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    LONDRES (Sputnik) — Las conversaciones sobre la relación de la Unión Europea (UE) y el Reino Unido en el pos-Brexit continúan esta semana en Londres sin grandes esperanzas de éxito, con la presión de un ajustado calendario y la atención centrada en superar la crisis del COVID-19.

    "La UE quiere un acuerdo... pero no a cualquier precio", tuiteó Michel Barnier "en ruta" hacia Londres. El negociador jefe del bloque comunitario cruzó en tren el túnel de la Mancha, este 7 de julio, para abrir el primer ciclo de conversaciones en torno a las negociaciones del Brexit que se celebra en la capital británica. "Nos estamos involucrando constructivamente y espero una dedicación similar por parte del Reino Unido", agregó el exministro francés.

    Ojo del huracán

    No hubo mensajes de bienvenida de su homólogo británico, David Frost, en las redes sociales. El sherpa y asesor del primer ministro, Boris Johnson, simplemente destacó su último comunicado, que constata el fracaso de los primeros contactos cara a cara desde la pandemia del coronavirus. Las reuniones se redujeron a tres días la semana anterior, dadas las "significantes diferencias" entre Bruselas y Londres.

    "Las negociaciones del Brexit son el ojo del huracán que gira en torno al Gobierno de Johnson. El impacto del COVID-19 significa que los esfuerzos del Ejecutivo se concentran en que haya un crecimiento económico fuerte lo antes posible, pero todos esos esfuerzos se minarán si no puede asegurar un acuerdo comercial con la UE", explica a Sputnik Stuart Thomson, director del departamento de política en la firma legal BDB Pitmans.

    El Brexit se consumó el 31 de enero, pero la escisión definitiva se postergó a la Nochevieja de 2020. Reino Unido atraviesa ahora el periodo de transición —o implementación del Acuerdo de Retirada— al tiempo que negocia con la UE un nuevo tratado comercial y los términos de la posible cooperación en seguridad y otras materias.

    Acceso al mercado único

    Sin un tratado a final de año, fabricantes y exportadores británicos perderán el acceso sin condiciones al mercado único y los beneficios de mantener la unión aduanera con los 27 Estados miembros. Los intercambios quedarán sujetos a las normas, tarifas y aranceles de la Organización Mundial del Comercio (WTO, en sus siglas en inglés).

    Mientras, el tiempo apremia. Johnson rechazó extender la transición pese al azote del COVID-19 y se ha marcado finales de julio como meta para acordar los pilares del tratado de la futura relación. La UE necesita resultados para octubre, de forma que el acuerdo pueda ratificarse antes de las campanadas de diciembre.

    "El acuerdo es políticamente crucial para este gobierno. Es imperativo que Johnson proporcione un acuerdo a la gente y que se aperciba como un buen acuerdo, aunque el diablo estará en los detalles", sostiene Robert Gardener, abogado en el despacho Hogan Lovells, durante una teleconferencia con miembros de la Asociación de Prensa Extranjera (FPA).

    Solución híbrida

    El analista recalca la habilidad "histórica" de Inglaterra para diseñar "soluciones híbridas y elegantes arreglos constitucionales". Como ejemplo de su teoría, se remonta al cisma del catolicismo provocado por Enrique VIII en el siglo XVI. Más reciente es el Protocolo Irlandés del Tratado de Retirada negociado por el equipo de Johnson, que deja los condados británicos del noreste de la isla dentro del mercado único europeo después de la escisión.

    Fuero ideológico

    "El Brexit es la única sección ideológicamente guiada de la agenda de Johnson y, si no se retiran las restricciones exigidas ni se concede al Reino Unido control sobre asuntos como la pesca, entonces no habrá acuerdo", advierte a Sputnik el asesor político de BDB Pitmans.

    El propio Johnson admitió días atrás que el Brexit sin acuerdo es una "muy buena opción". A su vez, la canciller alemana, Angela Merkel, que dirige la presidencia rotante de la UE este semestre, dio aviso de que es hora de prepararse para la separación sin un arreglo formal del díscolo socio.

    Según Barnier, la UE presta "cuidadosa" atención a las líneas rojas del primer ministro. "Ningún rol de la Corte Europea de Justicia en el Reino Unido, ninguna obligación de que el Reino Unido siga sujeto a la legislación comunitaria; un acuerdo en pesca que demuestre que la situación es diferente con el Brexit", enumeró.

    El negociador europeo pide en contrapartida "respeto" de los británicos al mandato de la UE27. Así, Bruselas exige "garantías robustas" de que Londres no desnivelará el terreno de juego con ayudas estatales a sus empresas, menguando los derechos laborales o suavizando las medidas de protección medioambiental.

    Pesca sostenible

    La UE ha relajado miras en el acceso a los ricos caladeros británicos y se conforma ahora con alcanzar una "solución, equilibrada, sostenible y duradera para los pescaderos europeos". La polémica se mantiene en la cuestión del armazón legal e institucional del deseado acuerdo.

    "El resultado más factible", agrega Thomson, "continúa siendo un pacto de mínimos que, con el tiempo, se irá rellenando con más detalles y medidas adicionales". Las conversaciones prosiguen esta semana, en Londres, en el nuevo formato de contactos entre los negociadores jefes y sus respectivos y restringidos equipos. La quinta ronda de negociaciones del pos-Brexit está prevista de comenzar el 20 de julio.
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    Europa, economía, pandemia de coronavirus, negociaciones, acuerdo, COVID-19, Brexit, UE, Reino Unido
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