10:54 GMT +317 Diciembre 2018
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    Pristina, capital de Kosovo

    Quién y cómo empuja a los Balcanes a una nueva guerra

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    Las autoridades del cuasi Estado de Kosovo se han pasado de la raya al usar el chantaje comercial para influir en Serbia. La guerra en estas condiciones no es una amenaza sino una consecuencia inevitable, considera el periodista Dmitri Bavirin.

    Kosovo inició un enfrentamiento con Serbia y Bosnia Herzegovina en el ámbito comercial. Pristina introdujo aranceles del 100% a los suministros de mercancías procedentes de estos países y prohibió la entrada de bienes sin el sello oficial kosovar.

    El periodista ruso Dmitri Bavirin destaca en su artículo para Vzglyad que las consecuencias de esta jugada son claras. Los bienes procedentes de estos países se encarecerán en el territorio kosovar y nadie los va a comprar.

    "Los proveedores que obtendrán marcación especial harán una reverencia y así prácticamente reconocerán el poder de las autoridades kosovares, que realmente no reconocen. Es decir, para Kosovo no es suficiente robar a los proveedores serbios y bosnios, necesitan también humillarlos", asegura.

    Bavirin considera que la nueva jugada de Pristina es absurda desde el punto de vista económico, dado que no tiene nada que ver con el proteccionismo ni con el apoyo de los productores kosovares. 

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    Según el autor, Kosovo depende de las importaciones y la tercera parte de sus residentes no tiene empleo. Nadie saldrá victorioso de esta jugada, de acuerdo con Bavirin.

    El pueblo, y en primer lugar el pueblo serbio, saldrá perjudicado a causa del aumento de los precios. Las importadoras saldrán perjudicadas por esta medida, opina el periodista.

    "Para Serbia, estos insinuaciones son una insolencia descarada que es limítrofe a una grosería", enfatiza. 

    El periodista opina que dos tercios del Gobierno de Bosnia Herzegovina reconocerían "con placer" a Kosovo como Estado. No obstante, la República Srpska —que forma parte de Bosnia y Herzegovina— ha advertido en repetidas ocasiones que si Sarajevo reconoce a Pristina, Bania Luka se separará por completo del país.

    Esta es la razón por la que los países occidentales "no soportan" al presidente de la República Srpska, Milorad Dodik, pero se ven obligados a tomar en consideración su opinión, considera el autor.

    "Todo eso significa 100% el inicio de una nueva guerra. (…) En Occidente todos conocen cómo es la región balcánica: solo hace falta causar una chispa con una cerilla para que todo allí estalle", recalca.

    Reacción de la UE y EEUU

    En Europa entienden perfectamente todo el peligro que la introducción de los aranceles de Pristina podría acarrear. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, reaccionó a la introducción de aranceles de una manera contundente, declarando que "el Gobierno de Kosovo tiene que revocar inmediatamente esta decisión".

    "A su vez, a EEUU no le importa nada lo que ocurre en Europa. En Washington siempre apoyan a Kosovo. Kosovo es el 'proyecto político' del país norteamericano, donde se encuentra su base militar más grande en todo el continente", destaca el periodista al agregar que "al mismo Trump le gusta introducir aranceles".

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    Objetivos ocultos

    Bavirin opina que las autoridades kosovares persiguen un par de objetivos ocultos al introducir aranceles a las importaciones procedentes de Serbia y Bosnia Herzegovina.

    "Si lo necesitan podrán levantarlos en cualquier momento, pero exigirán algo a cambio de Bruselas. El presidente de Serbia considera que el premio más deseado para Kosovo es el alivio del régimen de visados con los países de la UE", señala el periodista.

    Además, el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, destacó que Pristina introdujo aranceles  para "realizar de una manera silenciosa una potente limpieza étnica de los serbios" en el territorio de Kosovo del Norte y Metojia.

    El periodista considera que la calidad de vida de los serbios que residen en la región de Ibarski Kolasin —situada al norte de Kosovo y que es limítrofe con Serbia— disminuirá bruscamente a causa de la introducción de aranceles.

    "EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia tendrán que buscar justicia para el monstruo: el Estado de Kosovo que han creado. Por ahora decir que se mantiene el statu quo en los países balcánicos, que la guerra ha terminado y que la región está asegurada contra nuevas limpiezas étnicas significa mentir de manera descarada", concluye.

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    aranceles, política, UE, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Serbia, EEUU