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    Julian Assange, fundador de Wikileaks

    Julian Assange seguirá en prisión porque Londres teme otra escapada

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    MOSCÚ (Sputnik) — En unos días, el 22 de septiembre, Julian Assange llega a la mitad de su condena y por tanto podría aspirar a la libertad condicional por buen comportamiento, pero el tribunal londinense de Westminster dijo que no, que seguirá en prisión.

    El fundador de Wikileaks no representa un peligro para la sociedad, pero la jueza del referido distrito en la capital del Reino Unido, Vanessa Baraitser, teme que la presa se le vuelva a escapar como ya ocurrió en una ocasión, cuando se asiló en la embajada de Ecuador en el país, con la intención de evitar ser deportado a Suecia, donde se le reclamaba para ser enjuiciado por supuestos delitos sexuales.

    "Usted compareció hoy [12 de septiembre] en la corte porque su sentencia está llegando a su fin, cuando esto suceda, pasará de ser un prisionero en servicio a una persona que se enfrenta a la extradición", dijo Baraitser.

    El tribunal de Westminster cree que, una vez libre, después de cumplir su condena por violar las condiciones de la libertad bajo fianza en 2012, existen razones de peso para creer que volvería a fugarse.

    Audiencia de extradicción en febrero

    La fuga previa que pesa en su expediente impidió que la defensa de Assange pudiera solicitar su libertad bajo fianza, en tanto espera la audiencia para ventilar su extradición o no a Estados Unidos, prevista para el 25 febrero del año próximo.

    Washington lo reclama por haber publicado miles de documentos secretos sobre operaciones del Ejército estadounidense en Irak y Afganistán, una causa que podría acarrearle una condena de cadena perpetua, aunque algunos analistas consideran que, legalmente, solo podría ser condenado a cinco años de cárcel, porque lo único que hizo fue “revelar información veraz”, una de las funciones que cumplen los periodistas.

    El departamento de Estado de Estados Unidos, sin embargo, acusa al australiano de conspiración criminal por entrar a los sistemas de su gobierno y ayudar a Chelsea Manning, una exsoldado y analista de inteligencia del Pentágono, a hackear ordenadores con información clasificada.

    Assange temió desde 2012, cuando se asiló en la embajada de Ecuador, que Suecia, más allá de sancionarlo por los supuestos delitos sexuales, lo extraditara a Estados Unidos, con conciencia de que podría enfrentar la pena capital por sus publicaciones, las cuales dejaron al descubierto el accionar del Pentágono en Irak y Afganistán.

    Ecuador en bandeja de plata

    Durante siete años, Assange fue huésped de la embajada de Ecuador en Londres y recibió el trato que corresponde a un ciudadano en su condición, pero la salida del poder de Rafael Correa y la llegada al Palacio de Carondelet de Lenin Moreno cambio drásticamente su situación, hasta que se le comunicó que su asilo había llegado al final.

    Poco después, oficiales de la Policía de Londres lo apresaron y lo llevaron a la cárcel, por el delito de violar las condiciones de libertad bajo fianza, aunque él sabía que se enfrentaba a un proceso mucho más complicado, que no se resolvería cuando expirara su condena por esa causa, porque Estados Unidos estaba detrás, presto a saltar sobre él, tal vez para dar un escarmiento con aquellos que alguna vez pensaron en ingresar a una computadora del gobierno en busca de información clasificada y hacerla pública.

    Héroe para unos, criminal para otros

    El ciberactivista nación en 1971 en Australia y en su juventud estudió matemáticas en la Universidad de Melbourne y aunque no se graduó es considerado un hombre con amplios conocimientos sobre matemáticas y ciencia, incluso con estudios sobre filosofía y neurociencias.

    Luego de peregrinar por muchos lugares en medio de un agitada agenda política, incluso de enfrentar el retiro de su pasaporte en el país que nació, en agosto de 2012 el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador por entonces, Ricardo Patiño, anunció el otorgamiento de asilo político a Assange, incluso con la solicitud de un salvoconducto a Londres para que le permitieran viajar a Ecuador, algo que nunca sucedió.

    Assange tiene muchos partidarios en el mundo, los cuales lo consideran un héroe, incluso un mártir, por defender la libertad de expresión, pero otros, entre ellos el gobierno de Estados Unidos, cree solo que es un paria o un lacayo del Kremlin, como dijo alguna vez el influyente diario The New York Times.

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    EEUU, ciberataque, Embajada de Ecuador, presos, tribunal, Londres, Julian Assange
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