20:28 GMT +315 Octubre 2018
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    Integrantes de una unidad especial de la Policía de Kosovo (archivo)

    Serbia, frente a la amenaza de la segunda guerra de Kosovo

    © AP Photo / Visar Kryeziu
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    Denis Lukyanov
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    La región separatista de Kosovo ha sido la manzana de la discordia de los Balcanes durante años. El conflicto en su entorno ha seguido latente después de que la OTAN bombardeara las ciudades de la entonces Yugoslavia en 1999, pero las recientes acciones agresivas de las unidades armadas kosovares de nuevo pusieron la zona al borde de una guerra.

    La república autoproclamada y Serbia tienen reivindicaciones mutuas. En particular, uno de los problemas clave es el control sobre una central térmica en el norte del territorio kosovar.

    La planta la gestionan los serbios, pero la reclaman también las autoridades albanesas de Kosovo.

    El 29 de septiembre unos 60 efectivos del Ministerio del Interior de Kosovo fuertemente armados se acercaron al lago artificial de la central hidroeléctrica de Gazivode. De acuerdo con la parte kosovar, las unidades de élite aparecieron en la zona porque el presidente de la autoproclamada república, Hashim Thaci, realizaba un paseo acuático en yate.

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    La reacción de Serbia no se hizo esperar mucho: el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, puso en alerta máxima a las Fuerzas Armadas del país.

    La jugada del Tío Sam

    Aunque las tensiones son altas, el desarrollo del conflicto no le conviene a ninguna de las partes, declaró en una entrevista a Sputnik la experta del Centro de estudios de la actual crisis en los Balcanes, Irina Rúdneva.

    "La escalada no está en el interés de Estados Unidos. Kosovo no es nada más que un proyecto de Washington y este último necesita un territorio estable donde sea capaz de realizar sus misiones estratégicas. Además, Kosovo cuenta con la presencia de las tropas de la OTAN de ahí que surja la cuestión de cómo responderán a una confrontación abierta", pronunció.

    En otras palabras, las recientes acciones de las unidades albanokosovares no le gustaron ni a Serbia, ni a Estados Unidos. De hecho, Pristina desobedeció al rumbo político de Washington.

    Occidente, y Estados Unidos en particular, hará todo lo posible para impedir una posible guerra, pero esto no tiene nada que ver con la posibilidad de nuevas provocaciones políticas que sí son muy probables.

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    En caso de que la OTAN vuelva a reaccionar con una agresión en respuesta al conflicto, es poco probable que Serbia sea capaz de dar una respuesta tan dura como lo hizo en 1999, aclaró la entrevistada.

    "Serbia se agita, quiere ir rumbo a una estrecha relación con la Unión Europea y al mismo tiempo quiere mantener buenas relaciones con la Federación de Rusia. El país balcánico carece de la confianza en sí mismo que solía tener en el pasado. Ahora no la tiene porque está socavada por la presión de la UE y EEUU", dijo Rúdneva.

    A su juicio, es más posible que surja una confrontación entre los serbokosovares y los albanokosovares. Por ahora los choques están bajo control y no tienen consecuencias graves.

    En caso de un conflicto abierto entre estos dos grupos étnicos en Kosovo, es lógico suponer que la OTAN tome el lado de los albanokosovares. Estados Unidos, sobre todo, está interesado en la mayoría albanesa de la región porque Washington cuenta con su apoyo, algo que es muy importante para la existencia de su base militar desplegada en Kosovo.

    "[En caso de guerra], Washington haría todo lo que pudiese para que la parte kosovar saliera victoriosa. Los serbokosovares no solo son objeto de disgusto de los albaneses, sino también de los estadounidenses. Si pudieran hacerlo, seguro que los expulsarían de estos territorios", declaró la especialista.

    Divorcio a la balcánica

    Los serbokosovares siguen siendo mayoría en el norte de la república autoproclamada de Kosovo —justo en esta zona se ubica la central hidroeléctrica de Gazivode—. Cabe recordar que la zona llamada Kosovo del Norte celebró en 2012 un referéndum en el que cerca del 100% de la población se negó a aceptar el Gobierno de albanokosovares en Pristina.

    Las Fuerzas de Seguridad de Kosovo (archivo)
    © AFP 2018 / Armend Nimani
    Una de las posibles soluciones a la crisis que ha estado sobre la mesa durante los últimos meses fue el intercambio de territorios: Kosovo entregaría a Belgrado la parte norte poblada por los serbios, mientras Serbia entregaría a Pristina dos pequeñas áreas habitadas que se encuentran adyacentes a la república autoproclamada.

    Numerosos medios rumorearon sobre los posibles acuerdos secretos entre los líderes de EEUU y Rusia, Donald Trump y Vladímir Putin, en cuanto al futuro de Kosovo supuestamente alcanzados en el marco de su cumbre en Helsinki en julio de 2018. Sin embargo, la Cancillería rusa tachó estos rumores de especulaciones.

    Belgrado y Pristina, por su parte, pasaron a la fase de negociaciones e incluso iban a firmar el trato sobre el intercambio, pero la iniciativa fue fuertemente criticada por los serbios y los albanokosovares, de ahí que el proceso se quedara atascado.

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    Según Irina Rúdneva, la posibilidad de intercambiar territorios es una idea bastante controvertida. Será difícil integrar estos territorios desde el punto de vista económico. Además, hay muchos países que se muestran en contra de esta opción, subrayó.

    "Esto crearía un precedente peligroso que puede hacer que algunos territorios europeos también deseen intercambiar tierras. Esto haría posible redibujar las fronteras de Europa, que a su vez puede amenazar a la estabilidad de Europa, donde hay muchos países con problemas semejantes", dedujo la entrevistada.

    A su entender, Washington podría aprovechar una posible escalada para tratar de arrebatar estos territorios a los serbokosovares. A EEUU le convendría unir a este territorio —bajo el control albanokosovar— y ejercer su control indiscutible sobre todo Kosovo, añadió.

    "Es posible que tarde o temprano Belgrado reconozca Kosovo como un país independiente, aunque la población serbia obviamente no va a apoyar tal decisión. Al mismo tiempo, hay que tener en mente que el político que ose hacerlo, cometerá un suicidio político", concluyó la experta.

    Kosovo, poblado mayormente por los albaneses, sigue teniendo una gran importancia histórica para Serbia.

    La zona solía tener una gran minoría de serbios étnicos, pero en plena disolución de la Yugoslavia socialista, y la guerra en Kosovo que le siguió, miles de serbios abandonaron sus tierras y huyeron a otras partes de Serbia.

    En febrero de 2008 Kosovo unilateralmente proclamó su independencia. Esta fue apoyada por muchos países de Occidente, salvo España. A la decisión se opusieron Serbia, Rusia y gran parte de los países de América Latina.

    Si bien la parte serbia y kosovar han estado negociando sobre el futuro de esta región, todavía no han llegado a ningún tratado concluyente y, a juzgar por los sucesos de las últimas semanas, parece que ni lo alcanzarán en un futuro próximo.

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    Etiquetas:
    guerra, conflicto armado, OTAN, Yugoslavia, Kosovo, Serbia