de Usatii de hacerse con la mayoría en el Parlamento ya no parecen tan frágiles.

    Hipotéticamente, si consigue su objetivo y asume como primer ministro, Usatii (según lo que dice ahora) jamás le permitirá a Sandu promover una política hacia el ingreso en la Unión Europea.

    Así que, si Sandu pacta una alianza con Usatii, no solo asegurará su victoria en las elecciones presidenciales, sino también creará unas circunstancias ideales para una nueva crisis política, algo de lo que advierte ahora Dodon.

    Etiquetas:
    Maia Sandu, Igor Dodon, elecciones, Rusia, Moldavia
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