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    MINSK (Sputnik) — Las fuerzas del orden público mantienen bajo control la situación en Bielorrusia, donde no cesan las protestas por los resultados de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 9 de agosto, declaró el presidente del país, Alexandr Lukashenko.

    "Los organismos del Ministerio del Interior mantienen firmemente el control de la situación, son capaces de prever su agudización, así como proteger a la sociedad, a cada ciudadano, de cualquier agresión", dijo el mandatario al presentar ante los miembros del Ministerio del Interior a su nuevo jefe, Iván Kubrakov, y al nuevo jefe de la Policía metropolitana, Mijaíl Grib.

    El presidente destacó la importancia de estos organismos para estabilidad y prosperidad del pueblo bielorruso.

    Además, declaró que no pretende obligar a nadie a que lo apoye y consideró prioritario conservar la soberanía del país en la actual situación.

    "No obligo a nadie a que se ponga de mi lado, ni a los estudiantes que supuestamente están en huelga, ni a los obreros, los campesinos, los funcionarios y los militares. No voy a esconderme tras las espaldas de nadie. Iré a dónde haga falta, a dónde me digan ustedes, para que ustedes no teman a nadie y defiendan a este país", dijo.

    Según el jefe de Estado, los ciudadanos deben decidir ellos mimos a quién quieren apoyar en la complicada situación política interna en Bielorrusia.

    "A los traidores no los quiere ni Dios y tampoco aquellos que hoy les dicen que vengan, aunque no se sabe a dónde ir. Lo que está pasando es un detalle, lo principal consiste en mantener la soberanía y la independencia de nuestro país, en saber dónde estaremos mañana nosotros y nuestros hijos y nietos", señaló.

    El líder bielorruso anunció que planea seguir nombrando a representantes de las instituciones armadas a los puestos de sus asesores en las regiones de la república y comentó las recientes designaciones de algunos.

    "Me pueden preguntar ¿por qué los militares? Diré que esta labor continuará. Estamos estudiando las candidaturas de uniformados para ocupar estos puestos en otras provincias del país", dijo.

    Es necesario no solo estabilizar la situación en el país, sino garantizar el orden y la disciplina, subrayó.

    Asimismo, advirtió de una respuesta más severa a los manifestantes que intentan desestabilizar la infraestructura estatal.

    "Los que intentan destruir y desestabilizar la infraestructura estatal deben saber que a partir de ahora, no tomamos prisioneros", dijo Lukashenko.

    El mandatario señaló que si uno de los manifestantes "toca a un militar, debe quedarse al menos sin manos".

    Según Lukashenko, los organizadores y participantes de los disturbios y acciones no autorizadas se guían por instrucciones de las revoluciones de color, acercándose a las etapas que se caracterizan por la radicalización.

    En este contexto, instruyó a las fuerzas de seguridad a responder a las protestas con mucho cuidado.

    Al mismo tiempo, expresó su confianza en que las autoridades logren estabilizar la situación en el país, al señalar que "no es un problema".

    Minsk y otras ciudades bielorrusas siguen siendo escenario de protestas desde el pasado 9 de agosto, cuando se celebraron las elecciones presidenciales que, según el escrutinio oficial, otorgaron el sexto mandato al presidente Alexandr Lukashenko, en el poder desde 1994.

    La oposición bielorrusa denunció numerosas irregularidades electorales y exigió una repetición de los comicios, opción que Lukashenko descartó.

    La principal rival de Lukashenko en las presidenciales, Svetlana Tijanóvskaya, que se vio obligada a abandonar el país poco después de los comicios y fue declarada en busca internacional a principios de octubre, había exigido que Lukashenko presentara la renuncia y demandó la liberación de todos los presos políticos y el cese de la violencia policial en las calles.

    De lo contrario, amenazó con una huelga general en el país a partir del 26 de octubre.

    Ese día la oposición bielorrusa organizó protestas a diferentes escalas y anunció una huelga nacional tras vencer el plazo para el 'ultimátum popular'.

    El pasado 27 de octubre, el primer ministro del país, Román Golóvchenko, constató el fracaso de los planes de la oposición referentes a la huelga nacional.

    Lukashenko, por su parte, advirtió que las acciones de los participantes de la huelga equivalen al terrorismo.

    Etiquetas:
    crisis política, Alexandr Lukashenko, Bielorrusia
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